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                    Bomberos Voluntarios de Ingeniero White
                                           Libro del Centenario
                                                                 1907 - 2007

                                                                                                                  por Conrado De Lucia
Índice:
Presentación
Primera Parte - Historia

Nacimiento y desarrollo de las entidades de bomberos
Primeros antecedentes en la Argentina
Ingeniero White a comienzos del siglo XX
La fundación del cuerpo de bomberos
El iniciador y fundador Antonio Valle
El constructor de la iglesia parroquial
Otro precursor: Gerónimo Usandizaga
El Jefe Amado Gómez
El jefe Andrés Vidal
El 2º Jefe Victoriano Bartolomé
La Escuadra de Reserva
El Cuerpo Activo
La cocina del cuartel
El Área de Capacitación
Las condiciones requeridas para ser bombero
Los nuevos requerimientos técnicos
La tarea específica del bombero
Las autoridades del Cuerpo Activo

Las Comisiones Directivas
La comisión fundadora
Presidentes de la Comisión Directiva
Subcomisiones y colaboradores
Las Damas Colaboradoras
La Comisión del Centenario
Las actividades artísticas y culturales
Los símbolos: Escudos y composiciones musicales
Las federaciones de asociaciones de bomberos

La jurisdicción operativa de los bomberos whitenses
Los vehículos de bomberos
Los automotores de los bomberos whitenses
Los edificios del cuartel
El edificio actual
El grupo electrógeno del cuartel
El equipamiento del cuerpo activo
La vestimenta del bombero
Otras herramientas e implementos
Las inundaciones causadas por mareas y grandes lluvias
La torre de los bomberos, un emblema de Ingeniero White
La autobomba Dodge, patrimonio histórico
Los años del servicio de ambulancia
Ingeniero White en una semblanza de Antonio Crespi Valls
La muestra de 1988 en Hannover
El Destacamento de Villa Ressia
Los grandes incendios
Segunda Parte - Cronología
Conclusión


Presentación

Escribir un libro para conmemorar el primer centenario de la Asociación Voluntaria de Bomberos de Ingeniero White equivale a contar una historia de los acontecimientos y personajes de nuestro pueblo, al que su cuerpo de bomberos, acompañado y orientado por sus directivos, custodia desde los lejanos tiempos de mareas, calles de barro y viviendas sin agua corriente ni luz eléctrica.

Sin duda pueden escribirse muchos libros acerca de nuestros bomberos voluntarios. Este es solamente el primero, y su contenido está basado en documentos escritos y en testimonios personales que muchos convecinos whitenses atesoran en su memoria.

Los datos obtenidos y consignados en este libro son solamente una parte de lo mucho que puede buscarse y escribirse sobre nuestros bomberos voluntarios. Ojalá que esta historia de la institución más importante de Ingeniero White, y de los hombres y mujeres que le han dado vida durante estos primeros cien años de existencia, sea una motivación para seguir ampliando y desarrollando este trabajo, que sin duda incurre en las omisiones y errores inevitables de un primer testimonio. Se han cuidado, sin embargo, tanto la precisión histórica como la consistencia literaria del texto, para que además de exacto resulte ameno.

Otros hechos y anécdotas referidos a bomberos y vecinos, unos prestando sus servicios o aportando su función directiva, y otros siendo socorridos en la fatalidad de un siniestro, son dignos de ser recordados, así como las horas felices de aniversarios y fiestas en las que todo el pueblo ha reconocido el valor de sus bomberos y les ha expresado su admiración y su afecto. Por eso lo reflejado en este libro se propone también estimular a sus lectores a participar de las actividades de la entidad, tanto desde el Cuerpo Activo como colaborando con la Comisión Directiva en las múltiples tareas que realiza para desarrollar y engrandecer a la institución.

Primera Parte - Historia

Nacimiento y desarrollo de las entidades de bomberos

El fuego fuera de control ha sido una de las más antiguas amenazas que ha padecido la sociedad humana, al punto que los incendios han sido a menudo considerados un castigo de los dioses o un anticipo del apocalipsis bíblico. La capital del mundo antiguo, Roma, no estuvo exenta de los estragos que produce el fuego, y ya antes del gran incendio ordenado por Nerón en el año 69, el emperador Augusto, luego de un siniestro que devastó parcialmente la ciudad, había creado en el año sexto de la era cristiana un grupo de vigilantes encargado de recorrer la ciudad en prevención de incendios .

Luego del descubrimiento de América, entre las primeras disposiciones para Nueva España y el resto de América tomadas por el rey Felipe III, una ley de 1619 ordenaba tres medidas para prevenir incendios: que se haga responsables de los daños a terceros a los moradores de la vivienda donde se haya iniciado el fuego -para que todos "vivan con cuidado"-; que las casas reales se protejan separándolas al menos quince pasos de toda edificación contigua, y -como primer esbozo de una guardia contra incendios- que se designe a alguna persona para que de noche alerte de viva voz ante la presencia del fuego.

Un acta del Cabildo de Buenos Aires de 1643 refiere el incendio de una vivienda particular en la que había depositados documentos oficiales, que fortuitamente no fueron afectados, y dispone medidas para poder resguardarlos en el futuro.

En nuestro país los incendios más graves eran los que afectaban a los campos, con pérdida de sembrados y de ganado que huía hacia el desierto, ya que el primer alambrado fue colocado por Richard Blake Newton recién en 1845. Por esta razón se dictaban disposiciones para la quema de rastrojos, que debía realizarse en un día sin viento y poniendo sobre aviso a los campos vecinos.

En los pueblos y ciudades los incendios eran poco frecuentes, pero para prevenirlos ya en 1665 se ordenaba que los domingos, al salir de misa, los negros se dedicaran a arrancar los yuyos y cardales que rodeaban las viviendas.

Como si prefigurara el lugar de nacimiento del primer cuerpo de bomberos de nuestro país, en 1721 un gran incendio destruyó totalmente una barraca situada en la Boca del Riachuelo.

Para disminuir el riesgo de incendios, en 1774 el virrey Vértiz prohibió la construcción de ranchos con techo de paja y exigió el techado con tejas, cuya fabricación ya había enseñado personalmente a los habitantes de Buenos Aires Hernando Arias de Saavedra -Hernandarias- hacia 1620. Sin embargo, la escasez de recursos motivaba que se siguieran haciendo techos de paja, como el del Teatro de la Ranchería, que finalmente se incendió.

Tradicionalmente el bombero ha aplicado sus conocimientos y esfuerzos a la lucha contra el fuego descontrolado que amenaza vidas y destruye bienes, pero su analogía con las funciones de seguridad y vigilancia ha motivado que los bomberos hayan tenido que cumplir también tareas policiales e incluso militares, y en una época hasta dispusieron de armas de fuego.

Primeros antecedentes en la Argentina

En Buenos Aires el jefe de policía de la ciudad, Enrique O'Gorman, fue quien dispuso crear, el 2 de enero de 1870, la Compañía de Vigilantes-Bomberos, cuyos integrantes, además de acudir a los incendios, debían ocuparse de la tarea de vigilancia de las calles, a las que patrullaban armados. Recién en enero de 1875, bajo la jefatura del doctor Enrique B. Moreno, se dispuso que los bomberos entregaran sus fusiles en el Parque de Artillería -situado en el solar en donde actualmente se encuentran el Palacio de Tribunales y la plaza Lavalle-, y pudieran dedicarse exclusivamente a sus funciones.

El domingo 2 de junio de 1884 se realizó en La Boca del Riachuelo de Buenos Aires la reunión constitutiva del primer cuerpo de bomberos voluntarios de nuestro país. La iniciativa, encabezada por don Tomás Liberti, surgió de un grupo de inmigrantes de origen genovés -xeneise-, por lo que la invitación a participar dirigida a lo vecinos fue escrita en italiano. La fecha se conmemora desde que el Primer Congreso Nacional de Bomberos Voluntarios, que se realizó en Buenos Aires en enero de 1954, resolvió establecer el 2 de junio como Día del Bombero Voluntario.

El segundo cuerpo de bomberos voluntarios se creó en el puerto de Ensenada, en La Plata, el 23 de enero de 1896. El tercero fue el de el puerto de San Fernando, al norte de Buenos Aires, fundado el 30 de abril de ese mismo año, y el cuarto fue el de Avellaneda, al sur del Riachuelo, establecido el 27 de noviembre de 1897.

El quinto cuerpo de bomberos voluntarios que se creó en la Argentina es el de Ingeniero White, fundado el 8 de septiembre de 1907 por iniciativa de Antonio Juan Valle, un inmigrante genovés que había llegado a la Argentina en el mismo barco que Tomás Liberti, el fundador del cuerpo de bomberos de La Boca, barrio en el que ambos se radicaron. Cuando Valle se trasladó a Ingeniero White sin duda ya traía la idea, que germinó años después, de crear aquí un cuerpo similar, como lo indica el escudo que creó para la entidad, en todo similar al del cuerpo boquense.

Actualmente existen más de seiscientos cincuenta cuerpos de bomberos voluntarios, pero un cuarto de siglo después de la creación del de Ingeniero White su número en todo el país todavía no llegaba a veinte, lo que pone de relieve que la Asociación Voluntaria de Bomberos del Puerto Comercial de Bahía Blanca -como se denominó oficialmente hasta el año 2000- es una institución pionera en su tipo en todo el país.

Ingeniero White a comienzos del siglo XX

La vida de los habitantes de la naciente localidad era particularmente dura y difícil por la falta de comodidades que hoy se consideran elementales. Las calles de barro tenían frecuentes pantanos y grandes surcos producidos por la huella de los carros, y a la puerta de muchas viviendas solía haber un bote utilizado por sus moradores para movilizarse cuando las mareas inundaban las calles y pasaban por debajo de las casas construidas sobre pilotes de madera.

En las primeras décadas las necesidades cotidianas de la población whitense se suplían de maneras que hoy resultan insólitas: La leche se conseguía totalmente tibia y fresca, ya que el lechero llevaba su vaca por las barrosas calles del pueblo y se detenía para ordeñarla ante cada pedido de las amas de casa, que salían a la puerta al oir el característico sonido del cencerro.

El pescado recién traído de la banchina del puerto era llevado por los "palanqueros" en canastas colgadas de una pértiga que se ponían al hombro. Hasta pasada la mitad del siglo Amado Chaker lo llevaba de este modo -hoy llamado delivery- al domicilio de sus clientes. En la década de 1920 también recorría las calles una vieja siciliana, "la Pipana", que llevaba en su canasta pesciolini piccoli -cornalitos-. Preguntaba a las amas de casa: "¿sei magnata?" -"¿ya comiste?"- y si la respuesta era negativa les ofrecía su fresca mercancía.

Se carecía de luz eléctrica, y la precaria iluminación de las viviendas se realizaba con lámparas de kerosene con tubo de vidrio, y en los hogares más humildes -que constituían la mayoría-, con velas de estearina. Unos pocos disponían de lámparas de acetileno, que llamaban la atención por la blancura de su luz, y algunos hogares utilizaban el gas de alumbrado -peligroso por contener monóxido de carbono- proveniente de la fábrica de Villa Rosas, que se empleaba en los faroles de las esquinas.

Además de la necesidad de elevar el piso de las viviendas para protegerlas de las mareas, el suelo arcilloso de Ingeniero White -barro mollo de color verdoso cubierto por una capa blanquecina de salitre, que al secarse se fragmentaba como un ilimitado rompecabezas-, resultaba poco confiable para erigir construcciones pesadas, por su consistencia plástica y su densidad variable debido al agua de mar de la primera napa freática que lo saturaba.

Esta característica fue la que desalentó desde un comienzo la construcción con ladrillos, y motivó que la mayor parte de las casas se hicieran a partir de una estructura de tirantes de pinotea, forrada interiormente -cuando el dinero alcanzaba para ese lujo- con un delgado machimbre de la misma madera.

