TRES MESES Y CINCO DÍAS
Tres meses y cinco días Los
números se escriben como palabras
fue que la tuve a mi lado, Fue,
monosílabo, no lleva acento
junto a mi esposa, mis hijas,
mi corazón y mi hermano, Faltaba
una sílaba
los familiares y amigos Sobraba
una sílaba
que a diario nos visitaron.
Tres meses y cinco días
ya pasó en el calendario.
Hoy se vuelve mi viejita
y quedamos de este lado Sobraban
varias sílabas
queriendo apurar los meses Cambiado
para correlacionar con lo anterior
hasta su vuelta a estos pagos
con Ire, el gran compañero, La aposición
(repetir el sujeto) va entre comas
para nunca separarnos. Sobraba
una sílaba
Tres meses y cinco días
ya pasó en el calendario.
Ya no hay dolor en mi pecho, Para reemplazar un término
más prosaico
ya no hay tristeza en mi canto, Para proseguir con la rima
asonante
sólo la fuerte esperanza Con
acento cuando equivale a "solamente"
de que todo lo pasado
nos una más, si es posible, El
comentario va entre comas
para ya no separarnos. Sobraban
sílabas
Ahora otra vez a esperar,
sufrir de nuevo el calvario: Dos
puntos para anunciar el remate final
Tres meses y cinco días
se los tragó el calendario.
Gracias, amigo Conrado. Le admiro la voluntad que tiene para corregir a estos
pseudo poetas.
Salud,
Jaime
Querido Jaime:
Un par de veces al año paso por la periferia de Las Flores, cuando voy
en auto a Buenos Aires con mi familia. ¿Cómo es que usted vivía
allí?
Me cuenta que su mamá conocía poco el castellano. ¿Hablaba
en yidisch? Mi papá vivió varios años de soltero en Villa
Crespo, en casa de una familia de apellido Velenky, en donde tomaba borsch y
comía kígale, o algo así (unos fideos con pasas de uva),
además de aprender malas palabras que le enseñaba el benjamín
de la casa. Sentados a la mesa, le preguntaba: "Conrado, hotz nails?"
"Io", contestaba mi papá, y la respuesta era "crosen
tujes and ... (algo que he olvidado y que quería decir "chupate
el dedo"...
Me reconforta que usted diga que fue un privilegio haber tenido a las maestras
que tuvo. Como le he dicho anteriormente, hoy no abundan los discípulos,
y mucho menos los discípulos agradecidos.
Yendo a nuestro trabajo, está muy lindo el poema que le dedicó
a su mamá. Es un romance, o sea una tirada de versos octosílabos
con rimas alternadas, que dura todo lo necesario para que uno diga lo que quiere
decir. Esta forma era usada los trovadores para contar algo a su audiencia,
sin preocuparse por la extensión. Cuando se escribe un soneto, por ejemplo,
hay que meter todo el asunto y resolverlo exactamente en catorce versos.
Mi profesor, Homero Expósito, nos instaba a escribir sonetos sobre cualquier
tema, para acostumbrarnos al rigor formal indispensable si uno quiere escribir
también letras de canciones.
Le mando el romance corregido. Usted tendrá que cotejarlo con el que
me envió, y puede escribir una nueva versión, reemplazando las
palabras que yo puse tentativamente, para darle idea de la forma correcta, pero
que probablemente no expresan adecuadamente su pensamiento.
Hay que animarse a modificar lo que uno ha escrito. Los poetas escriben y reescriben
continuamente, a veces mucho tiempo después. He leído poesías
de Baldomero Fernández Moreno -cuya lectura le recomiendo, porque lo
hallará próximo a su manera de sentir y de expresarse-, que este
gran poeta reelaboró, aunque eran formalmente perfectas, para ajustarlas
mejor a lo que quería expresar. Y lo hizo muchos años después
de haberlas publicado.
Mientras corregía su trabajo -y mi señora Nora Oliveto (la secretaria
que aparece en una de las fotos, en la página "Historia del programa"
me traía la pava y el mate- se me ocurrió que voy a poner un nuevo
"botón" (o sea una nueva página) en el sitio, y lo voy
a titular "Taller de Textos" En la primera página pondré
algo como: "En esta página aparecen los trabajos que nos envían
quienes desean mejorar su escritura. No publicamos el texto enviado, para que
no teman exponer sus errores -pueden además firmar con seudónimo-
sino una versión corregida, con acotaciones que sirvan de ejemplo para
otras personas interesadas."
(Yo mismo corregí estos cinco renglones varias veces, y todavía
no sé si no requerirán mayor pulimento)
Amigo Jaime, si usted me lo autoriza, el poema que me envió va a ir en
esa futura página. Por lo tanto, no lo voy a poner en "Mensajes
recibidos", y lo firmará "Jaime", a menos que a usted
no le parezca mal poner su nombre y apellido.
Para iniciar la página, tengo que recuperar primero algunos cuadernos
de mis alumnos del taller literario que ya concluyó (porque casi nadie
podía pagar los cinco dólares por cada clase de dos horas, más
la tarea de corregir sus trabajos, que me llevaba cuatro horas semanales), porque
tienen varias cosas con utilidad didáctica. (es más dulce aprender
de errores ajenos).
Ya ve, amigo Jaime, que su interés y su entusiasmo animan a su maestro.
Afectuosamente,
Conrado
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