Farol
y tango
Mediante la aplicación del kerosén, el alumbrado público
se inicia en la ciudad de Buenos Aires con la instalación de 150 faroles,
resultado del contrato celebrado el 12 de marzo de 1885 entre el intendente
Torcuato de Alvear y el empresario Bermúdez.
Buenos Aires tenía 2000 faroles a kerosén en 1886. En 1888 estaban
casi a la par con los picos de gas y, para el Centenario, éstos triplicaban
a los faroles del arrabal porteño en franco retroceso.
Son innumerables las letras de tango en las que se menciona al farol como centinela,
testigo, amigo o confidente, con su luz ora temblona ora débil ora quieta
ora mortecina, alumbrando el conventillo, balanceando en la barrera
o plateando el fango de algún callejón.
¡Adelante con los faroles! En este caso, adelante con algunos ejemplos:
Pascual Contursi en Flor de fango (1919) deschava: Mina que te
manyo de hace rato,/ perdóname si te bato/ de que yo te vi nacer
/
Tu cuna fue un conventillo/ alumbrado a querosén
En Margot (1921) Celedonio Flores expresa su desengaño:
Ahora vas con los otarios a pasarla de bacana/ a un lujoso reservado del Petit
o del Julien,/ y tu vieja, ¡pobre vieja! lava toda la semana/ pa
poder parar la olla, con pobreza franciscana,/ en el triste conventillo alumbrado
a kerosén.
José González Castillo, en Sobre el pucho (1923) describe:
Un callejón de Pompeya/ y un farolito plateando el fango/ y allí
un malevo que fuma,/ y un organito moliendo un tango
También
en Silbando (1925):
Con su luz mortecina, un farol/ en
la sombra parpadea/ y en un zaguán/ está un galán/ hablando
con su amor
(
) Una calle
Un farol
Ella y él
/
y, llegando sigilosa,/ la sombra del hombre aquel/ a quien lo traicionó
una vez la ingrata moza
González Castillo fue el iniciador del estilo descriptivo en las letras
de tango, modalidad que adoptó Homero Manzi como puede apreciarse en
Barrio de tango (1942) donde reseña: Un pedazo de barrio,
allá en Pompeya,/ durmiéndose al costado del terraplén./
Un farol balanceando en la barrera/ y el misterio de adiós que siembra
el tren
Juan Andrés
Bruno, en Yo te bendigo (1925) recuerda:
Lejos pasaba
un coche
/ Cual centinela que la guardia terminó,/ la luz temblona
de un farol/ como un lamento se apagó. (
) Daba la diana
el gallo./ Como un reproche a la amorosa bendición/ ladraba el perro
y de un farol/ murió la luz con la canción
Francisco
García Jiménez en Farolito de papel (1927) dice:
Farolito de papel,/ que alumbraste mi bulín/ con la luz amiga y fiel/
de amoroso berretín./ Otro lado alumbras hoy,/ te apagaste para mí./
Y yo a oscuras aquí estoy,/ solo, pato
y hecho un gil. (
)
Pero, al fin, apenas sos/ farolito de papel/ y una noche en lo mejor/ chamuscada
has de caer./ Cargarás también tu cruz/ cuando sepan que tenés/
mucho humo y poca luz,/ farolito de papel
Narra Lito
Bayardo en Duelo criollo (1928):
Pero otro amor por aquella
mujer,/ nació en el corazón del taura más mentao/ que un
farol, en duelo criollo vio,/ bajo su débil luz, morir los dos
En Bandoneón
arrabalero (1928) cuenta Juan Bautista (Bachicha) Deambroggio: Bandoneón
arrabalero/ viejo fueye desinflado,/ te encontré como un pebete/ que
la madre abandonó,/ en la puerta de un convento,/ sin revoque en las
paredes,/ a la luz de un farolito/ que de noche te alumbró
Alfredo Le Pera evoca en Mi Buenos Aires querido (1934): El farolito de la calle en que nací/ fue el centinela de mis promesas de amor,/ bajo su quieta lucecita yo la vi/ a mi pebeta, luminosa como un sol . Y, en colaboración con Mario Batistella, describe en Melodía de arrabal (1932): ... Hay un fueye que rezonga/ en la cortada mistonga,/ mientras que una pebeta,/ linda como una flor,/ espera coqueta/ bajo la quieta/ luz de un farol
En Farol
(1943), Homero Expósito dice: Farol,/ las cosas que ahora se ven
/
Farol,/ ya no es lo mismo que ayer
/ La sombra,/ hoy se escapa a tu mirada,/
y me deja más tristona/ la mitad de mi cortada./ Tu luz,/ con el tango
en el bolsillo/ fue perdiendo luz y brillo/ y es una cruz
(
)
y cuando allá a lo lejos dan/ las dos de la mañana,/ el arrabal
parece/ que se duerme repitiéndole al farol... Y en Yuyo verde
(1944):
Un farol, un portón/ igual que en un tango/
y los dos perdidos de la mano/ bajo el cielo de verano/ que partió
En El
último farol Cátulo Castillo, rememora:
Soñaba,
ayer, la espera del silbido,/ y ayer, no más, pintada de arrebol,/ con
el grito total del alarido/ la soledad del último farol./ ¡Farol!.../
Dolió tu llama fraternal/ igual/ a la tristeza del alcohol
/
(
) Tan alta la ciudad/ que nos dejó sin sol,/ que nos tapó
la estrella/ del último farol./ (
) Me dijo: Adiós
adiós
ya sin sonido,/ su corazón de luna y caracol
/
Por la calle sin fin que va al olvido/ se fue llorando el último farol
Los faroles eran conocidos también como "focos", y con ese
nombre figuran en varios tangos:
Raúl Hormaza en "Testamento de arrabal" (1949) expresa:
Que se apaguen los letreros y los focos luminosos,/ que acaricie a la
cortada la luz débil de un farol./ Y en la marcha del cortejo, entre
tangos y oraciones,/ vayan cuatro bandoneones haciendo guardia de honor.
Describe Enrique Cadícamo en "Pasado florido": Buenos Aires
has cambiado como yo cambié de a poco./ Soy del tiempo de tus focos,
los primeros que hubo a gas./ Yo bailé en Rodríguez Peña,
con la orquesta de los Greco/ y hasta aquí me llega el eco y me enciende
su compás...
Y en "Garúa" (1943) Cadícamo narra: ¡Qué
noche llena de hastío y de frío!/ No se ve a nadie cruzar por
la esquina./ Sobre la calle, la hilera de focos/ lustra el asfalto con luz mortecina
El último farol a kerosén estaba instalado en la plaza Domingo
Olivera (antes plaza Azcuénaga) ubicada en las Avenidas Escalada, Olivera
y del Trabajo (hoy Avenida Eva Perón) en el barrio Parque Avellaneda
(ex barrio Parque Olivera). Subido a una escalera lo apagó para siempre
el intendente José Guerrico el 19 de marzo de 1931. Ese día desaparecieron
también los faroleros quienes, con sus escaleras de mano, recorrían
las calles encendiendo y apagando los faroles. La luz eléctrica había
ganado la ciudad. El último farol se conserva en el Museo Histórico
Brigadier General Cornelio de Saavedra.
Carlos
A. Manus
Abril
2010
Referencias:
Cottini, Arístides. Luces de Buenos Aires, Revista "Todo
es Historia", Año XXI, Mayo 1988, No. 251.
www.todotango.com
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