Las viviendas se asentaban sobre pilares de ladrillos o directamente sobre gruesos tirantes hincados en el barro. Debajo de sus pisos quedaba "la casilla", un espacio que solía tener hasta un metro de alto para permitir el paso del viento y de las mareas, y que era utilizado también para dormir frescas siestas en lo más caluroso del verano.

El templo de la parroquia Exaltación de la Santa Cruz fue construido en 1914 con esos mismos materiales: tirantes y tablas de pinotea y chapas de hierro galvanizado, y su realizador fue el hábil carpintero Antonio Valle, precursor y fundador del cuerpo de bomberos.

Por fuera de los edificios se empleaban tablas de una pulgada de espesor dispuestas verticalmente para facilitar el escurrido del agua entre las juntas. Así se conservan todavía algunas viviendas, como la de Brown 3533 que perteneció a la recordada directora de la escuela Nº 15 señorita Ana Roich, mientras que otras casas de madera, como la de otra caracterizada dama whitense, Ana Ansaldo de Liberis, situada al lado de la anterior, estaban recubiertas por fuera con chapas de hierro galvanizado colocadas verticalmente,.

Esta disposición diferencia la apariencia de las casas whitenses de las de La Boca, en donde las chapas exteriores están dispuestas horizontalmente. Algunas casas de Ingeniero White construidas por Massimino Vitale tenían chapas horizontales, como la de la familia Cuenza, en Siches al 4100, o el almacén de Giovis, en Mascarello al 3500. Como estas construcciones tenían además dos plantas, eran muy semejantes a las viviendas boquenses.

En Cárrega 3458 hubo también una casa de altos que tenía sus chapas dispuestas verticalmente y que pertenecía a la familia Rubinich. En el piso superior vivió durante algunos años un matrimonio con sus dos pequeños hijos. El padre, Roberto Boccanera, cantaba tangos con el nombre artístico de Roberto del Mar, y sus hijos, ambos artistas, son el consagrado escritor Jorge Boccanera y su hermano menor Marcelo, compositor e intérprete de guitarra.

Un antiguo vecino whitense, Massimino Vitale, vivía con su familia en la planta alta de una casa de ladrillos ubicada junto a otro edificio de su propiedad, que era ocupado por la Escuela Nº 15 "Stella Maris". Inicialmente había sido un mercado, por lo que conservaba en sus aulas paredes con azulejos y en el frente grandes vidrieras pintadas de blanco. Los alumnos traviesos solían raspar la pintura hasta hacerle pequeños agujeros, para espiar lo que pasaba en la calle.

El 25 de septiembre de 1924 Antonio Valle propuso a sus vecinos la fundación de una Cooperativa Eléctrica -de la que fue presidente- con el fin de instalar una usina, para la que se edificó el gran galpón de ladrillos que aún existe en Magallanes y Logia Lautaro. El proyecto no llegó a concretarse porque una firma británica inauguró en 1932 dos generadores de 7500 Kw. ubicados en el interior del castillo románico que construyó otra empresa italiana en el Bulevar Juan B. Justo, y que constituye hoy una de las joyas arquitectónicas de Ingeniero White.

El Ferrocarril del Sud poseía otra usina, que generaba la corriente continua utilizada por los cabrestantes de la playa ferroviaria y los motores de las norias del elevador de granos. Estaba ubicada al lado del Puente "La Niña", junto a la actual entrada a la Terminal Bahía Blanca, y su edificio de ladrillos tenía a un costado una gran chimenea rematada por un pararrayos.

La disponibilidad de corriente eléctrica permitió a los hermanos Pablo, Santos y Nazareno Stacco instalar un frigorífico que abastecía de hielo a la actividad pesquera de la localidad y proporcionaba a los lecheros una cámara fría para conservar sus productos. Estaba situado junto al galpón de la Cooperativa Eléctrica, adquirido por la firma, propietaria también de la fábrica de soda y gaseosas "La Porteña del Sud" -que elaboraba Bolita, Pris y Naranjín-, y de un depósito de cerveza -"la Quilmes"- situados a media cuadra del cuartel de bomberos. Un hijo de Pablo, Sauro Stacco, fue chofer durante varios años, al igual que sus empleados los bomberos Juan Vignoni y Nicolás Gruicich.

Durante los veranos Nicolás "Nicola" Gruicich y Juan Carlos -"Coco" o "El lecherito"- Stiepovich recorrían las calles en carros con una gran caja térmica pintada de rojo, vendiendo a los vecinos trozos de hielo en barras de la fábrica de Stacco, que sus ayudantes Nicolás "Nicolita" Di Giorgio, Enrique José -"Marietta" o "Tito"- Bronzi, Mateo Mariani y Alberto "Tatú" Albrizio, entre otros muchachos, llevaban hasta los domicilios protegiéndose del frío con bolsas de arpillera. Los pedazos se empleaban para enfriar bebidas y alimentos en las heladeras "a hielo", que se utilizaron hasta fines de la década de 1950.

La fundación del cuerpo de bomberos

En los primeros tiempos de la localidad la iluminación hogareña mediante velas, kerosene y otros combustibles originaba un riesgo permanente de incendios, que se declaraban al menor descuido y que, por estar la mayor parte de las viviendas construidas en madera, se propagaban de unas a otras en forma prácticamente incontenible.

Otro grave factor de riesgo relacionado con el anterior era la inexistencia de una red de agua corriente. Circulaban por el pueblo los carros aguateros tirados por un caballo, y había algunos pocos pozos surgentes, de agua generalmente salobre por la escasa profundidad de la napa y la cercanía del mar.

En la noche del 29 de mayo de 1907 se produjo un gran incendio que se inició en el "Bar y Biógrafo" -sala de cine con sillas y mesas para consumir bebidas durante la función- de los hermanos Mingorance, ubicado en la esquina de Guillermo Torres y Elsegood. El fuego se propagó a varias casas de madera linderas y llegó a abarcar casi un cuarto de manzana, y el viento del Noroeste motivó que se incendiara también el edificio de madera de dos plantas situado en la esquina de enfrente, en donde iba a estar ubicado años después el Bar "Central" de Juan Bozzetti.

A raíz de este siniestro se realizó una colecta de fondos para auxiliar a los damnificados, y se designó una comisión que integraron los vecinos Ramón Iguacel, Gerónimo Usandizaga, Carlos Weiland, Dionisio Bergueret y Antonio Valle, para distribuir la suma recolectada.

Pocos meses después Antonio Valle convocó a esa misma comisión, e invitó al resto del vecindario, a reunirse en su domicilio de la calle Dasso -actual Avenida San Martín, junto al local de la Cooperativa Obrera-, con el propósito de crear un cuerpo de bomberos. En esa reunión, celebrada el 8 de septiembre de 1907, se declaró constituida la entidad y se designó a su primera comisión directiva, que fue integrada por los siguientes miembros:

Presidente: Antonio Valle
Vicepresidente: Fortunato Costa
Tesorero: Angel Sclavi
Protesorero: Domingo Gavellotti.
Secretario: Florencio Rodriguez.
Prosecretario: Indalecio Ruiz.

Vocales: Ramón Iguacel, Gerónimo Usandizaga, Luis Rocca, Alejandro Dignani, Antonio Arregui, Carlos Weiland, Alejandro Campaya, Francisco Lemus, Ricardo Festa, Francisco Domenech y Juan de León.

En esta reunión inicial se resolvió también "abrir una suscripción voluntaria a fin de reunir fondos y poder dar principio al desempeño que incumbe al cuerpo de bomberos." Con este fin se designó una "comisión de propaganda" a cargo de Victor Fortunato, Alejandro Campaya, Domingo Gavellotti y Fortunato Costa, a quienes se encomendó recorrer el vecindario y realizar la suscripción de fondos.

El iniciador y fundador Antonio Valle

Antonio Juan Valle nació en Italia el 6 de abril de 1852, en un antiquísimo pueblo marinero llamado Sori, que existía desde antes de la era cristiana en la provincia de Génova. Desde allí emigró a la Argentina, y se radicó, como tantos xeneises -genoveses, dicho en su propio dialecto-, en la Boca del Riachuelo de la ciudad de Buenos Aires.

En 1891, ya casado con doña Rosa Puccini, y con cinco hijos, se trasladó a la naciente población de Ingeniero White -fundada apenas seis años antes-, en donde el matrimonio tuvo diez hijos más. Valle fundó un almacén de ramos generales que en homenaje a su esposa denominó "La Rosa". Estaba ubicado en la esquina de Lorenzo Mascarello y Santiago Dasso, en un amplio solar que se extendía desde Dasso -actualmente San Martín, al lado de donde hoy se encuentra la primera sucursal de la Cooperativa Obrera Ltda.- hasta la desaparecida placita de juegos infantiles "Santiago Macalusse", sobre la calle Mascarello.

La familia Valle habitaba varias habitaciones construidas sobre la avenida, a las que el propietario fue agregando nuevas viviendas para algunos de sus hijos mayores. Sobre el largo frente de la calle Mascarello también construyó Valle un edificio de madera y chapas destinado a viviendas de alquiler.

Luego de una vida particularmente laboriosa y fecunda en realizaciones comunitarias, Antonio Valle falleció el 7 de agosto de 1935, a los 83 años de edad.

En 1908 Valle se había retirado del comercio para dedicarse a su oficio de carpintero, actividad en la que dio acabadas muestras de su destreza. Construyó muchas de las viviendas de madera de la localidad, incluyendo las de sus numerosos familiares, y varias casas de inquilinato. Esta modalidad de albergue era requerida entonces por la gran cantidad de inmigrantes europeos, que cuando podían constituir su propia familia se mudaban a otras viviendas, y en caso contrario permanecían para siempre solos en su habitación de alquiler.

El Ferrocarril del Sud poseía con el mismo fin sus Colonias para el personal soltero, conjunto conocido popularmente como "Las catorce provincias", algunas de cuyas construcciones de madera aún perduran en la calle Avenente al 3500. Más allá estaban las colonias para las familias ferroviarias, que se extienden hasta el encuentro de Avenente con la avenida Guillermo Torres, y las lujosas residencias de ladrillos para los superintendentes y otras autoridades ferroviarias.

Varios inquilinatos de particulares llegaron a tener nombres propios, además del originariamente eufemístico de "pequeños conventos" -conventillos-, como "El cementerio de los elefantes". Otras casas de alquiler conocidas eran, en el "Barrio Gardel" -próximo a la estación de ferrocarril Garro- el inquilinato del "ruso" Chapunoff, en Rubado al 3200, y "El bandoneón", en Cárrega al 3500.

Frente al cuartel de bomberos estaba el inquilinato de Bartolomé Genovart. Allí vivían personajes como Stéfano Naumoff, quien lucía el bigote largo y recto característico de los hombres de Bulgaria -el bello país que adornan por doquier las rosas silvestres-, que aquí le valió el apodo de "Foca".

Con su perpetua boina negra y su kiosco ambulante -un gran cochecito de bebé pintado con los colores de Comercial, de cuatro ruedas y atiborrado de golosinas-, Foca estaba presente en toda reunión pública que atrajera a los pibes del pueblo.

Así, los fines de semana se apostaba en la esquina del cine Jockey Club, de Torres y Elsegood -el ex bar de los hermanos Mingorance a comienzos del siglo XX-, y en los intervalos del matinée vendía algunas golosinas y permitía que le sustrajeran otras, mientras aparentaba defenderlas, entre enojado y feliz de verse rodeado por los muchachos, con maldiciones
-"¡turos!"- y garrotazos de un trozo de palo de escoba que esgrimía amenazante.

Otro de los pintorescos vecinos que vivía en el mismo inquilinato frente al cuartel de los bomberos era un inmigrante también de origen búlgaro, Demetrios Demitroff -conocido por el apelativo "Mitre"-, quien, también tocado con una boina negra, recorría el pueblo diariamente vendiendo los limones que llevaba al hombro en una bolsa de arpillera. "¡Lindos limoones...! -voceaba-; "¡Limones cascaruudos!". E intercalaba, con singular intuición publicitaria: "¡Limones podriidos...!".

