Lunes 17 de octubre de 2005
Estimado Conrado,
Me gustaría saber más sobre Juan D’Arienzo. Dicen que “rescató el tango con su síncopa”,
que devolvió cierta intensidad al baile cuando estaba opacado por el auge de los cantantes.
Espero sus pertinentes comentarios.
Cordial saludo,
Ernesto Concha  (Marsella, Francia)

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                     La magia de D'Arienzo: Compás y melodía

"El rey del compás", como lo anunciaba en el Chantecler Ángel Sánchez Carreño -quien a su vez se hacía llamar "El príncipe cubano"-, es una de las figuras más importantes de la historia del tango. Además de inspirado compositor y ejecutante de violín, ha sido el creador de un originalísimo estilo orquestal, inconfundible y siempre vigente para los cultores de la danza tanguera.

D'Arienzo se inició en el tango como violinista, y ese rasgo de su formación musical se percibe en su obra tanto de compositor como de maestro director. El violín es por naturaleza un instrumento melódico, en el que sólo por excepción se tocan a la vez dos de sus cuatro cuerdas, y en el que es materialmente imposible emitir un simple acorde de tres notas. Como contrapartida, se puede sostener una misma nota sin que decrezca su intensidad en el tiempo -a diferencia de lo que ocurre con la cuerda percutida del piano- e imitar por consiguiente el fraseo de la voz humana, predominantemente en los registros de soprano y de tenor. También puede sostenerse indefinidamente el sonido con el bandoneón -en definitiva un órgano portatil, que como tal participa de las posibilidades del órgano de tubos, considerado el rey de los instrumentos por su versatilidad-, con el agregado de que a las posibilidades melódicas de sus registros derecho e izquierdo y sus dos inconfundibles timbres -uno canta, el otro rezonga- el "fuelle" añade su riqueza armónica, con acordes tan complejos como los que posibilita el teclado del piano.

El ingreso de D'Arienzo al mundo de la música a través del estudio de un instrumento esencialmente melódico se percibe en el estilo de sus composiciones: Paciencia, El vino triste, y particularmente en su bellísima romanza Nada más -recuperada en su lirismo por Luis Rubinstein, luego de malograrse con una primera letra dedicada a un cuidador de turf-. En estas obras D'Arienzo expresa su talento creador con un melodismo análogo al de otros grandes violinistas como Elvino Vardaro, Alfredo Gobbi, Mauricio Mise o Raúl Kaplún.

Al analizar la música de un tango puede reconocerse en su estructura la impronta del instrumento en el que ha sido originariamente pensado, en la medida en que la tesitura de cada uno de ellos condiciona y encauza el desarrollo de las ideas musicales: Se conciben diferentes secuencias de notas, de silencios, de incisos y pasajes según el instrumento de que se vale el compositor. Las frases musicales del tango de Vicente Spina Me quedé mirándola revelan al guitarrista que es su creador, y si bien Cacho Tirao, Bingo Reyna o Tito Francia poseen la capacidad musical que se requiere para idear y ejecutar un tango como Concierto en la luna, resulta evidente que se trata de una composición pensada por Osmar Maderna desde y para el teclado del piano.

Abundando en ejemplos, Dos canarios tiene una estructura formal que surge de las posibilidades del teclado del bandoneón cuando está entre las manos de un virtuoso como Héctor Varela, y otro tanto puede decirse de Milongueando en el cuarenta, surgido del bandoneón de Pontier y que nadie atribuiría al codirector de su orquesta, Enrique Mario Francini -brillante compositor a su vez, pero de melodías de estructura violinística como las de Tema otoñal.

Mi inolvidable maestro Virgilio Expósito me enseñaba, sentado al piano: "Mis canciones se basan en notas seguidas:" -y tocaba desde la dominante una escala de seis notas, mientras cantaba: 'Aquella juventud...' y a continuación, con las mismas notas: '...estaba recordan...do'-. Y proseguía: "O se basan en notas repetidas:" -y tocaba dieciséis veces seguidas el mismo grado dominante, serie de notas monótona en apariencia, pero sobre la que su hermano Homero escribió: 'Pudo el amor ser un nudo más dudo que pudo luchar...'.

