"La polémica entre los ortodoxos"

En el artículo del columnista Daniel Muchnik publicado bajo ese título en la edición de "Clarín" de la fecha se hace referencia a que Domingo Cavallo acusó los economistas del CEMA Roque Fernández, Pedro Pou, Pablo Guidotti, Carlos Rodríguez y Jorge Avila de hacer campaña con bancos y operadores en el exterior para que no inviertan en la Argentina imputándoles el infamante delito de ser traidores a la Patria.

El delito de traición a la Patria está definido en el artículo 119 de la Constitución Nacional que establece que "La traición contra la Nación consistirá únicamente en tomar las armas contra ella, o en unirse a sus enemigos prestándoles ayuda y socorro".

"Sólo el Congreso tiene poder para clasificar los delitos y fijarles, por una legislación justa, la pena correspondiente. Ni el Poder Ejecutivo, ni persona alguna privada o pública, pueden en forma ni documento algunos apellidar traidor a la patria a quien no haya incurrido en ese tremendo delito, clasificado y definido por la Constitución, y aplicado por los jueces propios". (Joaquín V. González, Manual de la Constitución Argentina, Angel Estrada y Cía Editores.14a. edición, Bs.As., s/f,
página 186).

Por lo tanto, el descalificativo utilizado por Cavallo para denostar a los economistas del CEMA no es el adecuado.

Cabe recordar que en las postrimerías del gobierno de Alfonsín, Cavallo hizo campaña ante los organismos internacionales de crédito para que no prestaran dinero a nuestro país porque el gobierno que sucedería al de Alfonsín no iba a reconocer esa deuda. Si la expresión "traidor a la patria" fuera la adecuada, la misma le sería entonces perfectamente aplicable a Cavallo.

Cavallo olvida -y pretende que olvidemos- que la crisis económica que padece el país se debe, fundamentalmente, a su desempeño como presidente del Banco Central primero y como ministro de Economía después.

Siendo Presidente del Banco Central, Cavallo nacionalizó la deuda privada, maniobra mediante la cual esa deuda es asumida por toda la población y no por los auténticos deudores.

Como ministro de Economía, Cavallo aumentó la deuda externa contratando préstamos a fin de mantener artificialmente, y como una cuestión de prestigio personal (no del país), la paridad cambiaria de 1 a 1 respecto al dólar.

Con el argumento de reducir el déficit fiscal, Cavallo vendió a vil precio las empresas estatales de servicios públicos las que, una vez privatizadas, despidieron gran parte de su personal llevando la desocupación a niveles nunca alcanzados. Como consecuencia de esa venta se perdió el patrimonio nacional y se pauperizó a la población pero seguimos teniendo un enorme déficit fiscal.

Además, los ingresos obtenidos por esa enajenación permitieron el enriquecimiento ilícito de las autoridades del anterior gobierno y de sus allegados.

En lugar de un revisionismo selectivo, Cavallo debería hacer autocrítica.

                                                                                                    Carlos A. Manus
                                                                                                        Julio 8, 2001

Volver a la página principal