Los domingos Mitre reemplazaba la bolsa de los limones por una gran lata cilíndrica de color azul, con una delgada chimenea para el compartimiento de brasas de su interior, en la que llevaba "manises" calentitos que entregaba al comprador en un cucurucho de papel de diario.

También tenía su cuarto en el inquilinato de Genovart un griego delgado y menudo, "Turrón Japonés", quien vendía por las calles la golosina que había originado su impropio apodo, ya que se trataba de un exquisito turrón griego duro y perfumado, que él mismo preparaba.

Así vivían, en soledad y humildad, muchos hombres a quienes las guerras y las privaciones europeas habían traído a nuestro pueblo.

Las viviendas con estructura de tirantes de pinotea y paredes interiores forradas con machimbre de la misma madera eran fácil presa de las llamas, y esta condición de permanente riesgo para sus ocupantes fue uno de los motivos que impulsaron a Antonio Valle a proponer a sus convecinos la creación de un cuerpo de bomberos.

Fue en su vivienda en donde en 1907 se realizó por su iniciativa la reunión inicial de vecinos para constituir un cuerpo de bomberos a semejanza del que don Antonio había conocido en La Boca -el primero de nuestro país-, que había sido fundado en 1884 por un grupo de inmigrantes italianos, en su mayoría oriundos de su misma provincia genovesa.

El constructor de la iglesia parroquial

Desde el punto de vista arquitectónico y artesanal, la obra maestra del carpintero Antonio Valle fue la construcción del templo parroquial, que realizó en el año 1914. La parroquia "Exaltación de la Santa Cruz" contó durante muchas décadas, gracias a la destreza con que dominaba su oficio, con una bella iglesia que de conservarse actualmente sería un importante motivo de atracción turística para Ingeniero White.

Construida en forma de nave única de planta rectangular, estaba techada a dos aguas y tenía a su frente la torre con su campanario, techada a cuatro aguas. Toda la construcción estaba forrada exteriormente con chapas galvanizadas dispuestas verticalmente. A la izquierda del altar la nave comunicaba con la sacristía, y a su derecha con la pequeña habitación en la que se revestían el sacerdote y sus monaguillos.

Hacia la parte media de la nave, sobre su lateral izquierdo, don Antonio construyó un austero púlpito de sección cuadrada, elevado sobre cuatro columnas de pinotea, al que se accedía por una pequeña escalera. Desde allí se predicaba en las grandes ocasiones, y durante las periódicas visitas de los padres misioneros.

Todo el interior del templo estaba forrado en pinotea barnizada, y lucía además fuertes columnas y vigas de la misma madera, de grosor y longitud muy por encima de las dimensiones comerciales actuales.

Al trasponer las puertas principales, un pequeño atrio interior comunicaba a ambos lados con las puertas de uso cotidiano para el ingreso a la nave. Otras dos grandes puertas frontales de madera, se abrían solamente al paso de las novias con sus padrinos, a la llegada de dignatarios de la iglesia, o al arribo del ataúd para los funerales de cuerpo presente.

Entrando por la puerta del costado izquierdo se pasaba a un pequeño recinto del que partía la escalera para subir al campanario y al coro ubicado por sobre el atrio. En el lugar pendían también dos sogas, que al ser tironeadas alternativamente hacían oír en el templo un cercano ruido áspero de cuerdas frotadas contra la madera, y el amortiguado tañir de las dos campanas, cuyo sonido particularmente dulce se escuchaba en cambio por todo el pueblo.

Antes de que don Antonio construyera este templo, existía en el lugar una pequeña capilla de padres salesianos, cuya campana era echada a vuelo cuando desde el cercano cuartel de bomberos se daba aviso de un incendio. Todavía no se utilizaban bombas de estruendo, y el alerta era complementado por un hombre de a caballo -Octavio Valle- que recorría las calles del pueblo haciendo sonar un clarín.

La puerta frontal del templo era también rectangular, con dos elevadas hojas, y por sobre ella una caja octogonal de madera contenía la cruz, formada por una doble fila de lámparas eléctricas con cuatro brazos de igual longitud, y rodeada por otra hilera de lámparas en el perímetro del octógono.

Estas luces se encendían en las ceremonias nocturnas de las grandes fiestas religiosas de Pascua y de Navidad, y también para engalanar el atrio a la entrada de las novias, que en los primeros tiempos llegaban en carruajes, y posteriormente en los Hudson de Lattanzi y Salotti, el Mercedes de Micucci o -en los últimos tiempos- en el Mercury Monterrey blanco y negro modelo 1956 de Domingo Bugarini.

La iglesia de madera construida por Antonio Valle fue desarmada en 1971, con lo que Ingeniero White perdió una joya arquitectónica de irremplazable valor, además de un sobresaliente motivo de atracción turística.

Otro precursor: Gerónimo Usandizaga

En el norte de España, en la ciudad vasca de Guipúzcoa, situada sobre el Mar Cantábrico, nació Gerónimo Usandizaga el 21 de enero de 1866. Era casi un niño cuando emigró a la Argentina. Arribó al puerto de Buenos Aires el 4 de febrero de 1879, con apenas trece años de edad, y desde la Capital se dirigió por tren a Azul y de allí, en galera, a Tandil, en donde se radicó hasta 1892. En ese año se trasladó a Bahía Blanca, como encargado general de la importante firma mayorista Duprat, Aguirrezabala y Cía.

El 6 de junio de 1900 inició sus actividades como proveedor marítimo en Ingeniero White, y en octubre de ese mismo año viajó a Entre Ríos para casarse con una dama que había conocido durante su residencia en Tandil, doña Matilde Ruiz Hidalgo, con quien estableció su familia en la localidad portuaria.

Fue uno de los miembros de la comisión fundadora del cuerpo de bomberos, constituida el 8 de septiembre de 1907, y desde esa fecha hasta el 7 de enero de 1929 en que renunció a su cargo de Tesorero, fue junto con don Antonio Valle uno de los principales propulsores de la institución.

Su origen vasco lo llevó a participar también de las actividades de la asociación "Laurak Bat", de la que llegó a ser Socio Honorario. Fue también uno de los primeros asociados -el número ocho- de la Sociedad Española de Beneficencia, entidad fundadora del Hospital Español.

En 1926 Usandizaga hizo construir en la esquina de las calles José Sisco y Guillermo Torres un edificio de madera y chapas para el Colegio Sarmiento, que funcionó en ese lugar durante varias décadas. La prestigiosa escuela primaria había sido de propiedad del maestro Vicenciano Villa, quien fue también secretario de la Comisión Directiva del cuerpo de bomberos, y desde 1924 pertenecía a otro célebre maestro, José Marcos Gejo.

Don Gerónimo Usandizaga falleció a los 91 años de edad en 1957, año del cincuentenario de la institución que lo tuvo entre sus fundadores.

El Jefe Amado Gómez

Había nacido el 22 de abril de 1905 en España, en la ciudad de Santander, capital de la provincia del mismo nombre, sobre el Mar Cantábrico. Siendo muy joven emigró a la Argentina y se radicó en Ingeniero White. Vivía en la casa de su tío Gerónimo Usandizaga, que era miembro fundador y tesorero de la Institución hasta 1929, lo que explica que ingresara como bombero con dieciséis años todavía no cumplidos, el 7 de abril de 1921.

Durante muchos años trabajó en el gran almacén que su tío tenía en la esquina de Guillermo Torres y Cárrega, y formó su hogar con Rosa Fidani, con quien no tuvo hijos.

Se lo recuerda como un hombre afable y respetuoso, de pocas palabras y un gran sentido de su responsabilidad y de su autoridad como Jefe, que imponía con su sola presencia caballeresca y distinguida.

El 9 de diciembre de 1951 recibió una estrella y una plaqueta por sus treinta años de servicio. Tenía entonces cuarenta y seis años de edad, y el grado de Capitán.

El 5 de mayo de 1958 se produjo su lamentado y temprano fallecimiento. En su homenaje, la Comisión Directiva impuso su nombre a la autobomba Nº 1, la Dodge 1936 que tantas veces abordó para conducir con el coraje sereno de los héroes civiles la esforzada lucha de los hombres a su cargo.

El Jefe Andrés Vidal

Había nacido el 11 de diciembre de 1915, en un humilde hogar de Ingeniero White, único hijo varón entre varias hermanas. Poco antes de cumplir sus veinte años, el 30 de octubre de 1935, ingresó al Cuerpo Activo, al tiempo en que comenzaba a trabajar en los Talleres Bahía Blanca Noroeste del Ferrocarril del Sud.

Llevaba trece años sirviendo como bombero cuando fue ascendido a Sargento. Un año después se le otorgó el grado de Oficial 3ª, y cinco años más tarde, en 1954, pasó a ser Oficial 1º, y antes de cuatro meses se lo designó 2º Jefe. El día en que cumplía cuatro años en ese cargo, el 2 de junio de 1958, pasó a ser el Jefe del Cuerpo Activo, puesto que desempeñó durante dieciséis años, hasta solicitar su pase a la Escuadra de Reserva en 1974.

Las meras fechas no reflejan verdaderamente la trayectoria de su vida ni los rasgos de su personalidad. Suele haber hombres que sirven a la institución con abnegación, desinterés y altruismo -las virtudes bomberiles por excelencia- durante décadas, pero sólo unos pocos convierten a la institución en el motivo central de sus vidas, como lo hizo Andrés Vidal. Quienes lo recuerdan no vacilan en testimoniar: "Estaba casado con la institución".

Es recordado en su función de Oficial y de Jefe por sus condiciones de sereno conductor de los hombres a su cargo, y como simple convecino, por su espíritu servicial y desinteresado. Con su modesto automóvil Bergantín, y luego con su Di Tella, estaba siempre dispuesto a llevar a cualquiera que lo necesitase. Era también un conversador bromista pero a la vez siempre respetuoso.

Se destacaba además como cocinero: Junto con Humberto Sposito, ambos eran llamados a colaborar en las cenas que organizaba en Bahía Blanca el Patronato de la Infancia. En una oportunidad, a pedido del padre Alejandro Fahn -que fue cura párroco de Ingeniero White-, se trasladó a la parroquia de Punta Alta para preparar una cena en agasajo de las autoridades rosaleñas.

Quienes han pasado delante del cuartel en las tardes de buen tiempo y las noches de verano, durante el casi medio siglo en que vivió consagrado a la institución, lo recuerdan invariablemente afeitado dos días antes -de allí su apodo de "El Barba", sencillamente vestido y sentado en una silla con el respaldo por delante, a veces con su gorra de Oficial, y acompañado por Victoriano Bartolomé y otros bomberos que hacían del cuartel su segunda casa.

Deportista, jugador de paleta, Vidal frecuentaba habitualmente la cancha ubicada en la calle Harris (Brown) entre Mascarello y Siches, de propiedad del señor José Rupp -por mal nombre, "Cara Hachada"-, quien fue miembro fundador y primer presidente de la Cooperativa Obrera Portuaria de Estibajes Limitada, COPEL, que desde su creación en mayo de 1961 se destacó por la colaboración y ayuda económica a la entidad de bomberos.

Con graves problemas de salud, en febrero de 1979 Vidal debió ser trasladado a Quilmes para ser operado en el hospital de esa ciudad, en donde recibió el solícito apoyo de los integrantes de su cuerpo de bomberos, unidos desde 1944 por una entrañable amistad con los whitenses. El 1º de junio de 1979 ambos cuerpos ofrecieron conjuntamente en el cuartel quilmeño una demostración de agradecimiento a los médicos y personal del hospital de Quilmes.

Andrés Vidal falleció el 15 de mayo de 1992, en el instituto geriátrico en el que estaba internado. Unos días antes la Comisión Directiva había dispuesto que la entidad contribuyera a solventar los gastos que demandaba su enfermedad, y a causa del duelo se dispuso postergar el tradicional agasajo al Cuerpo Activo previsto para el 2 de junio, día del Bombero Voluntario.

