Licencias
poéticas y metáforas en el tango
Los poetas del tango han adornado sus creaciones empleando
licencias poéticas y metáforas de linaje literario. Como ejemplos
de ese recurso retórico pueden citarse las siguientes composiciones:
Homero Manzi dice: "Tus ojos son oscuros como
el olvido, / tus labios apretados como el rencor,/ tus manos, dos palomas
que sienten frío,/ tus venas tienen sangre de bandoneón/ (
)
Malena canta el tango con voz quebrada,/ Malena tiene pena de bandoneón."
(Malena); "y el trago de licor que obliga a recordar/ si el alma
está en 'orsai', che, bandoneón" (Che, bandoneón);
"tendrá una caja blanca el último organito/ y el asma del
otoño sacudirá su son." (El último organito);
"Emponchado en la derrota/ se fugó en un barco inglés/
(
) con un silencio de potros/ la pampa lo despidió." (Juan
Manuel); "Las nubes del fracaso recorren mi cielo/ El trueno de la
pena retumba reproches./ El rayo del olvido alumbra mi noche/ y el viento
del alma te canta un perdón." (Lluvia).
Expresa
Enrique Santos Discépolo: " El verdadero amor se ahogó
en la sopa,/la panza es reina y el dinero dios" (¿Qué
vachaché?); "Sola, fané, descangayada,/ la vi
esta madrugada/ salir de un cabaret;/ flaca, dos cuartas de cogote,/ y una
percha en el escote, bajo la nuez/ (
) parecía un gallo desplumao,/
mostrando al compadrear/ el cuero picoteao
(
) Nunca pensé
que la vería/ en un requiescat in pace/ tan cruel como el de
hoy" (Esta noche me emborracho); "Cuando no tengas ni fe,
ni yerba de ayer/ secándose al sol/ (
) Cuando estén secas
las pilas/ de todos los timbres/ que vos apretás,/ (
) Cuando
manyés que a tu lao/ se prueban la ropa/ que vas a dejar
/ ¡Te
acordarás de este otario/ que un día cansado,/ se puso a ladrar!..."(Yira...
yira...); "La tierra está maldita/ y el amor con gripe, en
cama
/ (
) ¡Qué 'sapa', Señor
/ que todo
es demencia!.../ Los chicos ya nacen/ por correspondencia, / y asoman del
sobre/ sabiendo afanar
(¿Qué 'sapa', Señor?);
"Sobre tus mesas que nunca preguntan/ lloré una tarde el primer
desengaño" (Cafetín de Buenos Aires).
Evoca Homero Expósito: "Era más
blanda que el agua,/ que el agua, blanda/ (
.) Dolor de vieja arboleda/
canción de esquina/ con un pedazo de vida,/ naranjo en flor
"
(Naranjo en flor); "Tu forma de partir/ me dio la sensación/
de un arco de violín/ clavado en un gorrión
" (Óyeme);
"Trenzas de color de mate amargo/ que endulzaron mi letargo gris
"
(Trenzas); "La casa tenía una reja/ pintada con quejas/
y cantos de amor./ La noche llenaba de ojeras/ la reja, la hiedra y el viejo
balcón
" (Pedacito de cielo); "Deshojaba noches
cuando la esperaba por aquel sendero,/ llena de vergüenza, como los muchachos
con un traje nuevo/ (
) Deshojaba noches cuando me esperaba como yo la
espero, /llena de esperanzas, como un gaucho pobre cuando llega al pueblo
(Flor de lino); "Y así el pernod y el strip tease/
medio cocotte y actriz/ y los barbudos sin razón,/
y el mal de Koch, ¡París!" (Siempre París).
Manifiesta
Enrique Cadicamo: "La esgrima sentimental/ al fin surgió
la tarde aquella
" (La luz de un fósforo); "¿Qué
duendes lograron lo que ya no existe?/ ¿Qué mano huesuda fue
hilando mis males?/ ¿Y qué pena altiva hoy me ha hecho tan triste,/
triste como el eco de las catedrales?" (La novia ausente); "Puentes
y cordajes donde el viento viene a aullar,/ barcos carboneros que jamás
han de zarpar
/ Torvo cementerio de las naves que al morir,/ sueñan
sin embargo que hacia el mar han de partir
(
) Anclas que ya nunca,
nunca más, han de levar,/ bordas de lanchones sin amarras que soltar
/
Triste caravana sin destino ni ilusión,/ como un barco preso en la
botella del figón
" (Niebla del Riachuelo).
Cátulo Castillo dice: "A ver, mujer,
repite tu canción/ con esa voz gangosa de metal,/ que tiene olor a
ron/ tu bata de percal/ y tiene gusto a miel/ tu corazón
(
)
A ver, mujer, un poco más de ron,/ y ciérrate la bata de percal/
que vi tu corazón/ desnudo en el cristal, / temblando al escuchar/
esta canción
" (Una canción); "Se ha dormido
entre jarcias la luna,/ llora un tango su verso tristón,/ y entre un
poco de viento y espuma/ llega el eco fatal de tu voz./ Tarantela del barco
italiano,/ la cantina se ha puesto feliz,/ pero siento que llega, lejano,/
tu recuerdo vestido de gris. (La cantina); "Fueron años
de cercos y glicinas,/ de la vida en 'orsai', del tiempo loco;/ tu frente
triste de pensar la vida/ tiraba madrugadas por los ojos
" (A
Homero); "Cerrame el ventanal/ que arrastra el sol/ su lento caracol
de sueños,/ ¿no ves que vengo de un país/ que está
de olvido siempre gris/ tras el alcohol?". (La última curda)
Alfredo Le Pera expresa: "Criollita de mi pueblo,
pebeta de mi barrio,/ con las alas plegadas/ también yo he de volver."
(Golondrinas); "Barrio... barrio
/ que tenés el alma
inquieta/ de un gorrión sentimental
" (Melodía
de arrabal); "y un rayo misterioso/ hará nido en tu pelo,/
luciérnaga curiosa/ que verá
que eres mi consuelo..."
(El día que me quieras); "Y ahora, vencido,/ arrastro mi
alma,/ clavado a tus calles/ igual que a una cruz
" (Arrabal
amargo); "Quiero de nuevo yo volver a contemplar/ aquellos ojos que
acarician al mirar
" (Mi Buenos Aires querido).
En Nocturno a mi barrio recita Aníbal Troilo:
"Alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio/ ¡cuándo!,
pero, ¡cuándo!... ¡si siempre estoy llegando...!/(
) con Giacumín, el carbunia de la esquina que tenía las
hornallas llenas de hollín/ y que jugó siempre de jas
izquierdo/ tal vez para estar más cerca de mi corazón";
y en A Homero declama: "Parece ser que llamaras a la puerta,/
parece ser que espiaras al ayer./ Y entre una y otra cosa/ avanzó la
vida de todas esas cosas,/ y te dijo desde lejos:/Barba
Barba
/
Estoy cerca, tan cerca que casi no te oigo".
Carlos A. Manus
Diciembre
22, 2008
Volver
a Artículos de Carlos A. Manus
Volver
a Notas y Artículos
Volver
a la Página Principal