Con estas consideraciones no se intenta establecer a priori la posibilidad o imposibilidad de componer un tango que esté fuera de la tesitura a la que en cierto modo induce el medio originario de su concepción y ejecución. Es posible prescindir de todo instrumento musical artificial, como ha sucedido con los tangos surgidos de la inspiración de quienes, como Gardel, ignoraban cómo llevar su creación al papel pentagramado, y la han silbado o tarareado para que pudiera escribirla un profesional -en el caso de Carlitos, el músico del Teatro Colón Salvador Merico, que era ¡trombonista!

"Esos papelitos", llamaban despectivamente los músicos orejeros a las partituras con las que Julio De Caro y los músicos de la naciente Guardia Nueva guiaban su intepretación. Defendían así su posición de viejos tangueros frente a quienes habían podido pasar por el conservatorio y aprender los secretos de la escritura, la armonía y las leyes de la composición guiada por el intelecto: Así Piazzolla, como en su época Bach, podía escribir en unas horas un tema magnífico a partir de cuatro notas que alguien le sugiriera al azar, y llegó a decir, cuando cierto glosador elogió lo que entendía era una lograda descripción del verano porteño, que él había elegido para Verano porteño un título que fuera llamativo, pero que no tenía relación con lo que cada uno pudiera imaginar al escucharlo.

No puede afirmarse que la ignorancia en materia musical sea una garantía para la concepción de un tango "genuino" -aunque haya tantos tangos excelentes compuestos por artistas carentes de estudios musicales-, ni tampoco que un sólido conocimiento musical impida crear una obra auténticamente tanguera. Basta recordar las composiciones de Garello, Stazo, Federico, Piazzolla, para evitar el error de considerar que el arte más pura prescinde del saber, falacia que permite blasonar de "intuitivos" a quienes sencillamente carecen de conocimientos elementales -como se percibe actualmente en las limitaciones y la pobreza de recursos de ciertos intérpretes vocales.

Durante muchos años el violín de la orquesta típica compartió con el bandoneón la voz cantante de la melodía. Gradualmente, al desarrollarse el arreglo orquestal de los tangos y enriquecerse en su complejidad y calidad sonora, se comenzaron a incluir otros instrumentos cuyas timbres se asemejan más todavía a los de las voces humanas: la viola, próxima a la voz femenina de mezzo soprano y aun de contralto, y el violoncello, con los hondos y expresivos matices de la voz masculina de barítono.

El acierto de D'Arienzo como creador de una manera diferente de tratar el arreglo de su orquesta consistió en que, siendo un compositor que se basaba en la riqueza melódica que aportan los bandoneones y los violines, privilegió la marcación rítmica a cargo del piano, como también lo haría otro director personalísimo e igualmente milonguero: Carlos Di Sarli. Al igual que "El señor del tango", D'Arienzo dio importancia al fraseo de los violines, pero asignándole una nueva modalidad: la de "planear" con notas largas y sostenidas por encima de las brillantes fiorituras de los bandoneones, mientras el piano proseguía con la marcación rítmica, más intensa pero con menor swing que el de la fabulosa mano izquierda de Di Sarli.

En las primeras épocas fueron Rodolfo Biagi y luego Juan Polito quienes establecieron el dinamismo bailable que iba a caracterizar definitivamente a la orquesta de D'Arienzo. Surgieron entonces las síncopas, el acento casi exagerado en los tiempos fuertes del compás, y los silencios bruscos y desusadamente largos que dejan en suspenso a los bailarines hasta que el piano, haciéndose esperar, resurge quedamente con su ritmo y arrastra tras de sí a la orquesta hacia un tutti también característico, en el que el entusiasmo de ejecutantes y bailarines llega al máximo.