Sus restos fueron velados en el cuartel en donde habían transcurrido la mayor parte de las horas de su vida, puesta generosamente al servicio de los demás.

El 2º Jefe Victoriano Bartolomé

Junto con Andrés Vidal, Victoriano Bartolomé es una de las figuras arquetípicas de los viejos tiempos de los bomberos, antes de los grandes cambios que requirió el progreso de la localidad, el aumento exponencial del tránsito y la radicación de grandes industrias.

Ingresó a la institución el 6 de julio de 1936, con 22 años de edad; en 1958 fue designado 2º Jefe del Cuerpo Activo, y posteriormente pasó a ser miembro de la Escuadra de Reserva. Se desempeñaba además como cuartelero, por lo que vivía con su familia en la parte trasera del edificio, en una vivienda a la que podía accederse por el pasaje Fermín Muñoz. Sus tres hijos fueron también bomberos: Hermes Beltramini -hijo de su esposa Paulina Reynoso, que había quedado viuda-, Nicolás "Bocha" Bartolomé y Orlando Bartolomé.

Era también muy aficionado a las bromas, a veces bastante pesadas, y las gastaba tanto a la gente del cuartel como a los colegas de su oficio de lechero: Splendiani, Terrón, Braidich, Mezquita, cuando bien temprano por la mañana, con sus carros de caballos atados en la playa de la estación, aguardaban la llegada del tren que traía los grandes tarros de leche.

Victoriano Bartolomé falleció en su vivienda del cuartel, el 11 de abril de 1976. En los años siguientes el régimen de los cuarteleros se modificó, y ya no residieron en el edificio de la entidad. Durante varios años el puesto estuvo a cargo de José Sánchez, quien fue también bombero y desempeñó distintos cargos en la Comisión Directiva. Se lo recuerda por sus habilidades literarias, por las que se le encargaba la redacción de los discursos requeridos en toda clases de circunstancias.

La Escuadra de Reserva

Luego de cumplir veinticinco años prestando servicios en el Cuerpo Activo los bomberos pueden optar por pasar a integrar la Escuadra de Reserva. Algunos integrantes continúan prestando servicios en el Cuerpo Activo por varios años más, como es el caso actual -año 2007- del Comandante Mayor Néstor Magno, el Comandante Norberto Colacce, el Oficial 3º Luis Siliquini, el suboficial principal Carlos Capurso y los bomberos Nicolás Carbonara, Osvaldo Martinsen Hansen y Oscar Mazzello.

Los reservistas más antiguos son:

Oficial 1º Juan Spósito. Nació el 24 de junio de 1924, ingresó a la institución el 27 de mayo de 1942 -es el integrante más antiguo del cuerpo- y pasó a reserva el 6 de noviembre de 1972. Junto con su hermano Humberto -Oficial 1º, ya fallecido-, integra la más vieja guardia de la institución. Su sobrino, el ingeniero Néstor H. Sposito -hijo de Humberto-, ha tenido también destacada actuación en la entidad como bombero y como directivo.

Oficial 1º Raúl Oscar "Rulo" Troisi. Nació el 4 de febrero de 1928, ingresó el 19 de abril de 1943 y pasó a reserva el 14 de octubre de 1983. Con sesenta y cuarto años de servicio, luce en su uniforme de gala doce estrellas. En reconocimiento a tan prolongada trayectoria, la Sala de Capacitación lleva su nombre. Sus hijos también han sido bomberos: José Rubén, con tres décadas de servicio, y el ingeniero Adrián Alejandro, quien fue Comandante del Cuerpo Activo. Troisi vivió con su esposa Eleonora Colalongo en una casa del pasaje Fermín Muñoz, la callecita lateral del cuartel, en el que prácticamente se criaron sus hijos.

Suboficial Ayudante de 1ª Héctor Roberto Tomás, "El turco Tomas". Nació el 24 de diciembre de 1931, ingresó el 6 de julio de 1948 y pasó a reserva el 16 de abril de 1981. Siempre se destacó por su tenacidad, su capacidad de resistir durante horas lanza en mano y soportando el humo y la radiación del incendio, y su humildad que lo llevó una y otra vez a no aceptar los merecidos ascensos que se le proponían para premiar su desempeño.

Comandante - Jefe del Cuerpo Activo Velimir "Velko" Radulovich. Nació el 18 de diciembre de 1933, hijo de inmigrantes montenegrinos. Ingresó a la institución el 8 de enero de 1952 y pasó a la Escuadra de Reserva el 4 de abril de 1990. Siempre se lo recuerda como un jefe que fue ejemplo de decisión y de responsabilidad en la conducción de los hombres a su cargo. Su hermana Celia -"Zenka"- pertenece al grupo de Damas Colaboradoras de la entidad, y es madre del reservista Hugo Terrón.

Bombero Juan Eduardo Mingarelli. Nació el 1 de diciembre de 1924, y es otro de los hombres más antiguos que tiene la institución. Ingresó el 7 de agosto de 1953 y pasó a reserva el 9 de noviembre de 1979. Actualmente está radicado con sus familiares en General Acha, provincia de La Pampa.

2º Jefe del Cuerpo Activo Antonio Francisco Colacce, "El calabrés". Nació el 23 de julio de 1936, ingresó el 6 de octubre de 1954 y pasó a reserva el 8 de marzo de 1985. En su juventud fue destacado jugador -full back derecho- de la primera división de Comercial. Actualmente sobresale por su excepcional memoria que lo convierte en un archivo viviente de la entidad. Es un ejemplo de hombre de bien, todo afecto y generosidad y entregado en cuerpo y alma a la institución. Su hijo Norberto es en la actualidad Comandante del Cuerpo Activo.

Bombero Antonio Martiniuk. Nació el 29 de marzo de 1931, hijo de inmigrantes ucranianos. Ingresó el 11 de marzo de 1956 y pasó a reserva el 30 de agosto de 1985. Con el nombre artístico de Antonio Campos perteneció al recordado "Círculo Gardeliano", en el que se destacó por su estampa varonil y sus dotes de cantor de tangos.

Los restantes miembros de la Escuadra de Reserva son:

Bombero Norberto Hugo Mishevitch. Nació el 30 de agosto de 1939, ingresó el 11 de marzo de 1956 y pasó a reserva el 1 de enero de 1983.

Bombero Antonino Osvaldo "Lalo" Grillo. Nació el 6 de octubre de 1940, ingresó el 11 de marzo de 1956 y pasó a reserva el 24 de julio de 1987.

Bombero Héctor Aníbal Ocampos. Nació el 29 de mayo de 1945, ingresó el 6 de septiembre de 1962 y pasó a reserva el 30 de octubre de 1987.

Oficial 1º Jorge Alberto Grecco. Nació el 24 de abril de 1948, ingresó el 4 de noviembre de 1965 y pasó a reserva el 28 de abril de 1993.

Bombero José Rubén Troisi. Nació el 20 de octubre de 1951, ingresó el 1 de diciembre de 1967 y pasó a reserva el 7 de diciembre de 1994.

Bombero Pablo Emilio Gruicich. Nació el 12 de enero de 1952, ingresó el14 de diciembre de 1967 y pasó a reserva en1992.

Oficial 1º - Jefe del Cuerpo Activo Norberto Omar Luciani Merli, "Pippo" -por haber "heredado" el apodo de su padre Felipe-. Nació el 17 de abril de 1950, ingresó el 25 de enero de 1968 y pasó a reserva el 12 de mayo de 1993.

Bombero Salvador Néstor Di Meglio. Nació el 27 de diciembre de 1952, ingresó el 10 de octubre de 1971 y pasó a reserva el 28 de noviembre de 1996.

Bombero Blas Riaño. Nació el 4 de mayo de 1948, ingresó el 10 de octubre de 1971 y pasó a reserva el 24 de abril de 2000.

Oficial 1º - Jefe del Cuerpo Activo Carlos Alberto Berruet. Nació el 4 de junio de 1954, ingresó el 31 de julio de 1975 y pasó a reserva el 10 de agosto de 2000.

Suboficial Ayudante de 1ª Hugo Alberto Terrón Radulovich: Nació el 9 de julio de 1958, ingresó el 31 de julio de 1975 y pasó a reserva el 8 de noviembre de 2001.

Suboficial Ayudante Héctor Hugo Andreanelli. Nació el 28 de febrero de 1959, ingresó el 31 de julio de 1975 y pasó a reserva el 1 de marzo de 2002.

Oficial 1º - Jefe del Cuerpo Activo Miguel Ángel Mishevitch. Nació el 17 de diciembre de 1947, ingresó el 16 de septiembre de 1977 y pasó a reserva el 12 de febrero de 2004.

Oficial 2º Augusto Distefano. Nació el 2 de febrero de 1956, ingresó el 16 de septiembre de 1977 y pasó a reserva el 7 de noviembre de 2002.

Suboficial Ayudante Miguel Sancho. Nació el 29 de marzo de 1956, ingresó el 17 de febrero de 1978 y pasó a reserva el 20 de febrero de 2003.

Oficial 3º Roberto Lucio Fernández. Nació el 20 de octubre de 1957, ingresó el 25 de enero de 1980 y pasó a reserva el 7 de marzo de 2005. Su padre, Aquilino Rusell Fernández, fue destacado presidente de la Comisión Directiva.

Suboficial Principal Vicente Reinaldo Fidani. Nació el 26 de abril de 1956, ingresó el 28 de marzo de 1980 y pasó a reserva el 15 de diciembre de 2005.

Suboficial Subayudante José Luis Carbonara. Nació el 22 de diciembre de 1960, ingresó el 25 de enero de 1980 y pasó a reserva el 17 de enero de 2007 . Es el reservista más reciente.

El Cuerpo Activo

Actualmente -año 2007- el Cuerpo Activo está compuesto por setenta y un integrantes, entre jefes, oficiales, suboficiales, bomberos y aspirantes. La nómina completa es la siguiente:

Comandante Mayor Néstor Eduardo Magno
Comandante Norberto Antonio Colacce
Oficial 2º Edgardo Abel Lucero
Oficial 2º Daniel Alberto Anagnostópulos
Oficial 3º Luis Alberto Siliquini
Oficial 3º Raúl Alberto Lugones
Oficial 3º Nelson Esteban Ceci
Oficial 3º César Ariel Mendiondo
Oficial 3º Ariel Gustavo Piñeyro
Suboficial Ayudante Principal Carlos Alberto Capurso
Suboficial Ayudante Principal Néstor Adrian Puglisi
Suboficial Ayudante Principal Rolando Martín Mishevitch
Suboficial Ayudante de Primera José Manuel Ftuli
Suboficial Ayudante SergioLeonardo Martínez Curcio
Suboficial Subayudante Damián Esteban Rojas
Suboficial Subayudante Fernando Héctor Giménez
Suboficial Subayudante Rolando Hernán Aversano
Suboficial Subayudante Daniel Emilio Farinaccio
Suboficial Subayudante Enrique Leonardo Úbeda
Suboficial Subayudante Javier Alberto Vallejos
Suboficial Subayudante Rafael Claudio Félix López
Suboficial Subayudante Ariel Marcelo Samanich
Bombero Nicolás Carbonara
Bombero Osvaldo Martinsen Hansen
Bombero Oscar Alejandro Mazzello
Bombero Jorge Francisco Allegretta
Bombero Alejandro Iván Allegretta
Bombero Fabián Daniel Azzollini
Bombero Mario César Carpaneto
Bombero Diego Martín Avellaneda
Bombero Julio Daniel Ríos
Bombero Omar AlbertoRíos
Bombero Guillermo Fabián Fritz
Bombero Jorge Miguel Alfaro
Bombero Gerardo Gabriel Visso
Bombero Cristian José Baley
Bombero Eduardo Vicente Carrete
Bombero Fernando Luis Conte
Bombero Alejandro Ercoli
Bombero Juan Marcelo Gómez
Bombero Carlos María Montes de Oca
Bombero Rubén Alfredo Paredes
Bombero Marcos Abel Alfaro
Bombero Esteban Daniel Diaco
Bombero Gonzalo Fidani
Bombero Daniel Oscar Lugones
Bombero Juan Manuel Marinissen Cano
Bombero Gustavo Raúl Marzullo
Bombero Leonardo Daniel Flores
Bombero Luciano Moccia
Bombero Constancio García Camacho
Bombero Mauro Leandro Martínez
Bombero Pablo Alejandro Conte
Bombero Matías Espósito
Bombero Ariel Norberto González
Bombero Emiliano Roberto Murgoitia
Bombero José Luis Ríos
Bombero Marcelo David Smit
Bombero Mario Alberto Mansilla
Bombero Nicolás Damián Congos
Aspirante Claudio Pol Ayala
Aspirante Luis Alberto Azimonti
Aspirante Mauricio Jesús Alejandro Cardozo
Aspirante Juan Manuel Guimaraez
Aspirante Roberto David Martínez
Aspirante Mauro Agustín Ojeda
Aspirante Ezequiel Paz
Aspirante Carlos Terán

La institución ocupa también a un pequeño grupo de hombres como cuarteleros. Son los encargados de permanecer alertas a la espera de un pedido de socorro, y se encargan de requerir serenamente los datos indispensables a quien con comprensible nerviosismo da aviso de un siniestro. Hacen sonar la alarma interna cuando en el cuartel se encuentran los bomberos necesarios para integrar las dotaciones, y en caso contrario oprimen el pulsador verde del tablero principal para que se inicie el toque automático de las sirenas, y en horas nocturnas se dirigen a abrir el gran portón de la cochera, que durante el día permanece abierto.

