Al Mundo le Falta un Tornillo
Cimientos latinos
Tal es el título del viejo tango, cuya letra pertenece a Enrique
Cadícamo, correspondiendo la música a José M. Aguilar,
uno de los tres sobrevivientes que iban con Gardel, cuando el accidente de
Medellín. La expresión tiene sólo un toque lunfardesco,
pues es de origen español. En efecto, "tener flojos los tornillos"
o "faltarle a uno un tornillo" son dos frases figuradas y familiares,
según el Diccionario de la lengua española. Lo mismo explican
los científicos del lenguaje, particularmente Martín Alonso.
Significa, asimismo, 'fuga' o 'deserción', como voz familiar, conforme
a otras fuentes, según lo ilustra Ramón Caballero. 'Irse' equivale
a 'enloquecer', en consecuencia. ¿Acaso no resulta esto de los versos
de Horacio Ferrer? en "Balada para un loco" leemos o escuchamos:
"Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...". Esta palabra
fue derivada de espiantado, que significa 'chiflado', por traducción
del castellano "ido", 'falto de juicio'. Señalo que piantar
viene del italiano piantare, en algunas acepciones con similitud con lo que
anoto aquí, según Gobello y Ambruzzi.
Transformaciones en Hispanoamérica
No consideraré el tema con detalles, muy interesantes por cierto,
pero sí estimo que debo limitarme específicamente al tango "Al
Mundo le Falta un Tornillo". Esta frase, para los españoles ha
significado 'tener poco seso'; para los argentinos, quiere decir, derechamente,
'estar loco'. Así, es una frase lunfarda, por adopción y con
tal modificación impuesta por el uso, sin eufemismo. Y tiene innúmeras
equivalencias, como andar mal de la azotea, tener gente o pájaros en
el altillo, estar rayado o -como puntualizamos- estar piantao o piantado,
o andar mal de la perilla o tener flojas las chapas y muchas más.
Aquí, entre nosotros, como en otros países, existe un lenguaje
por señas: el índice que se hace girar a un lado y a otro en
una sien alude al tornillo. Más todavía, este vocable pasó
a Hispanoamérica y se diversificó su significado. "Tornillo"
es 'frío intenso'; pedir, en México, un tornillo de pulque es
referirse a un litro de esa bebida; y en Cuba, es una danza en que un hombre
hace girar a una compañera a la izquierda y a otra compañera
a la derecha.
¿Por qué existe la diversidad? Porque desde que se escuchó
la primera palabra española en América ("¡Tierra!"),
con el tiempo se fueron constituyendo literaturas e idiomas diferentes a los
de origen; lenguas distintas, que se enriquecieron con indigenismos e italianismos,
entre otros.
Muy extendida se halla además la frase figurada "apretar los
tornillos", que es un modo de corregir, de generar la reflexión
y el buen sentido. Y es la invocación final que hace el letrista, al
escribir: "Al mundo le falta un tornillo,/que venga un mecánico...pa'
ver/...si lo puede arreglar".
Pertenencia runflera
Resultaría desacertado atribuir un propósito filosófico
o sociológico a los letristas del tango, o calificar a la letrística
tanguera de literatura comprometida o social, o insistir en que se trata del
libro de quejas del arrabal.
Todo esto es producto de la heurística, una invención pseudo
intelectual, de un intento de manipulación del tango. ¿Por qué
no se lo contaron al malevaje, a los trabajadores del puerto, a las obreras
de las fábricas...?
El tango es así, no más. Azúcar, pimienta y sal. Espontáneo,
informal, serio -como lo apuntara en un refile tangencial Roberto Cortina
Bazán-. Cuenta historias individuales, refleja realidades, hechos de
infrahistoria. Yo no creo que los músicos y los letristas se propusieran
asumir actitudes contestatarias o de rebeldía. Creo que le tango fue
y será siempre conformista, rebelde, romántico, sentimental,
canyengue, reo y muchas cosas más, con enorme variedad de contenidos.
como dijo Discépolo, no le gusta la cárcel, porque no se somete
a reglas, no porque tenga origen delictivo. Esto último es otro de
los mitos del tango.
Hay una clase de letras que tienen comunes denominadores, como "Cambalache",
"¿Qué sapa señor?", "¿Dónde
hay un mango?", el grotesco "¡Y a mí qué!"
y el tema que ahora nos ocupa, en el que "Todo el mundo está en
la estufa,/triste, amargo, sin garufa,/neurasténico y cortao...".
Semántica y etimología lunfardas
Estar en la estufa quiere decir estufado, 'fastidiado'; en el italiano stufare
tiene la misma semántica, pero igualmente significa 'aburrido'.
"Triste, amargo, sin garufa", expresa asimismo 'disgusto' e 'imposibilidad
de diversión y esparcimiento'. Cortao es 'falto de dinero', que es
lo mismo que andar pato, ciego, de la cuarta al pértigo, sin luz, seco
o forfái y en pampa y la vía. Y, para redondear la mishiadura,
dibuja la figura de las historietas, donde la gente aparece flaca, fané
y descangayada, esto es, desgastada y venida a menos, ajustándose el
cinturón cuando "el ragú faja a la mersa/ y el mondongo
está de araca".
Es claro que, en la letra de "Al mundo le falta un tornillo" no
se trata del mondongo sino del puchero; y por eso escribió don Enrique:
"Hoy no hay guita ni de asalto/ y el puchero está tan alto/ que
hay que usar el trampolín.../ Si habrá crisis, bronca y hambre/
que el que compra diez de fiambre/ hoy se morfa hasta el piolín."
Para terminar, algunos otros versos: "La creación anda a las piñas/
y de pura arrebatiña/ apoliya sin colchón". "Arrebatiña"
no es un lunfardismo; quiere significar que la gente desea tomar cosas que
son disputadas por todos o por muchos. Al grito de "sírvanse que
son pasteles", por ejemplo, podría producirse una arrebatiña
de órdago, o flor y truco.