Buenos
Aires, ciudad de tranvías y de tango
Los tranvías a caballo comenzaron a circular por Buenos Aires en el año
1863 como complemento del ferrocarril . Cuando pasaron a utilizarse como transporte
urbano, las primeras líneas fueron la Tramway Central, propiedad
de Julio y Federico Lacroze, y la Tramway 11 de Septiembre de Agustín,
Teófilo y Nicanor Méndez, ambas inauguradas el 27 de febrero de
1870. En 1880 aparecen las grandes compañías como la Tramway
Anglo Argentino. Los tranvías a caballo desaparecieron en 1910.
El 25 de octubre de 1892 se ensaya el primer tren eléctrico en la ciudad
de La Plata y las primeras líneas se instalan cinco años después.
El 22 de abril de 1897 se inauguró un servicio de tranvía eléctrico
que recorrió la avenida Las Heras desde Canning (hoy Scalabrini Ortiz)
hasta Plaza Italia, en un vehículo que se desplazaba a 30 kilómetros
por hora.
El 4 de diciembre de 1897 se inauguró una línea que unía
la avenida Entre Ríos con el barrio de Flores. Comenzando a aumentar
el tránsito del tranvía que llegó a los barrios a un módico
precio de diez centavos el boleto, convirtiéndose en un simpático
servicio popular.
Los tranvías eléctricos crecerían hasta que Buenos Aires
fuera conocida como la ciudad de los tranvías, con la mayor
relación mundial entre habitantes y kilómetros de vías.
(Tiempo libre en el Centenario de Alejandro Poli Gonzalvo. La
Nación, 7 de mayo, 2010).
Entre las cinco y las siete de la mañana se expendía el boleto
obrero al precio de cinco centavos. Cuando se compraba el boleto obrero
de ida y vuelta al costo de diez centavos el regreso debía efectuarse
después de las 4 de la tarde. El 11 de noviembre de 1949 se abolió
ese boleto.
En la madrugada del 12 de julio de 1930 cayó al Riachuelo un tranvía
con un pasaje de 60 obreros que se dirigían a sus trabajos y que - salvo
cuatro que sobrevivieron- encontraron una muerte horrible porque, debido a la
intensa niebla, el motorman (conductor) no advirtió que el puente
había sido levantado para permitir el paso de una chata petrolera. El
8 de abril de 1943 -¡trece años después!- la justicia ordinaria
fallaba el juicio de indemnización promovido por sus deudos reconociéndoles
sumas variables entre 1.500 y 2.000 pesos.
En Los perduellis1 se indigna
José Luis Torres: ¡Mil quinientos pesos por la vida de un
hombre! ¡Y trece años para hacer el bárbaro justiprecio!
¿Y la sangre, y el dolor y las lágrimas? Todo eso nada importa
mientras prosperen los negocios de los monopolios y de los millonarios envilecidos
y envilecedores.2
Durante la manifestación del 17 de octubre de 1945, desde el balcón
de la Casa Rosada el coronel Juan Domingo Perón anunció a los
manifestantes que había renunciado a sus puestos en el gobierno y el
ejército y que había dejado firmado el decreto estableciendo el
aguinaldo. En su oposición cerril a todo lo que proviniera del gobierno,
aunque significara un propio beneficio, los tranviarios desfilaron por la ciudad
vestidos con sus grises uniformes portando carteles en los que se leía
No queremos el aguinaldo.
Durante la gestión del presidente Arturo Frondizi, alegando obsolescencia
del material y déficit presupuestario, mediante el Decreto 5565 (30/6/1961)
se suprimió el servicio de tranvías en la zona céntrica
de la ciudad3, eliminándose así
un medio de transporte no sólo tradicional y pintoresco, tal como tienen
muchas ciudades en Europa y en Estados Unidos, sino también un sistema
de movilidad popular, económico y que no contaminaba el medio ambiente.
Aunque la fecha establecida para dar por finalizado el último servicio
fue el 26 de diciembre de 1962, las últimas líneas rodaron hasta
el 19 de febrero de 1963, fecha en que se extinguieron definitivamente los tranvías
en la ciudad de Buenos Aires.
Notas:
1 En la Antigua Roma se llamaba perduellis
al enemigo interno de la patria. El crimen de perduellio y el de peculado
(apoderamiento ilegítimo de bienes del estado) eran castigados con la
pena de muerte. (Derecho Penal Romano, tomo I, pág. 74).
2 Torres, José Luis. Los perduellis. Editorial
Freeland. Buenos Aires, 1973, pág. 116.
3 Zavala, Juan Ovidio. Racionalización para el desarrollo.
Editorial Depalma, Buenos Aires, 1991, pág. 215.
El tranvía en el tango
Recuerda Alberto Mastra en Miriñaque:
Cuando los
novios se sentaban a tres metros,/ era el fonógrafo la moda antes del
dial,/ cuando en Victoria se paseaba por el centro,/ había una línea
solamente de tranway
Cuenta Cátulo Castillo en Milonga del mayoral: Soy el
criollo mayoral, que va,/ que va tocando en la vía, tará rarí,/
su cornetín de alegría, que da la señal/ de que ya viene
el tranvía
En El mayoral del tranvía dice Francisco Laino: Soy mayoral
del tranvía/ que por las calles serenas,/ llevé blancas azucenas/
despertando simpatías
/ Con ese tarí
taría
/
de mi modesta corneta/ brindé a las mozas coquetas/ un madrigal de alegría/
(
) Yo soy el pasado que quiere volver,/ a ser lo que ha sido,
reliquia de ayer./ (
) Con ese tarí
taría
/
en el viejo Buenos Aires/ dejó preciosos donaires/ el mayoral del tranvía.
En Talán, talán expresa Alberto Vacarezza: Talán,
talán: Talán, talán, talán
/ pasa el
tranvía por Tucumán./ Prensa, Nación
y Argentina/ gritan los pibes de esquina a esquina
Alberto Tagini memora en El cornetín del tranvía:
Así cruzaba el tranvía/ la Buenos Aires baldía/
de los románticos días
Y en Cornetín Homero Manzi y Cátulo Castillo expresan:
Tarí, tarí./ Lo apelan Roque Barullo/ conductor del Nacional./
Con su tramway, sin cuarta ni cinchón,/ sabe cruzar el barrancón
de Cuyo./ El cornetín, colgado de un piolín,/ y en el ojal un
medallón de yuyo/ (
) Talán, tilín,/ resuena
el campanín/ del mayoral/ picando en son de broma/ y el conductor/ castiga
sin parar/ para pasar/ sin papelón la loma
En Tiempo de tranvías evoca Héctor Negro:
|
Tiempo
de tranvías tropezando el empedrado. Tiempo
de tranvías, Tiempo
lindo de tranvías, Fueye
de Pichuco cuando el gordo era muchacho. Era
mi Corrientes colmenar de tango vivo. Tiempo
lindo de tranvías, |
Referencias:
Aresti José Pedro y Alberto Rasoreé. Tranvías en Buenos
Aires. Buenos Aires Antiguo.
Asociación Amigos del Tranvía y Biblioteca Popular Federico Lacroze
(www.tranvia.org.ar).
www.todotango.com
Carlos
A. Manus
Mayo, 2010