Además de atender el teléfono de emergencias y los equipos que mantienen el contacto radial con las unidades, el cuartelero es el encargado de poner en marcha de inmediato el grupo electrógeno del cuartel cuando el suministro de corriente se interrumpe. Esta falla se ha producido en algún caso como consecuencia del propio siniestro, como sucedió en la noche del 13 de marzo de 1985 cuando estalló el elevador de granos Nº 5.

La cocina del cuartel

Durante muchos años una misma habitación de apenas veinte metros cuadrados oficiaba a la vez de sala de guardia y de cocina. Allí se encontraba el único aparato telefónico, el número 115 en la época de las centrales manuales, en que para iniciar una comunicación había que girar la manivela de un magneto y aguardar la respuesta del telefonista.

Cada mediodía, después de almorzar con apuro, los integrantes del Cuerpo Activo solían hacer una rápida visita por la cocina del cuartel para tomar unos mates antes de volver a sus ocupaciones. Al regresar del trabajo, del cine o de ver a la novia, también era un verdadero ritual pasar por el cuartel y quedarse un rato en la cocina. Se jugaban allí interminables partidas de damas -que a veces eran interrumpidas por el vuelo de las fichas ante el certero golpe del trapo rejilla arrojado por un bromista-, y se repetían una y otra vez las mismas anécdotas, durante veladas que los domingos y días feriados se prolongaban hasta la madrugada.

"Estar en los bomberos" era estar en la cocina, en donde el pizarrón de novedades permitía que todos se enteraran de inmediato de los avisos importantes. Por una puerta lateral se podía pasar directamente a los vestuarios cuando se recibía un llamado para concurrir a un siniestro. Los viernes se organizaban comidas para la noche, polladas o asado que apretujaban hasta treinta comensales compartiendo la alegría de estar reunidos entre camaradas.

La espaciosa cocina actual es una dependencia particularmente confortable, no sólo por sus instalaciones materiales sino porque conserva el mismo ambiente familiar de otras épocas, entre mates, bromas, comentarios, excelentes asados y comidas, partidas de truco, de ping pong, o viendo noticieros y programas de deportes en el televisor. Además de las numerosas actividades de capacitación y de práctica, y de las tareas requeridas en forma permanente para el impecable mantenimiento de vehículos y equipos, el cuartel es la sede social y la segunda casa de todos.

El Área de Capacitación

Para capacitar a los aspirantes a bomberos la Comisión Directiva creó en 1935 uno de los primeros cuerpos de cadetes del país, y encomendó al cabo Ricardo Valle la tarea de adiestrarlos en el manejo de los elementos utilizados en la lucha contra el fuego y de integrarlos afectivamente al cuartel. Pertenecieron a este primer cuerpo de cadetes, denominado "Antonio Valle", el futuro Jefe Andrés Vidal y el Oficial Victoriano Bartolomé

Por su propia naturaleza, la actividad bomberil ha ido modificándose y renovándose a través del tiempo, en estrecha relación con los adelantos científicos y los cambios tecnológicos. Desde sus comienzos la institución siempre se ha preocupado por capacitar a los miembros del cuerpo activo mediante ejercicios, simulacros, y una gradual incorporación de los nuevos bomberos a las tareas de mayor dificultad y riesgo.

Los jefes, oficiales y suboficiales, junto con los hombres más experimentados del cuerpo, ejercieron una eficaz tarea docente que sobrepasa la mera capacitación técnica e incluye una actitud formativa -a través del ejemplo- en los tres valores fundamentales de todo bombero: Abnegación, desinterés y altruismo.

Sin estos rasgos, que a la idoneidad técnica agregan las cualidades del coraje, la decisión y a la vez la prudencia, se conseguiría una mera profesionalización que empobrecería los aspectos más valiosos de un cuerpo de bomberos voluntarios.

Como sucede con otras actividades cuyo principal fundamento es vocacional -el maestro, el médico-, quien intenta socorrer a su prójimo en peligro, salvaguardar sus bienes y auxiliarlo en su desgracia, es ante todo alguien que considera a su vida en términos de misión, y la consagra a un ideal superior a su propia seguridad y bienestar. El bombero voluntario ha encontrado en su tarea un sentido trascendente para su vida, y puede hacer suyas las palabras del premio Nobel de literatura Rabindranath Tagore: "Serví, y vi que el servicio era alegría."

Las actividades de capacitación en la Federación Centro Sur de la Provincia de Buenos Aires están a cargo de un Director general, que es el comandante mayor Néstor Magno, de Ingeniero White, y dos directores, el comandante José Zanetti, de Punta Alta, y el oficial 1º Martín Haag, de Tornquist.

En la planta alta del cuartel se encuentra la Sala de Capacitación "Raúl Troisi", en la que se imparten los cursos anuales de conocimientos teóricos y prácticos para aspirantes e integrantes del Cuerpo Activo. La capacitación es dictada por oficiales y suboficiales del Cuerpo Activo, de acuerdo con su especialidad, y por instructores aprobados por la Federación Centro Sur: el Oficial 3º Luis Siliquini, el Suboficial Principal Carlos Capurso y el Suboficial Ayudante Rolando Mishevitch, quienes también se encargan de diagramar los programas de capacitación.

La capacitación teórico práctica es impartida los sábados por la tarde y cada tema se reitera durante las cuatro clases del mes para posibilitar que, aun con sus limitaciones de horario por otras obligaciones, todos los integrantes del cuerpo activo puedan participar.

La sala de capacitación dispone de butacas para los asistentes, tarima para el expositor, pizarrones y pantalla para proyecciones, además de cañón proyector, computadora y otros medios didácticos. En los cursos se utiliza un método interactivo con dos o más instructores que se alternan en sus funciones. Mientras uno presenta los temas, el otro pauta los tiempos, está a cargo de las ayudas didácticas e interviene activamente con observaciones, aclaraciones o preguntas.

En el cuartel se realizan prácticas de tendido de mangueras y de maniobras con los equipos para incendios. Para prácticas de mayor complejidad se emplean los simuladores de las plantas petroquímicas cercanas, que consisten en máquinas, cañerías, válvulas y dependencias en las que se provocan pérdidas de líquidos, combustiones controladas de gases y otros elementos, y demás situaciones de emergencia.

Para las prácticas de rescate de personas en espacios confinados y sin visibilidad se trabaja con equipos autónomos de respiración y se utiliza un generador de humo. El operador se encuentra también limitado en sus otros sentidos, con escaso oído y tacto a causa de los ruidos del siniestro y de los guantes y demás medios que lo protegen. En ocasiones se ha contado con el asesoramiento de personas ciegas, familiarizadas con la falta de orientación visual pero que, a diferencia del bombero, disponen de sus demás sentidos.

La capacitación de los integrantes del Cuerpo Activo abarca una gran diversidad de temas, que además de la extinción de incendios en toda clase de circunstancias incluye las emergencias con sustancias peligrosas, el rescate vehicular y los rescates en altura, además del adiestramiento en el manejo de los nuevos medios y herramientas que la tecnología incorpora permanentemente.

Las condiciones requeridas para ser bombero

Los integrantes del Cuerpo Activo suelen caracterizar la condición de bombero como un verdadero estilo de vida, una manera particular de asumir la existencia. Las tareas en el cuartel junto a sus camaradas y la actividad específica que desarrollan en los siniestros los llevan a sentirse bomberos para siempre, más allá de la fecha de su pase a la Escuadra de Reserva o de su retiro definitivo.

Han descubierto que su vocación es la de ser bomberos, y que el cuartel es un ámbito propicio para dar a los demás: trabajo, tiempo, disposición, esfuerzo, y en donde sólo se recibe como retribución el bien anímico y moral de saberse una persona de bien.

Por eso la condición de bombero permite lucir con merecido orgullo tanto la vestimenta requerida por la lucha contra el fuego como el traje de gala o la ropa de fajina de tantas horas de humilde tarea en el cuartel para mantener impecables y en perfectas condiciones las autobombas y cada uno de los equipos.

Cuando un muchacho presenta su solicitud para ingresar al Cuerpo Activo, movido por el impulso altruista que toda persona posee originariamente y que en su caso ha superado el descompromiso de la actual cultura del consumo y el individualismo, luego de satisfacer algunos requisitos elementales como certificar su buena conducta, antecedentes, condiciones de salud, etc. recibe la aprobación de la Comisión Directiva e ingresa al Cuerpo de Cadetes.

Los aspirantes ingresan como cadetes con una edad mínima de 16 años, y comienzan a asistir a los cursos teórico prácticos de dos años de duración que se dictan semanalmente. Luego de aprobar los exámenes Bombero I y Bombero II en base al conocimiento práctico de la lucha contra incendios y a los textos que edita la Federación Centro Sur, y habiendo cumplido la edad de dieciocho años requerida para poder intervenir en un siniestro, el cadete es inscripto en la Dirección de Defensa Civil de la Provincia de Buenos Aires y pasa a formar parte del Cuerpo Activo, en el que además de su actividad específica prosigue participando de distintos cursos, tanto recibiendo como impartiendo capacitación.

En la primera promoción de aspirantes que completaron los cursos de instrucción de dos años se encontraban Nicolás "Bocha" Bartolomé, Andrés "Chiche" Bartolomé -sin parentesco entre sí-, Salvador Aversano, Francisco Feola, Hugo López y Héctor Ocampo.

Durante el período de dos años en que el aspirante permanece en el Cuerpo de Cadetes adquiere conocimientos y habilidades técnicas, se familiariza con las actividades y procedimientos de rutina y se integra funcional y afectivamente con el grupo de sus compañeros y superiores.

Como parte de su aprendizaje, participa en las tareas cotidianas que constituyen el Orden Interno del cuartel. Este orden está dividido en distintos sectores, cada uno de los cuales está a cargo de un oficial, uno o más suboficiales y cierto número de bomberos, de acuerdo con lo requerido por cada tarea:

El sector Automotores se ocupa del control, alistamiento, limpieza y mantenimiento de los vehículos. Cada unidad tiene asignados uno o dos bomberos, que se ocupan de conservarla en perfecto estado de funcionamiento y con todos sus materiales y herramientas en orden.

El sector Materiales de incendio realiza el mantenimiento de las bombas, mangueras, lanzas y demás elementos de las autobombas, además de equipos auxiliares como las motobombas, compresores y grupos electrógenos.