Esta modalidad interpretativa se comprueba, entre tantos ejemplos que podrían proponerse, escuchando alguna de la media docena de grabaciones de La cumparsita que realizó D'Arienzo -con diferencias de detalle pero conservando cada parte y cada variación-, a lo largo de su extensa carrera. Son una perfecta síntesis de compás y de melodía que incitan a la danza.

La orquesta de D'Arienzo se orientó decididamente hacia el tango milonga (no se lo debe confundir con la milonga, que posee otro ritmo), compuesto para ser bailado y que se diferencia de otras modalidades como el tango romanza, el tango fantasía o el tango canción. El tango esencialmente bailable había mantenido su vigencia desde sus remotos comienzos en los peringundines y prostíbulos, hasta llegar al esplendor de los salones de baile, a las grandes temporadas de los clubes de barrio, a toda clase de reuniones de gente "decente", y en esa tesitura encontró siempre en la orquesta de D'Arienzo uno de sus principales cauces de expresión..

A partir de la simplicidad melódica y armónica de los primeros tangos, varias generaciones de músicos habían ido aportando sus ideas, su creatividad y, desde el surgimiento de la Guardia Nueva -que hoy no lo parece tanto, ya que su origen suele datarse en el sexteto que formó Julio De Caro con sus hermanos en 1922-, también el estribillista -el anónimo cantor que entonaba tan sólo alguna estrofa de la letra, usualmente de su segunda parte- iba creciendo en importancia hasta llegar a tener un papel protagónico en el denominado tango canción. Surgen así figuras como Gardel, Corsini, Magaldi, y tantos otras voces masculinas y femeninas.

Este auge de los cantantes no disminuyó la importancia del tango bailable sino que, como otras modalidades de tango que iban apareciendo -por caso el tango rapsodia, sucesión de motivos melódicos generalmente de difícil ejecución, que tuvo en el pianista Osmar Maderna a uno de sus creadores y difusores fundamentales, o el tango fantasía, como Halcón negro de Canaro- contribuyó a ensanchar sus posibilidades y a aumentar su difusión: No todas las personas disponían del tiempo y de los recursos indispensables -además de los talentos- para aprender a tocar un instrumento o a ejecutar las elaboradas figuras de la danza. Pero cualquiera, aún con escaso o nulo oído musical, podía evadirse de la monotonía del fregado de un piso o del martilleo sobre el trípode de zapatero, canturreando los versos de un tango.

Partícipes del éxito creciente del tango en todas sus modalidades, también los autores fueron elevando la jerarquía literaria y estética de sus letras, y desde las obras todavía ingenuas e imperfectas de un Pascual Contursi se arribó al nivel lírico de los poemas de su hijo José María. Del mismo modo, cada uno de los letristas se sintió impulsado a lo largo de su carrera a mejorar tanto la forma como el contenido de sus producciones, como puede comprobarse en la ascendente calidad de los versos de Enrique Cadicamo, Discepolo y, por supuesto, Homero Manzi. Se arribó incluso a innovaciones estéticas que en un principio fueron rechazadas y que sólo décadas después, al evolucionar la sensibilidad artística del gran público, fueron reconocidas como auténticamente tangueras. Es el caso de Naranjo en flor, del casi licenciado en letras Homero Expósito, que fue considerada en su origen como incomprensible y hoy es unánimemente valorada y admirada.

En algún feliz período de la evolución histórica del tango coexistieron triunfalmente todas sus formas y modalidades: Suele considerarse a la década del '40 como su momento de máximo esplendor, y si se tiene en cuenta la profusión de orquestas, intérpretes, cantantes, compositores, letristas y bailarines -tanto amateurs como profesionales- que surgieron en esa época, a los tangueros que vinieron después sólo les queda el recurso de la nostalgia, la misma nostalgia con la que se escucha o se presencia la interpretación de una ópera clásica -conjunción perfecta de composición, interpretación musical, letra y guión argumental, canto individual y coral, danza, interpretación teatral-, que como tal pertenece a un momento históricamente irrepetible.

