Sobre
la dialéctica de Hegel
From: Silvia
Sent:
Sent: Martes 22 de agosto de 2006 10:27
Estimado Profesor:
Estoy haciendo una maestría en administración de servicios de
salud, y mi propósito es investigar sobre como influyen las relaciones
de poder en su administración y organización. En la bibliografía
de Hegel que poseo no entiendo bien los conceptos de la dialéctica hegeliana.
¿Usted puede orientarme? Desde ya mil gracias por su atención.
Atentamente.
Silvia
Estimada Silvia:
Respondiendo a su pedido, trataré
hacer algunos comentarios sobre la dialéctica de Hegel.
El método
dialéctico no es invención suya sino de Platón, de modo que
se trata de una manera muy antigua de examinar un problema o una situación
determinada considerando sus extremos opuestos. Hegel llevó este método
de razonamiento hasta sus últimas consecuencias en la Fenomenología
del Espíritu y en otras obras suyas que influyeron mucho no sólo
en la filosofía posterior a él, sino en la concepción de
la historia y de la política. Para dar un ejemplo, en su dialéctica
se basan tanto el marxismo como el fascismo y el nazismo.
Para Hegel toda
la realidad tiene un sentido lógico: lo que existe, no existe caprichosamente,
sino que responde a una necesidad interna de todas las cosas, que las hace ir
evolucionando cambiando según una dialéctica de oposición
de los extremos: Una cosa, una idea, una circunstancia histórica cualquiera,
pueden ser tomada como una posición, o sea como una tesis.
Como ninguna cosa ni idea es completa y perfecta, frente a esa posición
surge una que se le opone, la oposición, o sea la antítesis.
De la confrontación o el encuentro entre estos dos opuestos surge la composición,
o sea la síntesis, que supera ambas posiciones anteriores y alcanza
una nueva más completa y perfecta que las incluye a las dos, pero que está
abierta a su vez a una nueva oposición, con lo que la evolución
de la realidad, del mundo, de la historia, de lo que sea, nunca se detiene.
Un
corolario una consecuencia de esta evolución lógica
es el famoso enunciado "Todo lo real es racional" (todo tiene una razón
lógica para ser real), "y todo lo racional es real". Esto último
es mucho más importante en sus consecuencias, porque significa que todo
lo que el intelecto pueda llegar a concebir la utopía marxista, el
nazismo, el estado por encima de las personas puede también hacerse
real, y en cierto sentido debe hacerse real, de modo que va a surgir inevitablemente
aunque no lo conciba la razón humana, porque por encima de nuestro espíritu
está el Espíritu Absoluto, que se piensa a sí mismo y nos
piensa a nosotros y al mundo. Como consecuencia, la historia no es algo que el
hombre pueda modificar, sino que es la manifestación en el mundo del Espíritu
Absoluto, que a través de ella se autoconoce.
Como se deduce de
esto, el hombre no es un ser libre sino que es una pieza necesaria de la evolución
del Espíritu Absoluto que es una especie de Dios lógico, pero
no justo ni piadoso, sino solamente todopoderoso. Otra consecuencia de esta
manera de ver la realidad es que se absolutiza al Estado frente a las personas,
por lo que el hegelianismo está en la base de todos los totalitarismos
modernos y en todas las seudodemocracias como los EE.UU. y la Unión
Europea.
Cuando se aplica la dialéctica a las relaciones
sociales y personales, aparece otro famoso enunciado de Hegel: "La dialéctica
del amo y del esclavo". Este es otro corolario consecuencia del
planteo de la realidad como un proceso de tesis-antítesis-síntesis.
En este caso y aquí aparecen las relaciones de poder que son el tema
de su estudio significa que en toda organización humana, en toda
institución o aún en cada parte de una institución por
ejemplo, la enfermería dentro de la estructura de un hospital aparece
la tendencia de algunas personas o grupos a afirmarse como tesis y ejercer el
poder sobre los demás, que pasan a ser la antítesis de su posición.
Ya sea a través del diálogo y la colaboración, o de la resistencia
y la lucha más o menos solapadas, con todos sus condimentos de murmuraciones,
mentiras, injurias, calumnias, hostilidades, actitudes deshonestas, etc., lo cierto
es que un sector tiene el látigo en sus manos el amo y el otro
recibe los latigazos el esclavo.
Lo más importante es
que el hecho de estar sometido al poder de los jefes, autoridades, superiores
no convierte necesariamente al esclavo en una buena persona que sólo sufre
y despierta nuestra compasión y simpatía, sino que el individuo
o el grupo dominado la antítesis de la tesis representada por el
individuo o el grupo dominante trata de encontrar la manera de hacerse a
su vez con el poder, con el látigo, no sólo por un comprensible
deseo de venganza o revancha, sino por exigirlo así la dialéctica
de los acontecimientos, que no está en manos de los amos ni de los esclavos,
sino que es una consecuencia inevitable de la dialéctica del espíritu
absoluto que se piensa a sí mismo a través de ellos.
Hasta
aquí estamos todavía en el plano de los fundamentos teóricos,
pero con esta herramienta conceptual es posible analizar las circunstancias concretas
que se dan, por ejemplo, en la administración y la organización
de un servicio de enfermería constituido por un grupo que fatalmente
se enfrenta con los otros grupos o las dificultades que debe enfrentar una
enfermera en su relación con los médicos, o incluso con un solo
médico los amos o el único amo.
Conrado De Lucia
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