El sector Electricidad tiene a su cargo el mantenimiento y las reparaciones eléctricas requeridas tanto por los vehículos como por las instalaciones: iluminación, grupo electrógeno del cuartel, sirenas de alarma.

El sector de Intendencia se ocupa del mantenimiento estructural del cuartel: albañilería, pintura, instalaciones de agua y gas, limpieza.

La tarea del sector Ropería consiste en el cuidado y conservación de la ropa de fajina, los uniformes de gala, los trajes estructurales que se emplean en los incendios, el calzado de fajina y el calzado del traje estructural. El sector Ropería se ocupa también de los combustibles y lubricantes requeridos por los vehículos.

Otro sector es la Secretaría del Cuerpo Activo, que lleva el control de la asistencia a los llamados, las estadísticas del número y circunstancias de las salidas, los legajos de cada bombero, los seguros personales y la tramitación de altas ante la Dirección de Defensa Civil.

Al integrarse al Cuerpo Activo el bombero comienza una trayectoria que puede prolongarse hasta su retiro y su posterior ingreso a la Escuadra de Reserva de la institución. Con veinticinco años de servicio se accede a una jubilación otorgada por la Provincia de Bs.As. Quienes han ingresado a una edad mayor pueden jubilarse con veinte años de servicio, a los sesenta años.

Los nuevos requerimientos técnicos

Las actitudes de compromiso y de servicio a la comunidad y las cualidades personales que se requieren actualmente para ser bombero son las mismas que inspiraron a los primeros integrantes del cuerpo de bomberos. Lo que ha cambiado es la modalidad y el grado de la capacitación técnica requerida para desempeñar adecuadamente sus funciones.

Así como los adelantos de la ciencia, aplicados a los artefactos técnicos, fueron dotando a los bomberos de nuevas herramientas y máquinas que le otorgan mayor eficacia en su tarea, esos mismos adelantos tecnológicos, basados en la complejidad de una sociedad industrial cada vez más desarrollada, dieron lugar a nuevos riesgos, mucho más graves en sus dimensiones y diferentes en sus características a los que tradicionalmente debían ser conjurados por la acción de los bomberos.

La extensión de la urbanización y el aumento del número de edificios elevados, la radicación de plantas industriales de enormes dimensiones con instalaciones y depósitos que presentan nuevos riesgos para la población, el incremento del número, tamaño y velocidad de los medios de transporte con un aumento correlativo en la cantidad y complejidad de los accidentes de tránsito, exigen una capacitación y actualización permanente por parte de los bomberos, además de requerirles contar con medios adecuados para afrontar las nuevas situaciones de emergencia.

El equipamiento de los bomberos ha tenido por consiguiente sucesivas modificaciones que incorporan adelantos científicos y tecnológicos en forma de características que mejoran la seguridad de su vestimenta y la eficiencia de sus herramientas para adecuarse a nuevas necesidades operativas surgidas como consecuencia de los cambios del entorno material y social en que se desarrolla su tarea, como ocurre con las utilizadas en accidentes de tránsito o en siniestros por escape o derrame de sustancias tóxicas.

La tarea específica del bombero

La tarea que realiza el bombero voluntario se desarrolla siempre en una situación de riesgo. La magnitud de este riesgo puede llegar a alcanzar el rango de situación límite, por lo que el control y dominio de un siniestro requiere del bombero una decisión y un arrojo similares a las que se encuentran en las situaciones de combate de una fuerza militar. Se ha dicho con acierto que no se percibe su importancia cuando no se los necesita, hasta que de pronto todo pasa a depender de ellos, de su capacidad y su coraje.

Para poder desempeñar sus misiones específicas, una organización cuya tarea habitual implica tales riesgos requiere, aun siendo una institución civil, que sus integrantes observen el clásico lema: "Subordinación y valor". En el caso de los bomberos voluntarios, su lema propone tres actitudes: Abnegación, desinterés, altruismo, que unidas a las anteriores pueden sintetizarse en la expresión "Servicio al prójimo".

La eficacia de la acción bomberil se fundamenta en varios aspectos: Por una parte se requiere una intensa y completa capacitación técnica por medio del conocimiento y de la ejercitación práctica. Por otra parte, el bombero debe poseer el coraje corporal y anímico necesario para enfrentar los riesgos físicos y psicológicos a los que deberá exponerse en el desempeño de su tarea. Y finalmente se requiere de la conducción serena y eficiente de los Jefes, Oficiales y Suboficiales.

Una dotación de bomberos es un equipo de hombres valerosos y capacitados, pero también disciplinados. Esta condición resulta también indispensable, ya que es imposible que un grupo logre sus objetivos cuando se ignora quiénes mandan y quienes obedecen. La iniciativa personal autónoma, que en algunas situaciones puede decidir el éxito de una acción, entraña también el riesgo de la ineficacia cuando no se subordina al criterio unificador que debe conducirla.

Un siniestro es una situación compleja y riesgosa que para ser afrontado con éxito requiere cumplir con las tres condiciones que el pionero de la aviación civil argentina Antoine de Saint-Exupéry consideró necesarias para lograr el objetivo de cualquier emprendimiento: Sentido del deber, fervor comunitario y mando responsable.

Al inscribirse como cadete, el aspirante a bombero demuestra poseer un marcado sentido del deber y un fervor comunitario que lo impulsan a querer servir a su prójimo. Y durante su aprendizaje para integrarse al Cuerpo Activo aprende cómo gana en eficiencia su tarea cuando obedece no sólo a sus generosos impulsos sino también a la tercera condición señalada por Saint-Exupéry: la subordinación a un mando responsable.

El superior no ejerce sobre el bombero un dominio basado en el poder, sino que su autoridad emana de sus cualidades personales. La experiencia y la serenidad del jefe motivan anímicamente al bombero, y su mando responsable le facilita desempeñarse con mayor eficiencia, consciente de que el grado y la autoridad de los superiores indica la mayor responsabilidad de quienes tienen otros hombres a su cargo y comparten su mismo fervor comunitario.

Por consiguiente, la disciplina del cuerpo activo tiene una tonalidad predominantemente anímica y moral. Si bien en la actualidad puede recurrirse al procedimiento formal del sumario ante la gravedad de alguna falta, el mantenimiento de la disciplina tradicionalmente ha dependido de las atinadas decisiones del comandante y los oficiales y suboficiales.

La sanción más dolorosa para el bombero que había cometido alguna falta, solía ser que a la hora de subir a la autobomba para salir hacia un siniestro, el comandante le dijera: "Te necesito aquí; vos no salís a este incendio", que hasta hacía aparecer lágrimas en los ojos de quien era castigado ¡con la eximición del cumplimiento de su tarea!

Un joven bombero que debió permanecer un tiempo en reposo por enfermedad, contaba también de sus varoniles lágrimas de impotencia cuando desde su lecho escuchaba la sirena del cuartel que lo convocaba. Es que, como los integrantes del cuerpo activo suelen expresarlo, "se nace bombero, y se es bombero para toda la vida".

Las autoridades del Cuerpo Activo

Los grados de los Jefes, Oficiales y Suboficiales del Cuerpo Activo están establecidos por la ley Nº 10.917 de la Provincia de Buenos Aires que rige a las asociaciones voluntarias de bomberos.

Los grados de Oficiales Jefes son: Comandante Mayor, Comandante y Subcomandante.

Los grados de Oficiales Subalternos son: Oficial 1º (de Dotación), Oficial 2º (de Escuadra) y Oficial 3º (Auxiliar).

Las jinetas de los Oficiales son de color rojo, rectangulares, con una fila horizontal de tres, dos o un sol dorado las de los Jefes, y tres, dos o un sol plateado las de los Subalternos.

Los grados de Suboficiales Superiores son: Ayudante Mayor y Ayudante Principal.

Los grados de Suboficiales Subalternos son: Ayudante de 1ª, Ayudante y Subayudante.

Las jinetas de los Suboficiales son también de color rojo, rectangulares y atravesadas horizontalmente por dos o una franja amarilla ancha los Superiores, y tres, dos o una franja amarilla delgada los Subalternos.

Las designaciones de los Oficiales Jefes del Cuerpo Activo se realizan a propuesta de la Comisión Directiva, que las eleva para su aceptación a la Dirección de Defensa Civil de la provincia. Por su parte, el ascenso a los distintos grados de oficiales y suboficiales es aprobado por la Comisión Directiva a propuesta de las autoridades del Cuerpo Activo.

Las Comisiones Directivas

La comisión directiva y el cuerpo activo son dos modos complementarios de agruparse para alcanzar los objetivos de la institución bomberil, por lo que la organización formal de una asociación de bomberos voluntarios presenta cierta analogía con la de una institución deportiva.

También en un club, cuya actividad principal es el deporte -el fútbol, por ejemplo-, pueden distinguirse dos modalidades de participación que se complementan e integran para alcanzar sus objetivos. Por una parte están la agrupaciones que constituyen el lado más visible de las actividades de la institución: los equipos de jugadores, sus divisiones y rangos. Se los podría considerar en conjunto como el "cuerpo activo" de la institución.

Por otra parte, los deportistas no podrían alcanzar adecuadamente sus objetivos si no contaran con la estructura estable que le aporta a la institución otro grupo de personas, constituido por la comisión directiva y por las distintas subcomisiones que de ella dependen.

Ambas maneras de participar de una institución de bomberos, la "activa" y la "directiva", son complementarias e imprescindibles para el logro de sus finalidades. En aquel año fundacional de 1907 la naciente Asociación se constituyó con estas dos modalidades, mutuamente potenciadas a lo largo de este primer siglo de actividades y esfuerzos de sus integrantes, quienes han dado a Ingeniero White una de sus instituciones más valiosas y representativas.

La comisión fundadora

El acta inaugural de la institución está fechada el 8 de septiembre de 1907. Ese día se constituyó la primera comisión, compuesta por los siguientes integrantes:

Presidente: Antonio Valle
Vicepresidente: Fortunato Costa
Secretario: Florencio Rodríguez
Prosecretario: Indalecio Ruiz
Tesorero: Ángel Sclavi
Protesorero: Domingo Gavellotti

Vocales: Antonio Arregui, Alejandro Campaya, Juan de León, Alejandro Dignani, Francisco Domenech, Ricardo Festa, Ramón Iguacel, Francisco Lemus, Luis Rocca, Gerónimo Usandizaga y Carlos Weiland

Presidentes de la Comisión Directiva

El primer presidente de la asociación fue Antonio Valle (17 de febrero de 1909 al 3 de junio de 1928), quien fue nombrado posteriormente Presidente Honorario. Los presidentes que lo sucedieron son:

Dr. Manuel R. Molina (Electo el 3 de junio de 1928, no aceptó el cargo por sus
múltiples ocupaciones.)
Alejandro Sardi (24 de junio de 1928 al 30 de junio de 1946)
Carlos Rapetti (30 de junio de 1946 al 30 de junio de 1950)
Ezio Andreanelli (30 de junio de 1950 al 30 de julio de 1954
Román Mendizábal (30 de julio de 1954 al 31 de julio de 1957, fallecido el 14 de marzo de 1957)
Enrique Mazzone (14 de marzo al 31 de julio de 1957, a cargo interinamente)
Walter Martinsen Hansen (31 de julio de 1957 al 31 de julio de 1959)
Martín Gil (31 de julio de 1959 al 28 de julio de 1967)
Esser Aníbal Jorge (28 de julio de 1967 al 6 de julio de 1973)
Walter Luis Mandolesi (6 de julio de 1973 al 27 de julio de 1975)
Rodolfo Gil (27 de julio de 1975 al 31 de julio de 1981)
Walter Luis Mandolesi (31 de julio de 1981 al 23 de julio de 1982,
fallecido el 2 de marzo de 1982)
Osvaldo Ceci (23 de julio de 1982 al 16 de septiembre de 1983)
Aquilino Rusell Fernández (16 de septiembre de 1983 al 19 de agosto de 1988)
Andrés Jorge Bartolomé (19 de agosto de 1988 al 30 de julio de 1997)
Aquilino Rusell Fernández (30 de julio de 1997 al 26 de junio de 1998)
Neldo Quirico (26 de junio de 1998 al 30 de mayo de 2003)
José Ángel Ceci (30 de mayo de 2003 al 28 de mayo de 2004
Sergio J. Tomasetti (28 de mayo de 2004 hasta la fecha)

Además del Presidente Honorario Antonio Valle, otros dos directivos fueron designados Socios Honorarios de la institución: el miembro fundador y posteriormente Tesorero Gerónimo Usandizaga, y quien lo sucedió en la misma función durante más de un cuarto de siglo, Felipe Cot.

