"Nada más": El acierto de una nueva letra
         
                                              

From: Claudio Callejas
Sent: Lunes 20 de febrero de 2006   16:07
Estimados:
Buscando informacion referida al turf y al tango, he llegado a Uds. donde comentan sobre un tango llamado "Callejas sólo". En realidad yo estaba buscando sobre la historia de Mangangá, caballo que cuidaba mi abuelo Bernardo José Callejas. yo soy el nieto de él, e hijo de Alfredo Luis Callejas, también dedicado al turf, ahora ya retirado y viviendo en EEUU, donde ejerció la profesión después de los 40 años, más o menos. Quedé con él en encontrarle información referida al caballo de su padre, y tuve la grata novedad de que hay un tango relacionado con la familia. Aparentemente trata sobre el jockey que fue primo de él y que se mató en el hipódromo de Palermo, pero como yo tengo un poco mezclada la información me encantaría saber más e incluso, si es posible, obtener la letra de dicho tango.
Sin más, y al espera de vuestro contacto, saludo muy cordialmente.
Claudio Callejas

Entre las letras de tangos se pueden encontrar varios ejemplos de reelaboraciones que, por su calidad, han resultado mucho más exitosas que las originales. Baste con mencionar a "La cumparsita", cuya letra originaria, escrita por el propio Gerardo Matos Rodríguez, no resiste el más leve análisis formal. Fue grabada -con la mejor buena voluntad, pero a los gritos- por el gran tenor Tito Schipa. Otros casos que pueden recordarse son "Desvelo", que Gardel había grabado como "De flor en flor";
"Abandono", que inicialmente -sin letra- se llamaba "Amarguras", o las sucesivas letras de "El choclo". Un caso similar es el que presentamos a continuación por pedido del señor Callejas.

El periodista Julio Nudler, en su libro Tango judío. Del ghetto a la milonga, dedica un capítulo a los músicos de la familia Rubinstein -Luis, Oscar y Elías-, en el que menciona: "...en cuanto a Luis, utilizó como seudónimo Nietsibur, leyendo su apellido al revés, para firmar en 1928 "Callejas sólo", con música de Juan D'Arienzo. Este tango se había llamado en 1926 "Rodolfo Valentino" con su primera (sic: es la segunda) letra, que exaltaba al actor tras su prematura muerte, y se llamaría "Nada más", en 1938, con la tercera, convirtiéndose recién entonces en un éxito." (Ob. Cit., Bs.As., Sudamericana, 1998, p.267)

La primera letra de Luis Rubinstein, dedicada al jockey, dice así:

Sos de Blandengues el mejor
y no hay quién tenga tu muñeca pa' tallar,
ni se conoce un cuidador
con más carpeta pa' poder ganar;

y de Blandengues sos el mago
que ha conquistado más halagos,
"tigre" Callejas, no hay qué hacerle,
se impone tu muñeca de gran compositor.

Esta es toda la letra, que se canta con la primera parte del tango. Fue el primer disco que grabó Carlos Dante, y lo hizo en el sello "Electra", acompañado por el propio Juan D'Arienzo. La segunda parte es instrumental solamente. En la repetición de la primera parte hay un excelente sólo de piano a cargo de Vicente Gorrese, y en el bis de la segunda parte se escuchan las inconfundibles notas largas del violín de Juan D'Arienzo. Vale la pena escucharlo haciendo click aquí: "¡Callejas sólo!".

La letra parece indicar que Callejas sería a la vez cuidador y jockey. "Compositor" es un término del turf que aquí se refiere elogiosamente al jockey que "compone" un triunfo dosificando sabiamente las energías de su caballo.
"Blandengues" se refiere a una calle del barrio de Belgrano, en la que hubo en esa época muchos studs en los que se preparaba a los caballos de carrera. Como lo evoca Francisco García Giménez: "Bajo Belgrano, cómo es de sana tu brisa pampa de juventud, que trae silbidos, canción y risas, desde los patios de los studs..." ("Bajo Belgrano", con música de Anselmo Aieta).

La versión posterior, con el nombre "Nada más", presenta algunas diferencias en la música de la primera parte: Agrega cuatro compases que concluyen la melodía con una cadencia mucho mejor resuelta y permiten dar cabida a los nuevos versos.En la última sesión del año 2005 de Terapia Tanguera, realizada en el auditorio de LRA 13 Radio Nacional Bahía Blanca el domingo 19 de diciembre, nuestra secretaria, la profesora Nora Oliveto, cantó "Nada más", acompañada al piano por el autor de esta nota. Se la puede escuchar haciendo click sobre el título.

No quiero nada, nada más
que no me dejes frente a frente con la vida.
Me moriré si me dejás
porque sin vos no he de saber vivir.
Y no te pido más que eso,
que no me dejes sucumbir...
Te lo suplico por Dios,
no me quités el calor
de tu cariño y tus besos...
Que si me falta la luz
de tu mirar, que es mi sol,
será mi vida una cruz.

El talento de Luis Rubinstein recupera la bellísima romanza de D'Arienzo -el Rey del Compás, pero también un sobresaliente melodista-, prosiguiendo en la segunda parte con el desarrollo del tema que, aunque ha sido grabado por intérpretes masculinos, se presta admirablemente para la intepretación femenina. Al respecto, una versión insuperable es la que grabó Ada Falcón con la orquesta de Francisco Canaro. Es una auténtica aria de una ópera que, si bien no escrita en su total desarrollo, es sugerida al oyente, propuesta a su imaginación. En las mejores expresiones de la canción popular se alcanza ese notable logro de síntesis, que Homero Expósito definía en sus clases de cancionística como "una historia completa contada en tres minutos". Veamos esta segunda parte:

¡Cuánta nieve habrá en mi vida
sin el fuego de tus ojos...!
Y mi alma, ya perdida,
sangrando por la herida
se dejará morir...
Y en la cruz de mis anhelos
llenaré de brumas mi alma;
morirá el azul del cielo
sobre mi desvelo
viéndote partir.

El tema prosigue con la reiteración de la primera melodía:

No quiero nada, nada más
que la mentira de tu amor como limosna.
¿Qué voy a hacer, si vos te vas,
con el vacío de mi decepción...?
No, no te vayas... te lo ruego...
no destrocés mi corazón...
Si no lo hacés por amor
hacelo por compasión,
pero, por Dios, no me dejes...
Jamás te molestaré,
seré una sombra a tus pies,
tirada en algún rincón.

Siguiendo la modalidad de los tangos de dos partes, se recapitula luego la primera melodía con la misma letra. En la partitura para piano -cuya portada reproducimos- el último verso dice "tirada", corroborando que la tesitura del tango se orienta hacia una intérprete femenina, aunque haya sido grabado por cantores como Alberto Echagüe con la orquesta de Juan D'Arienzo.

Como se trata realmene de un aria, su significado y valor estético emocional surge de una totalidad que el intérprete conduce hacia su culminación graduando acentos y matices. Por consiguiente no se requiere la repetición del último verso, recurso elemental utilizado habitualmente para motivar el aplauso en programas comerciales del tipo de "Grandes valores del tango".

                                                                                                                                   Conrado De Lucia
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