Riesgos del monóxido de carbono

From: Walter Daza
Sent: Martes 9 de noviembre de 2004
Con mi esposa Beatriz queremos felicitarlos por el buen programa que emiten, y la verdad es que hace falta
mucha gente como ustedes. Muchas gracias.
Me gustaría si usted puede proporcionarme información sobre el monóxido de carbono y la salud,
tema que comentó hace algunas semanas en su programa de radio..

Estimados Walter y Beatriz:
Les agradezco sus cordiales conceptos sobre "Terapia Tanguera". Como no dispongo de ningún texto sobre el monóxido de carbono,
para satisfacer su pedido escribiré a continuación sobre el tema.

El carbono forma parte de infinidad de compuestos químicos abundantes en la naturaleza, particularmente en la composición de todos los seres vivos. Por esta razón a la química orgánica se la denomina también "química del carbono".
Muchas sustancias se combinan con el oxígeno, otro elemento muy abundante en la atmósfera y que forma parte también de la composición del agua. Este proceso de combinación se denomina genéricamente oxidación , y una de sus especies es la combustión.

Durante la combustión el carbono contenido en la madera, el carbón, el gas natural y muchas otras sustancias, llamadas precisamente combustibles, se combina con el oxígeno, que actúa como comburente, y en este proceso pueden producirse dos nuevas sustancias: el monóxido de carbono (CO) y el dióxido de carbono (CO2).

El aire atmosférico está compuesto en una quinta parte por oxígeno, elemento indispensable para los procesos vitales de oxidación que se inician con la respiración. Las cuatro partes restantes del aire están formadas por un gas inerte, el nitrógeno, y por pequeñas cantidades de vapor de agua, gases raros como el helio y el neón, y anhídrido carbónico.

Cuando la oxidación es completa, el carbono se convierte en dióxido de carbono. Es el llamado "gas carbónico" presente en las burbujas de la soda y de las bebidas gaseosas, y que se envasa a presión en los extintores de incendios. El dióxido de carbono, denominado también anhídrido carbónico, es un compuesto muy estable, no tóxico y prácticamente inerte. Solamente los vegetales verdes lo utilizan en el proceso de fotosíntesis, combinándolo con el hidrógeno producido por descomposición de la molécula de agua. De este modo las plantas sintetizan glucosa, monómero que forma parte del almidón y de la celulosa de los tejidos vegetales, y liberan a la atmósfera el componente restante del agua, el oxígeno.

Cuando la oxidación es incompleta, ya sea por escasez de oxígeno, como sucede con los artefactos de gas cuando el aire del ambiente no se renueva, o porque se dificulta la combinación con el carbono, como ocurre con los braseros al cubrirse las brasas con ceniza y con los motores de vehículos cuando funcionan en ambientes cerrados, cada átomo de carbono, al no disponer de dos átomos de oxígeno para oxidarse completamente y formar CO2, se combina con uno solo, formando CO, monóxido de carbono. Este es un compuesto inestable, químicamente activo por no estar saturado de oxígeno el átomo de carbono, y es tóxico para hombres y animales. No se lo puede percibir por lo sentidos, porque carece de olor y de color, y no es irritante para las mucosas. Por esta causa, al no percibir ningún signo que pueda alertarlo, la persona que lo respira no se da cuenta de que se está envenenando.

El gas natural carece de olor, pero para hacerlo detectable con facilidad se le agregan sustancias llamadas mercaptanos, que le dan un olor característico. El gas natural no es tóxico, pero puede llegar a producir asfixia al reemplazar al aire respirable de una habitación. En realidad se producen pocos casos de asfixia por escapes de gas. Ocurren en cambio graves accidentes al encenderse el explosivo formado al mezclarse el gas de una pérdida con determinadas proporciones del oxígeno del aire.

Desde un punto de vista biológico los gases pueden clasificarse en respirables, no respirables y tóxicos.
El oxígeno es el único gas respirable, es decir, incorporable al organismo mediante una combinación con la hemoglobina de la sangre. El nitrógeno, el anhídido carbónico, el vapor de agua y los gases raros son no respirables, es decir que pueden inhalarse en la respiración pero se exhalan sin alterarse químicamente.

La asfixia puede producirse por anoxia o por intoxicación. La anoxia se produce cuando resulta mecánicamente imposible respirar o cuando el aire inhalado carece de oxígeno, o lo posee en cantidad insuficiente. En una habitación sin ventilación la respiración de personas o animales puede llegar a consumir todo el oxígeno, y este proceso es acelerado por la presencia de fuego de cualquier tipo. La intoxicación se produce en cambio no por falta de oxígeno sino por la presencia de un gas tóxico como el monóxido de carbono en el aire inhalado.

En el proceso de respiración normal, el oxígeno que llega a los alvéolos pulmonares se combina con la hemoglobina de la sangre, que mediante la circulación lleva a las células el oxígeno que necesitan. La combinación del oxígeno con la hemoglobina de la sangre forma un compuesto inestable, la oxihemoglobina, que cede a las células el oxígeno y se convierte nuevamente en hemoglobina.

Los gases químicamente inertes como el nitrógeno o el dióxido de carbono presentes en el aire acompañan pasivamente al oxígeno inhalado en la respiración, y vuelven a exhalarse sin modificaciones.
Por el contrario, cuando el aire que se inhala contiene monóxido de carbono, este gas se combina con la hemoglobina y forma con ella un compuesto estable, la carboxihemoglobina, que la inutiliza como vehículo del oxígeno.
Como el monóxido de carbono incapacita a la hemoglobina para transportar oxígeno, al inhalarse durante cierto tiempo la mayor parte de la hemoglobina de la sangre queda inutilizada y se produce la muerte porque los tejidos dejan de recibir oxígeno, es decir que la persona se asfixia por intoxicación a pesar de que pueda seguir habiendo oxígeno en el aire que penetra en los pulmones.

La intoxicación por monóxido de carbono se produce porque este gas se combina con la sangre mucho más fácilmente que el oxígeno. La inhalación de monóxido de carbono aún en pequeñas cantidades produce graves daños en el sistema nervioso. Respirar durante algunas horas una mezcla de apenas medio litro de monóxido de carbono por cada mil litros de aire puede causar la muerte. Cinco litros de monóxido disueltos en mil litros de aire producen la muerte en una hora. Los tejidos que se dañan más rapidamente por la inhalación de monóxido de carbono son el músculo cardíaco y las células del sistema nervioso.

Como consecuencia, aunque una persona puede recuperarse de la asfixia parcial por falta de oxígeno volviendo a inhalar aire que lo contenga, el proceso de recuperarse de la intoxicación por monóxido de carbono es más lento y difícil, porque requiere que el organismo vuelva a disponer de hemoglobina útil y que el daño causado a los tejidos por la absorción de carboxihemoglobina no haya llegado a ser irreversible.
                                                                                                                     Conrado De Lucia

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