El cargo dejado vacante por Usandizaga en 1929 fue ocupado por Felipe Cot, quien durante más de dos décadas siguió cuidando celosamente los intereses de la institución. Español, nativo de Cataluña como su esposa, Encarnación Juliá -quien fue presidenta de la comisión de damas entre 1933 y 1935-, Felipe Cot se radicó en Ingeniero White, en donde estableció un almacén en el clásico estilo de la época: un sólido edificio de una planta, de gruesas paredes, que actualmente es la sede del SOMU, sindicato de trabajadores marítimos.

El comercio ocupaba un extenso frente en la esquina de las calles Elsegood y Mascarello, a escasos metros del cuartel de bomberos. En las dependencias interiores vivía don Felipe con su familia. Próspero comerciante, como Valle y Usandizaga, fue uno de los primeros propietarios de automóviles de la localidad. Su lujoso REO 1928, con floreros de cristal en los parantes y encendedor de cigarrillos con cable retráctil en el tablero de madera lustrada, engalanó las calles del pueblo y se lució en los corsos de carnaval que se realizaban por Elsegood, desde la esquina de su almacén hasta Guillermo Torres, con otro trayecto lateral por la calle Siches hasta el salón de la sociedad "La Siempre Verde".

Cada año, en los almuerzos con que los bomberos celebraban el aniversario de su fundación, don Felipe se hacía presente trayendo una gran fuente con una exquisita salsa mayonesa sazonada con ajo -él la llamaba "alio e olio"-, que preparaba él mismo y servía personalmente en el plato de los comensales. Preparaba también "fruta en vaso" -clericó o macedonia- para servir a los postres. Ambos manjares todavía son recordados por los miembros de la Escuadra de Reserva.

Felipe Cot fue designado Socio Honorario de la institución en julio de 1954, y el 19 de septiembre de ese mismo año se le ofreció un agasajo al cumplir veinticinco años en el cargo de Tesorero de la Comisión Directiva, de la que se retiró al año siguiente. En 1965 se produjo su fallecimiento.

Muchos otros vecinos whitenses han estado vinculados con la entidad desde sus primeros tiempos, en cargos directivos o aportando su colaboración en innumerables circunstancias; sería imposible hacer una enumeración completa ni detallar la infinidad de ocasiones de su participación. Hace algunos años el periodista Ampelio Liberali, fallecido en 2006, inició la tarea de glosar episodios y evocar nombres representativos, y entre sus notas y apuntes incluyó esta lista textual, que dejó abierta con puntos suspensivos:

Andrés Marés, Domingo Bussetti, Obdulio Bargueño, Andrés Mazzone, Dionisio Bergeret, José Deulofeu, Isidro Bargueño, Domingo Massa, Octavio Valle, María V. de Morlaas, el capellán Antonio Meccico, Arturo Mosotegui, Nazareno Poloni, Juan P. Suttora, Mateo Jederlinich, Mardiros Mardiros, Enrique Giorgetti, el maestro Vicenciano Villa, Bartolomé Genovart, José Teobaldelli...

Pueden agregarse los apellidos de familias enteras que se asocian de inmediato con el término"bomberos", por el número de sus integrantes relacionados con la institución: los Valle, Mishevitch, Troisi, Esposito, Spósito, Andreanelli, Grillo, Cendali, Anagnostopulos, Bugarini, Ceci, Gil, Fidani, y tantos otros simpáticamente emparentados entre sí. La lista resulta inevitablemente incompleta, y corrobora la afirmación de que los whitenses son todos integrantes de una misma gran familia. En las miles de páginas de los libros de actas de la entidad se mencionan innumerables apellidos locales que así lo confirman.

En un pueblo que se constituyó con el aporte de inmigrantes italianos, españoles, griegos, croatas, montenegrinos, árabes, escandinavos y de tantas otras nacionalidades, los vínculos matrimoniales, facilitados por la ausencia de prejuicios de quienes compartían la misma situación de humildad, produjeron una estirpe de hombres y mujeres particularmente tenaces, decididos y laboriosos.

Este crisol familiar fue transformando el origen cosmopolita de los primeros pobladores y lo convirtió gradualmente en la reconocida singularidad whitense, que ha dado origen a tantos frutos culturales y comunitarios: hombres de teatro, de prensa, profesionales en número y calidad sorprendente, literatos y artistas de todo género.

Y así surgieron también los organizadores natos como Antonio Valle, vecinos llenos de iniciativa y de interés por su prójimo, que en pocas décadas dieron al pueblo instituciones de las que otras comunidades todavía hoy carecen: asociaciones recreativas, mutuales, deportivas, de scouts y, singularmente, el cuerpo de bomberos, cuya riquísima historia se comienza a reflejar en estas páginas.

De las once estrellas originales que en el escudo de la entidad recuerdan el número de integrantes de sus grupo fundador, han surgido centenares de dirigentes que a lo largo de un siglo han aportado su talento y su esfuerzo para contribuir al desarrollo de la institución.

La Comisión Directiva actual está compuesta por los siguientes integrantes

Presidente: Sergio Javier Tomassetti
Vicepresidente: Roberto Vitali
Secretario: Florentino Cimini
Secretario de actas: Sergio Lorca
Tesorero: Juan Carlos Lucchi
Protesorero: Juan Germán García
Vocales titulares:
1º Oscar Mazzello
2º Héctor Díaz
3º Ricardo Moreno
4º Juan Corpaz
5º César Castronuño
6º Ricardo Adrián Valle
Vocales suplentes:
1º Rubén Antonelli
2º Daniel Fuertes
3º Neldo Quirico
4º Dr. Adolfo Cappelli
Revisores de cuentas titulares:
1º Juan Marzocca
2º Antonio Valle
3º Carlos Genovesio
Revisor de cuentas suplente:
Ricardo Mishevitch


Subcomisiones y colaboradores

Actualmente existen distintos grupos que se ocupan de las numerosas tareas requeridas por el funcionamiento de la institución. Están integrados tanto por miembros del Cuerpo Activo como de la Comisión Directiva y de la Brigada de Reserva, así como por personas que colaboran desde su oficio o profesión. Cabe destacar al grupo de Damas Colaboradoras, que continúa con la tarea iniciada en1912, en los comienzos de la entidad, por señoras y señoritas vinculadas familiar y afectivamente con la institución.

De una subcomisión interna depende el casino de la entidad, que cumple con una función complementaria a la de tono familiar de la cocina: una barra con sus anaqueles de copas y bebidas, mesas y sillas, configuran un amable ambiente de club de barrio, cuyas paredes lucen, en vez de trofeos y fotografías de glorias deportivas, emblemas de la institución y de entidades amigas, imágenes de los bomberos en su lucha contra el fuego y retratos de algunos de los integrantes más antiguos.

Llama la atención la modalidad de cobro del casino, en la que el precio de los consumos se deposita en una caja o, en el caso de no disponer de efectivo, se anota para ser abonado en la siguiente oportunidad. Una subcomisión interna se ocupa de la gestión y administración de las existencias y de mantener el orden y pulcritud característicos de todas las dependencias del cuartel. El beneficio económico que se obtiene se destina a mejorar las instalaciones del casino y a adquirir elementos de equipamiento para el Cuerpo Activo.

Las actividades de la entidad han requerido desde sus comienzos el concurso de un amplio espectro de profesionales, y de operarios calificados de toda clase de oficios. Médicos, contadores, abogados, escribanos, ingenieros y arquitectos, además de albañiles, carpinteros, mecánicos y electricistas, muchos de ellos sin tener una vinculación directa con la institución, han prestado su colaboración en forma en algunos casos gratuita y en otros por una compensación sensiblemente inferior al valor de la tarea desarrollada. Tradicionalmente la entidad les ofrece hacia el final de cada año un agasajo en reconocimiento a su desinteresado esfuerzo.

Las Damas Colaboradoras

Las actividades sociales han sido desde los inicios de la institución un medio permanente de consolidar y ampliar los vínculos entre los miembros del Cuerpo Activo, los de la Comisión Directiva, los integrantes de la familia bomberil y los de la gran familia whitense, además de ofrecer a toda la comunidad y a las demás instituciones la simpática presencia de los bomberos en todo acontecimiento público de significación.

Como en todo emprendimiento comunitario auténtico, hombres y mujeres han trabajado conjuntamente para llevar adelante a la entidad. Ya en la primera época, el 11 de noviembre de 1912, un grupo de señoras y señoritas pertenecientes a familias de la localidad, constituyó la primera Comisión de Damas. Sus cargos fueron desempeñados por:

Presidenta: Marta Trotti de Orzali (madre del destacado pianista Oscar Orzali)
Vicepresidenta: Nicolasa M. de Ninno
Secretaria: María A. V. de Valle
Prosecretaria: Julia T. de Coletto
Tesorera: María Luisa V. de Morlaas
Protesorera: Matilde R. H. de Usandizaga

Colaboraban además como vocales otras veinticinco damas: las señoras Herminia C. de Vignale, Palmira A. de Cantera, Antonia de Cortés, Tomasa G. de Vallejos, Francisca S. de Torre, Ana S. de Lavergne, Juana D. de Mazzello, Rosa P. de Valle y Josefa C. de Soler, y las señoritas Teresa Angélica Cortés, Angélica Vilardebó, Rosa Vallejos, Ángela Valle, Julia Canevaro, Antonia Facio, Catalina Facio, Gemimá Lavergne, Blanca Testavein, Ángela Vallejos, Susana Stanton, Elvira Stanton, Ana Mazzello, Irma Rossini, Enriqueta Camilucci y Clara Camilucci.

De inmediato, la primera comisión se abocó a organizar una fiesta para recolectar fondos a la que denominó "bazar rifa", que se realizó los días 30 de noviembre y 1º de diciembre de 1912. Desde esos remotos comienzos y hasta la actualidad, las damas de la institución, en su mayoría esposas, madres, hijas y novias de los integrantes de las comisiones directivas y del cuerpo activo, han constituido una verdadera fuerza de trabajo paralela a la de los hombres de la entidad.

Tanto el primer salón de fiestas, inaugurado el 25 de julio de 1909, como el edificado como parte de las nuevas instalaciones del cuartel, cuya apertura se produjo en 1952, contaron de inmediato con la participación de la Comisión de Damas y la adhesión de la población whitense que lo solicitaba para realizar celebraciones familiares. Era alquilado también a otros clubes e instituciones que no disponían de comodidades semejantes.

En la memoria de 1940 aparece por primera vez -y en la primera página de la Memoria- la lista completa de las integrantes de la Comisión de Damas:

Presidenta: Constantina Ufano (luego señora de García)
Vicepresidenta: Leonilda Carayanis (luego señora de Chiarastella)
Secretaria: Leonor Filinich (luego señora de Cafisso)
Prosecretaria: Zulema Fernández (luego señora de Santiago)
Tesorera: Alda E. Capella (luego señora de Valle)
Protesorera: Libertad Fernández (luego señora de Manzano)

Vocales: Mafalda Porta, Palmira Isidro, Carmen Isidro, Elena Cuchán, Elsa O. Capella, Emilia Santiago, Angélica y Josefa Villalba, Elisa y María Angélica Rapetti, Coca y Fidela Vidal, Elba Fernández, Julia Pérez, Amelia Schulz, Dora Sanz, Mercedes Suquía, Elvia y Lidia Jurisich, Marina y Ángela Bartolini y Argentina Ferrucci.