Como toda manifestación artística que ha llegado a la madurez de sus posibilidades y a la plena expresión de sus significados, el tango es un género que puede y debe ser conservado en toda la inmensa riqueza de sus elementos constitutivos: es ya un arte de conservatorio, sin que se pretenda con esto fosilizarlo ni esclerosarlo sino recrearlo en su mayor autenticidad, respetando sus modalidades más genuinas, para preservarlo de su desnaturalización y por ende de su decadencia. Ningún cultor genuino del tango se opone a la experimentación, la búsqueda, la renovación, dentro de la amplísima libertad de creación que ofrece el género, pero se opone al oportunismo que se pretende presentar como superación artística.

Una actitud que va mucho más allá de la devoción tanguera, y que comprende a todos los aspectos dignos, legítimos y auténticos de la cultura -entendida como manifestación y reflejo de una manera total de pensar, de sentir y de obrar- rechaza con fundamento ciertas originalidades -particularmente en la danza, el aspecto de mayor auge en la actualidad- a las que se intenta presentar como aportes a la evolución y desarrollo del tango. Existe afortunadamente una decantada cultura tanguera, y en la medida en que estas novedades se apartan de la esencia inexpresada pero perfectamente identificable del tango y se convierten en expresiones con mero propósito comercial, no son aceptadas por los verdaderos conocedores de lo tanguero, tengan o no estudios musicales, literarios o académicos.

Juan D'Arienzo el violinista, el melodista, el compositor y director, tuvo también parte en la declinación de algunos aspectos del tango cuando, movido por su objetivo primordial de ofrecer un estilo eminentemente bailable, incorporó a su orquesta cantores de actitud y de expresión chabacanas. Con todo, no se los debe escuchar como portadores de un mensaje que no existe ni se pretende ofrecer, sino como un instrumento más de la orquesta -tal como definía también Aníbal Troilo a sus cantores-: un timbre más que contribuye al brillo de la interpretación destinada a motivar y acompañar la danza.

En otro extremo de este amplio espectro, quienes bailaban al ritmo de las orquestas de Pontier o de Federico, dejaban de hacerlo y se aproximaban al palco para participar más plenamente de la magia que irradiaba Julio Sosa en cada una de sus interpretaciones. Eran atraídos por la poesía, que ya sea como música o como letra está siempre presente en el tango -con mayor intensidad en uno o en otro aspecto-. Así puede comprenderse la aceptación inmediata del público cuando Sosa tuvo la ocurrencia de recitar por primera vez el poema de Celedonio Flores "Por qué canto así", mientras la orquesta de Leopoldo Federico le prestaba el adecuado marco sonoro que luego cerraba triunfalmente con una de las más brillantes y difíciles variaciones de La cumparsita. Desde esa memorable noche, en cada presentación del "Varón del Tango" el público le pedía que hiciera ese recitado, y lo rubricaba con una apoteosis de aplausos.
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El tango es nuestro gran género musical, por la riqueza de sus posibilidades estéticas, por la variedad de expresiones que permite, por testimoniar como ninguna otra arte ha podido hacerlo esa totalidad inabarcable de sentidos que constituye lo argentino. Pocos pueblos tienen el privilegio de haber podido desarrollar una manifestación artística colectiva que supere sus propios regionalismos y provincialismos del modo como lo ha logrado el tango. Tan porteño como mendocino o chileno, como cordobés, uruguayo o colombiano, ha llegado a ser un arte plenamente cosmopolita. Se ha comprendido y se admira y disfruta, tanto al Rivero que cantó en el Carnegie Hall de Nueva York como al Pugliese que estuvo en Tokio. Tocan con unción La yumba un finés en Helsinki -nuestra más remota capital tanguera-, y un músico de cualquier nacionalidad en esa París universal que es desde siempre la ciudad idealizada por tantos tangos que la evocan con afecto y con nostalgia.

                                                                                                                                       Conrado De Lucia

                                                         
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