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Carta
al embajador de Israel en la Argentina
Buenos Aires, 3 de agosto de 2006
Señor Embajador
Estado
de Israel
Presente
Nuevamente el Estado de Israel invade el país de nuestros padres inmigrantes.
Nuevamente el Estado de Israel, reiteramos, invasor, asume el papel de víctima, cuando en realidad los dos soldados israelíes capturados lo fueron en territorio del Estado libanés, donde penetraron ilegal e ilegítimamente, y fueron capturados por una patrulla del ejército irregular de Hezbollah, partido político legítima y legalmente constituido en el Estado libanés, y reconocido por la ONU, aunque EEUU y su país se nieguen a hacerlo.
Para comprender la degradación moral a que ha llegado Israel, lo mejor es conocer lo que piensan, sobre los crímenes de ese Estado terrorista, los judíos que aún conservan la noción de humanidad y decencia.
Así, en 1982, una de las tantas veces que el ejército del Estado de Israel invadió territorio libanés, Uri Avnery escribió:
Detrás de la operación
está el plan israelí de expulsar masivamente a la población
civil palestina...
Y la lógica de la masacre generadora de éxodo
es la misma que Begin ya había experimentado el 9 de abril de 1948, cuando
250 hombres, mujeres y niños fueron fríamente masacrados por comandos
"mixtos" del Irgun y de la banda Stern. (
)
Y quienquiera
que se haya levantado para justificar la masacre, o minimizar la responsabilidad
israelí, ha cometido un suicidio moral. Se ha transformado en cómplice
del peor crimen de guerra de la historia de Israel.
Ha perdido su rostro
humano.
A su vez, el ex canciller de Austria Bruno Kreisky, de religión judía, luego de refutar argumentaciones falaces de los dirigentes israelíes y las mentiras con las que querían justificar la invasión al Líbano de 1982, señaló:
El
gobierno israelí no tiene el más mínimo derecho de hablar
sobre el terrorismo, porque todos sus miembros
fueron un día terroristas.
Por su parte, el gran filósofo judío, profesor Yehoshua Leibowitz, afirmó refiriéndose a las masacres en Sabra y Chatila:
Es
la consecuencia natural y necesaria de nuestra línea política desde
hace 18 años. Si tenemos que dominar a otro pueblo, entonces es imposible
impedir la existencia de métodos nazis.
Somos los autores de
esa masacre. (
)
Lo que pasó en el Líbano (
)
es un paso suplementario en el proceso de suicidio del Estado de Israel. La humanidad
no tendrá opción: tendrá que destruir al Estado de Israel.
Cerramos las citas de autores judíos con un testimonio más reciente:
"¡YO LOS ACUSO A USTEDES!
Yo, Tsilli Goldenberg, ciudadana
israelí, los acuso a ustedes, Ehud Olmert, primer ministro de Israel,
Amir Peretz, ministro de defensa, Dan Halutz, jefe del Estado Mayor
del ejército israelí,
de cometer una masacre bestial y bárbara
en el Líbano.
Yo los acuso a ustedes de cometer crímenes
de lesa Humanidad contra el pueblo palestino. (
)
Y yo los acuso
de iniciar una guerra injustificada en mi nombre.
Haniya, primer ministro
del pueblo palestino, estaba dispuesto a negociar con nosotros, no sólo
la devolución del prisionero de guerra Gilaad Shalit, sino también
un cese de fuego a largo plazo, que hubiera permitido a los pueblos israelí
y palestino lograr la seguridad y la cordura.
Ustedes se rehusaron.
Nasrallah estaba dispuesto a negociar la devolución de los
soldados capturados en el norte.
Ustedes se rehusaron. (
)
Los
palestinos no son mis enemigos; tampoco lo son los libaneses.
Ustedes
se han transformado en mis enemigos.
Y los voy a combatir como también
lo harán muchas personas sanas y honestas en todo el mundo.
Tsilli
Goldenberg, Masarik 11, Jerusalén 93106, Israel
Señor
embajador, venimos a sumar, como lo pide Tsilli Goldenberg, nuestras voces de
condena a Israel, acompañando así el clamor de todo el mundo.
Venimos
a decirle, por su intermedio, al Estado de Israel que debe abandonar su odio feroz,
su ciega sed de destrucción, su intolerancia sin límites, su ferocidad
genocida y sus mentiras sistemáticas, para que toda la dirigencia judía,
la de Israel y la de aquí, se incorpore al sistema de convivencia planetaria
que le ha costado miles de años de aprendizaje a la Humanidad.
Los cavernícolas practicaban la venganza indiscriminada: por cada muerto de su tribu, masacraban a toda la tribu enemiga. Luego de mucho esfuerzo y sangre, aprendimos a convivir en el Estado de Derecho, fraternal y solidariamente.
El Estado de Israel ha regresado a las cavernas.
Venimos a pedirle, por su intermedio, que se incorpore, al fin, al seno de la Humanidad. Se ha estancado demasiado tiempo en ese pasado cavernícola.
Con la esperanza de que el clamor de Tsilli Goldenberg, al que nos sumamos, haga efecto en su propio país, lo saludamos con nuestra consideración más distinguida.
Por el Comité de Crisis:
ALI Móhsen, ATTAR
Daniel, CHEDID Saad, FARAH Elías, LABAKÉ
Juan Gabriel, QUEIJEIRO Marta.
___________________________
Nota de Terapia Tanguera:
Sugerimos visitar el newspaper www.rebelion.org, en
el que se publica una entrevista al dirigente pacifista judío Uri Avnery
-citado en la carta que antecede-, además de artículos de Noam Chomsky,
el argentino Juan Gelman y otros autores, acerca del genocidio y el terrorismo
de estado que está cometiendo el gobierno de Israel contra el pueblo del
Líbano.
Hemos traducido y reproducimos a continuación un comentario del periodista italiano Domenico Savino sobre la señora Tsilli Goldenberg, publicado el 31 de julio de 2006. El original en italiano puede leerse en: www.ariannaeditrice.it/archivio.php?pag=80&tot=4386&ord=datal
El grito de Tsilli Goldenberg
Tsilli Goldenberg
es una ciudadana israeli que vive en Jerusalén.
Es viuda, con dos hijos
ya grandes, Bersheva e Ben.
Laica, marxista y muy culta, milita en el movimiento
pacifista israelí.
"Tsilli es una "mujeraza" de gran
corazón y energía, con una sonrisa extraordinaria". Así
la describe un religioso católico que la conoce bien y que elogia también
su gran hospitalidad, además de sus dotes de óptima cocinera.
Tsilli
alquila la habitación de su hijo, lo que le proporciona un ingreso estable
que le es necesario para sobrevivir..
En efecto, desde hace tres años
es una desocupada, y es una de las pocas voces que en este momento, en Israel,
tienen el coraje de gritar la verdad sobre lo que está sucediendo en Medio
Oriente.
Por qué es una desocupada se comprenderá a continuación.
Tsilli
es una hebrea corajuda: Ha escrito una dura carta a Ehud Olmert, primer ministro
de Israel, a Amir Peretz, ministro de Defensa y a Dan Halutz, jefe del Estado
Mayor del ejército israelí. La ha enviado a los despachos de estos
tres personajes y ha entregado copias a varios diarios y medios de comunicación.

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