En el ejemplar de la Memoria que aún se conserva aparecen también, agregadas con tinta en letra manuscrita: María Elsa Porta, Lucía y Lydia Filinich, Eugenia y Élida Bianchini, Enriqueta, Élida y Josefa Sangrillo y Carmen Gómez.

Anos después fue designada Presidenta Honoraria de la Comisión de Damas la señora Constantina Ufano de García, madre de Juan Germán García, quien en reiterados períodos ha sido miembro de la Comisión Directiva y representante de la entidad ante la Federación Centro Sur de Bomberos Voluntarios de la Provincia de Buenos Aires.

Desde aquel primer "bazar rifa" de 1912, las damas colaboradoras prosiguen organizando actividades que además de aportar ingresos mantienen la vigencia de la institución en la comunidad de las familias whitenses. Por su originalidad cabe recordar algunos como un "Chocolate a la española" que organizaron a mediados de agosto de 1989, un "Trago largo", un "Chocolate con churros", y numerosos "Té canasta" realizados en el Centro de Jubilados y Pensionados de Ingeniero White.

Los sesenta mil australes que produjo el chocolate a la española de 1989 equivalían a noventa dólares, lo que destaca el valor del aporte de las damas, ya que por la constante devaluación los insumos para el cuartel debían adquirirse en esa moneda. Un té canasta realizado tres meses antes había producido ocho mil australes, en ese momento cuarenta y cinco dólares, y con otro té canasta realizado en mayo de 1990 las Damas Colaboradoras reunieron dos millones de australes, que equivalían a 385 dólares. El primer día de 1992 el gobierno dispuso un cambio del signo monetario para disimular la devaluación.

La situación de esos años era tan difícil que en septiembre de 1989 la Comisión Directiva dispuso celebrar el aniversario sin la fiesta acostumbrada, y realizar en su lugar visitas a escuelas y otras instituciones para difundir las actividades de los bomberos mediante charlas y proyección de películas referidas a la prevención de incendios.

A lo largo de toda la vida de la institución la actividad de las damas vinculadas con la institución ha sido constante no sólo en el plano social y económico, sino colaborando también en el aseo y mantenimiento del cuartel, apoyando la tarea de los bomberos con la preparación de alimentos y bebidas según los requerimientos de cada siniestro prolongado, y aportando la intangible y reconfortante presencia femenina en los momentos de mayor exigencia anímica durante las mayores emergencias afrontadas por el Cuerpo Activo.

Actualmente la institución cuenta con un grupo de Damas Colaboradoras que prosiguen desarrollando toda clase de actividades sociales para contribuir con las necesidades económicas del cuartel y mantener su vigencia en la comunidad whitense y en las de la ciudad y la zona.

Varias integrantes del grupo llevan ya más de medio siglo colaborando con la institución: Desde 1951, María Cendali de Esposito, y desde 1953 Basilia Anagnostopulos Vda. de Grillo (Cholita) y Celia Radulovich Vda. de Terrón (Zenka).

Las demás integrantes actuales del grupo de Damas Colaboradoras son:

María del Carmen Mishevitch Vda. de Capurso
Vicenta Ventura de Carbonara (Chicha)
María Estauro Vda. de Stacco
Susana Amedrano Vda. de Ronca
Rosa Sueldo de Magno
Nélida Elisia Sánchez (Nelly)
Marta Albrizio de Ftuli (Titi)
Concepción Albrizio de De Palma (Lita)
Elsa Gómez de Natalicchio (Lede)
Nora Reali de Mishevitch (Nori)
Norma Cruz de Mendiondo
Marta García de Gruicich
Isabel Valente de Mazzello
Elsa Stalldecker de Baley
Amanda Berto de Fidani (Chony)
María Orellano de Deisel (Mary)
Celia Jensen de Vitali (Coca)
Martha Maisonave de Álamo
Alejandra Marzocca de Allegretta
María Cricelli de Moccia
Carolina Grau
Cintia García

Entre las colaboradoras permanentes de la entidad se encuentra también Miriam Norma Esposito de Luciani Merli -hija de la decana de las damas, María Cendali- quien se desempeña como secretaria contable. Por razones laborales durante un período fue reemplazada por Zulma Moreno, quien a su vez dejó el cargo por maternidad. Con anterioridad habían sido sucesivamente secretarios Osvaldo Danei y Hugo Seijas.

La Comisión del Centenario

Las actividades de celebración y conmemoración del primer centenario de la entidad están a cargo de una comisión integrada por estos miembros:

Presidente: Jorge Allegretta
Vicepresidente: Rosa Sueldo de Magno
Secretario: Marta García de Gruicich
Prosecretario: Nora Reali de Mishevitch
Tesorero: Sergio Martínez Curcio
Protesorero: José Ftuli
Vocal: Daniel Farinaccio
Vocal: Constancio García Camacho
Vocal: Ricardo Moreno
Vocal: Omar Ríos
Vocal: Enrique Úbeda

Actividades artísticas, culturales y de difusión

Desde la época del primer salón social se realizaron en el cuartel de bomberos actividades teatrales y musicales con el fin de proporcionar distracción y a la vez enriquecimiento cultural a sus integrantes y a toda la población whitense. No existía la televisión, ni siquiera la radio; se contaba con pocos medios de transporte, y las reuniones sociales, celebraciones y actividades culturales se realizaban en los salones de los bomberos, de "La Siempre Verde", del club "Sportivo Whitense" y de la Sociedad Italiana.

A comienzos del siglo XX ya había una sala de cine, el "Bar y Biógrafo" de los hermanos Mingorance, en la que se exhibían películas mudas acompañadas por pianistas como Oscar Orzali y Alfredo Pampín, y violinistas como el cieguito Elías Hanuch, mientras el público consumía bebidas sentado a las mesas. Este cine se incendió en 1907 junto con varias viviendas linderas, lo que motivó una colecta para auxiliar a los damnificados que encabezó Antonio Valle, quien pocos meses después propondría a sus vecinos la creación del cuerpo de bomberos.

Una segunda sala cinematográfica fue el "Cine Aída", ubicado en la esquina de Siches y Harris (Brown) que se convirtió años después en sede social de la Cooperativa Pesquera, luego en el local nocturno "Tabarís", y finalmente en cámara frigorífica de la misma cooperativa. A media cuadra de allí, sobre Siches, el salón de "La Siempre Verde" funcionaba como "Cine Monumental", y en la misma esquina del "biógrafo" de Mingorance estuvo durante muchos años el "Cine Jockey Club", más tarde convertido en la cantina "Il Vero Tulio"-en donde entonaba sus tangos Tulio Angelozzi-, y finalmente utilizado por una iglesia pentecostal.

Además del teatro vocacional y de las veladas musicales en el salón de fiestas, las inquietudes culturales de los bomberos se encauzaron en otras actividades. El interés por la música ha sido siempre un motivo más para congregar a los intérpretes y a sus oyentes en el cuartel, verdadero segundo hogar de los bomberos, que les proporcionó también el ámbito adecuado para sus expresiones artísticas.

En 1962 varios boy scouts integrantes de la agrupación "Don Ernesto Pilling" -otra de las entidades pioneras de Ingeniero White- habían formado un conjunto folklórico al que denominaron "Los Cantores de la Zafra". Sus integrantes eran: Ricardo Morelli, Andrés "Chiche" Bartolomé, Nicolás "Bocha" Bartolomé y Francisco Feola. Estos tres últimos ingresaron como cadetes al cuerpo de bomberos, y Chiche Bartolomé fue posteriormente presidente de la Comisión Directiva durante una década. "Los Cantores de la Zafra" ensayaban sus temas en la cocina del cuartel, y otras veces elegían la tranquilidad del vestuario o de la piecita que oficiaba de dormitorio para las guardias nocturnas.
Otro miembro del Cuerpo Activo de destacada actuación en el ambiente tanguero de la localidad ha sido Antonio Campos, nombre artístico de Antonio Martiniuk, quien forma parte actualmente de la Escuadra de Reserva. Dotado de gran voz y presencia física, era uno de los integrantes del "Círculo Gardeliano", agrupación creada por iniciativa de Víctor Palacios, Francisco "Pichín" Angelozzi, Héctor Porfirio y Mario Allende, todos ellos empleados de la Secretaría de Estado de Intereses Marítimos ("el Ministerio", por su nombre anterior). Varios músicos bahienses y puntaltenses también formaban parte de este recordado grupo de aficionados a la intepretación vocal del tango.

En diciembre de 2002, en conmemoración del Día Nacional del Tango la Secretaría de Cultura del municipio, a cargo del licenciado Margo, ofreció un festival en el Teatro Municipal a total beneficio del cuerpo de bomberos whitense, y realizó otro con la misma finalidad en marzo de 2004.

En el año del centenario de la entidad, el 2 de mayo de 2007 LU2 Radio Bahía Blanca,
por gentileza de su director Jorge Tirabasso, difundió en horas de la tarde un programa institucional que se realizó desde el cuartel de Ingeniero White.

El Colegio de Escribanos de Bahía Blanca organizó el 9 de mayo de 2007, a beneficio de la institución y en el marco de las celebraciones en el año de su centenario, un concierto de cámara que se realizó en el Teatro Municipal y contó con la presencia del Cuerpo Activo, la Comisión Directiva y gran cantidad de público.

Desde el mes de marzo y durante todo el año 2007, los viernes de 19 a 19:30 se difunde por LU3 Radio del Sur, por gentileza de su director Alberto Mac Dougall, un programa institucional en el que participan integrantes del Cuerpo Activo y Miembros de la Comisión Directiva, y en el que comentan distintos aspectos de las actividades de la entidad.

Los símbolos: Escudos y composiciones musicales

A fines de 1909 se encargó a Antonio Console realizar el escudo de la asociación, según el diseño hecho por Antonio Valle a semejanza del de los bomberos de La Boca. En lo alto un sol y una estrella superpuestos simbolizan la guardia permanente sobre el gorro frigio de la República, que está flanqueado por dos hachas de bomberos. El campo del escudo está dividido en dos cuarteles: El izquierdo -del lado de quien lo sostiene para protegerse- es rojo y tiene la figura de una bomba de estruendo. El derecho es dorado y contiene once estrellas, que es el número de miembros fundadores de la entidad (con el mismo simbolismo, el de La Boca tiene trece estrellas). Al pie lleva una cinta ornamental con los colores de la bandera argentina.

Para la celebración del centenario se ha realizado un emblema conmemorativo consistente en un círculo blanco con el nombre de la institución y la fecha de su fundación rodeando a los clásicos símbolos bomberiles de hachas y laureles, y una bomba llameante que incluye la figura de un antiguo carro de bomberos y la inscripción "100 años".

El logotipo del centenario se realizó mediante un concurso entre los establecimientos escolares ubicados en jurisdicción de la entidad, y fue seleccionado por un jurado de la Asociación Artistas del Sur, que eligió el presentado por el alumno de la EGB Nº 58 Mariano Repollo.

Existen dos composiciones musicales que honran el quehacer de los bomberos voluntarios whitenses: Una es la marcha "Bomberos de White", con música del maestro Néstor Lorenzetti, que fue interpretada por primera vez el 16 de diciembre de 2000 por la Banda "Santa Cecilia" con la dirección del propio compositor, y entonada por Raúl Barzola. La letra de la marcha, escrita por Omar Ciolino, dice:

Cuando suena la sirena del cuartel
también suena la sirena del deber.
Deja su vida de lado por acudir al llamado
el bombero voluntario, el vecino solidario.

Cuando suena la sirena del cuartel,
convocado por la urgencia y el deber,
va vestido de heroísmo sin pensar en el peligro,
va trepado a la autobomba, con orgullo y con valor.

Naciste entre chapas, maderas y barro,
la sal de la ría que te bautizó
Bombero de White del temple bizarro,
tu cuna fue el pueblo que te cobijó.

Amigo y hermano que nos das la mano,
héroe silencioso, coraje y arrojo,