El bohemio Tulio Angelozzi

   El tango suele tener en cada barrio su personaje representativo: el que encarna en su vida, en sus actitudes, en su conducta, al prototipo construido desde la cultura popular. Ese origen común en el sentir colectivo es lo que, más allá de sus diferencias individuales, hermana a estos hombres irreemplazables que visten de lirismo y de nostalgia la vida de los pueblos.

   Ingeniero White tiene a uno de ellos en Tulio Angelozzi, a quien tantos visitantes de las clásicas cantinas, desde todos los rumbos del país, han visto y han escuchado con la simpatía y el afecto que suscitan los arquetipos populares, verdaderos mitos vivientes.

   A este hombre del común, pero revestido de las cualidades que lo convierten en figura permanente de la noche whitense, ha querido honrar el estudioso del tango Florentino Tino Diez con este poema:

    El último bohemio
               (Sonetango)

De estirpe bien debute y milonguera,
pifiándole a las notas rantifusas,
vos tenés de la noche la pintusa
y la prosapia de la grey tanguera.

Gambeteás cuando viene la fulera;
a la buena jugás y, sin excusas,
apelás al concurso de las musas
para alegrar la fiesta cantinera.

Creés que no es herida, ni es absurda
la rante vida que vivir nos toca,
mientras aguante el bobo de la zurda
y surja un tango vibrando de tu boca.

En la cantina, tal vez de puro curda,
con Garufa brindás la última copa.
                                                            Tino Diez




     Tulio Angelozzi cantando en su cantina

 


         
           Tino Diez junto a Tulio Angelozzi, durante la celebración de los ochenta años de Tulio,
          en el salón del club Puerto Comercial de Ingeniero White, año 1998.   
         Otro whitense, Roberto Floris
, está cantando el tango-homenaje "El rey Tulio", acompañado por
     Aníbal Vitali en bandoneón y Desmar Rozas en piano.

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