¿Qué es esto de la New Age?
From: Ana María Basso
Sent: Domingo 12 de Noviembre de 2000 08:55 PM
Conrado:
¿Qué tal el tema de la Nueva Era en la página de Internet
para aclarar algo que confunde tanto?
Ana María Basso.
Estimada Ana María:
Muchas gracias por visitar el sitio web de Terapia Tanguera. Voy a referirme
al tema que me propone:
El periodista y escritor Alfredo Silleta, en su libro La Nueva Era en Argentina. ¿Engaño o crecimiento espiritual? (Bs.As., Beas, 1993), la caracteriza así:
"Bajo el rótulo de Nueva Era o New Age
tiende a englobarse a grupos alternativos, ecologistas, practicantes de técnicas
relacionadas con la ampliación de la conciencia, bioenergéticas,
terapias alternativas, experiencias con la muerte, esoterismo, ocultismo,
artes adivinatorias, antiguas civilizaciones y extraterrestres. El teórico
de la contracultura, Theodore Roszak, expresa que habría que inventar
una nueva palabra como 'psico-místico-paracientífico-espiritual-terapéutico',
para hacer justicia a este nuevo movimiento." (p.14)
Por mi parte, puedo agregar que el de la New Age es un fenómeno
más de estupidez colectiva promovido por el afán de lucro de
ciertos medios de comunicación, y por consiguiente, carece de entidad
para un análisis del hecho como tal.
Lo que sí debería ser motivo de un estudio serio son las condiciones
sociales, culturales y psíquicas que llevan a tantas personas a participar
con entusiasmo de estos movimientos.
Una gran frustración personal, laboral, religiosa, social,
está en la base de estas actitudes de escape hacia realidades inexistentes,
míticas -en el sentido malo de la palabra, no en el sentido de los
grandes mitos religiosos como el judeocristianismo-, que sirven de consuelo
y otorgan una falsa sensación de seguridad y de poder.
Por lo demás, ese ha sido siempre el papel de las ideologías,
en tanto que parcializaciones confortables de la realidad. Las ideologías
esotéricas -y la New Age es básicamente eso- proporcionan coartadas,
reaseguros, de manera análoga a como lo hacen las ideologías
partidarias. Con admirable honestidad, el doctor Fernando Nadra lo ha descripto,
respecto del comunismo, en su libro La religión de los ateos
(Bs.As., Puntosur, 1989)
La misma actitud de estrechar la realidad para adecuarla a las necesidades
subjetivas se constata por otra parte en muchos adeptos a visiones del hombre
y del mundo tan amplias y abarcadoras como el cristianismo. Tras la militancia
católica se esconde demasiadas veces el afán de obtener beneficios
personales de tan amplia organización multinacional de servicios. Y
el prestigio de la metrópoli lleva a peregrinar a Roma a tantos como
quienes peregrinan a Miami. Visitar el Vaticano o Disneyworld sirven por igual
para olvidar a nuestro prójimo, urgentemente necesitado del cristianismo
actuante de San Mateo (25, 33-38).
No nos preocupemos, pues, de la New Age, ni de hacer turismo con excusas
religiosas. No se avecina ninguna Nueva Era para la humanidad, pues
la redención de Cristo, verdadera nueva era, ya ha comenzado hace veinte
siglos.
Por otra parte -como lo señala el gran humanista judío Martín Buber, en El humanismo hebreo y nuestro tiempo (2a.ed, Bs.As, Amia,1978), resulta difícil aceptar, en medio de tantas injusticias, miseria y guerras, la buena noticia de que el Reino ya ha comenzado: "Ningún salvador con quien haya comenzado una nueva historia redentora se nos ha aparecido en ningún punto definido de ésta." (p.151) Y agrega: "...para el judío, el cristiano es el hombre incomprensiblemente atrevido que afirma, en un mundo no redimido, que se ha cumplido su redención, y para el cristiano el judío es el hombre incomprensiblemente obcecado que se niega a ver lo que ha sucedido." (p.152)
La respuesta a tan sólida objeción, para quienes nos decimos cristianos, es vivir un compromiso real con nuestro prójimo, que testimonie esa nueva era iniciada por la redención de Cristo.
De modo análogo, mostrar en nuestras obras y en nuestras actitudes un cristianismo actuante, no sectario ni mítico, no exterior ni anecdótico, es una manera más eficaz que las denuncias y los libros, de apartar a nuestros hermanos de las mentiras de la New Age.
Conrado De Lucia