Roberto Achával

SUS INICIOS
La vocación del canto le llegó desde pequeño integrando el coro de la iglesia. Impulsado por su padre estudió violín desde los cinco años con su tío Aliveo Crudeli, y debutó en 1948 integrando la orquesta de Aníbal Troncoso –otro prócer whitense del fútbol y de la música– con la que tuvo destacada actuación en su ciudad natal. Ya mayor, alternó su profesión con el canto y más tarde aprendió a tocar el bandoneón con Luis Bonnat, Aníbal Vitali y Antonio Ríos.

EL CANTOR

En el año 1956 cantó por primera vez con Luis Bonnat reemplazando al cantor titular circunstancialmente ausente, y desde ese feliz momento siguió cantando por un lapso de diez años.

SU PROYECCIÓN

En el año 1967 se presentó en el Festival de La Falda y obtuvo el segundo lugar. Al referirse a esta participación, el "Polaco" Goyeneche dijo que Cacho era "diez mil veces mejor que el que ganó".
En 1969, a pedido de su representante Roberto Piraneo, viaja a la Capital y se presenta con su nombre auténtico en el concurso del programa "Grandes Valores del Tango", que se emitía por Canal 9. Dadas sus condiciones, logró un contrato por tres años con esa emisora. Bautizado con el seudónimo ROBERTO ACHAVAL, pasa a ser uno de lo preferidos del público, por su participación en la audición Tropicana Club, junto a Chico Novarro y Marty Cosens.
 
          Oscar Aníbal Crudeli, "Cacho" Randall,
           y finalmente Roberto Achával, nació en                   Ingeniero White, Bahía Blanca,                       el 11 de noviembre de 1930.

SUS ATRIBUTOS
Prestancia y recia voz de hondo sentimiento interpretativo, fue haciendo gala de ese arte exquisito y supo captar el gusto del pueblo para llegar como un mensaje de amor, sonriéndole a la suerte que no le fue esquiva.

ORQUESTAS
Participó en los conjuntos de Omar Valente, Osvaldo Piro, Baffa–Berlingieri, Osvaldo Tarantino, Roberto Pansera y Panchito Nolé con quienes dejó registros grabados, y fue el último vocalista de Aníbal Troilo, con quien lamentablemente no dejó grabaciones comerciales. También fue acompañado por el piano de Lucio Demare.

SU ACTUACIÓN
Actuó en distintos lugares especializados. Realizó giras que abarcaron varios países de América: Estados Unidos, donde estuvo radicado más de dos años, Brasil, Colombia, Venezuela, Chile y Uruguay. Paseó su voz y su estampa tanguera por 74 ciudades llegando inclusive a Manaus en medio del Amazonas con el espectáculo "Una Noite en Buenos Aires " junto con el Sexteto Mayor y Raúl Lavié donde fue reiteradamente convocado.

EN TELEVISIÓN
Además de lo anteriormente citado y de sus participaciones que suelen repetirse en el Tango Club del canal de "Crónica", realizó la cortina musical de la serie televisiva "Malevo", con el tango de Homero Expósito y Aníbal Troilo "Te llaman Malevo".

TELÓN:
El 27 de junio de 1996, cuando se dirigía a las clases de vocalización que realizaba periódicamente, cambió el boleto de colectivo, para continuar su aprendizaje con los monstruos de la inmortalidad del tango liderados por Gardel.

"A UNO LE DABAN GANAS DE CANTAR
  TODA LA NOCHE"


La última voz que acompañó en los cantables a Aníbal Troilo fue la de Roberto Achával. Hasta la última noche. Su incorporación había sido tan reciente que no quedó registrada en discos. De todos modos, la autoridad que le da haber compartido la última noche torna fundamental su testimonio.

"Troilo cometió la torpeza de morirse a los 45 días de comenzar la obra Simplemente Pichuco, así que al Gordo lo pude disfrutar muy poco. De todas maneras ya lo conocía de antes, porque en varios lugares en los que yo cantaba él estaba con su orquesta y siempre que nos cruzábamos me invitaba a cantar algún tema con sus músicos."

"La primera vez que me invitó a cantar fue en un boliche que por desgracia duró muy poco. Se llamaba El Bulín, y por obvias razones no podía quedar en otra calle que no fuera Ayacucho."

"En el elenco estaban Roberto Rufino, Julián Centeya, el Tango Trío, Elba Berón, Pichuco. Realmente eran figuras de lujo. Allí sentí realizado el sueño del pibe, había conocido nada menos que al Gordo Aníbal Troilo. Guardo muy lindos recuerdos de El Bulín de la calle Ayacucho."

"Ya en El Viejo Almacén nos tratamos más asiduamente. Los dos pasamos mucho tiempo en ese lugar gozando del tango, la noche, el buen vino y por sobre todo escuchando al viejo Edmundo Rivero."

"En esa época Zita lo cuidaba mucho y no lo dejaba tomar alcohol. Me acuerdo de que estábamos en El Viejo Almacén sentados detrás de todos y el Gordo estaba ese día más sobrio que nunca. Le tocó el turno de tocar, y mientras se iba acercando al palco se detenía en cada mesa. Con la excusa de saludar amigos, se tomaba un vaso de whisky en cada parada. Tenía arreglados a todos los mozos para que le dejasen un vaso en cada mesa sin que se enterase su mujer.

"Cuando empecé con él me di cuenta de lo mal que yo hacía las cosas
."

"Mientras iba cantando Troilo me iba orientando de atrás. En voz muy baja me iba señalando cómo cantar tal o cual canción. Era un maestro de cantores. Estar con él era tocar el cielo con las manos. Todos querían llegar a él."

"Yo no creía que me pudiese llamar a mí, porque él ya tenía sus buenos cantantes. El día que Pichuco me convocó para la obra casi se produce mi separación matrimonial. Él me llamó personalmente a mi casa, y mi mujer no tuvo mejor idea que decirle que yo estaba durmiendo, cosa que era verdad, pero cuando me enteré al otro día casi la mato. Con el Gordo uno no podía ni dormir ni distraerse, solamente había que gozarlo."

"Yo no tenía ni idea de lo que era el teatro. De pibe había visto algunas cosas, como cualquiera, pero nunca había estado adentro. Un día el Gordo me pregunta: "¿Nunca hizo teatro?', y yo le contesto que no, y con carita cómplice me dice: "Se va a agarrar un berrinche con el teatro."

"Y tenía razón, es un género hermoso. Al principio yo tenía un miedo tremendo, pero las figuras que había me ayudaban mucho. En el elenco de Simplemente Pichuco estaban don Carlos Lamas, Alba Solís, Juan Carlos Copes, Horacio Ferrer –que hacía el libreto– y Edmundo Rivero, que hacía dos temas al final. Era un elenco de lujo. Cuando subía al escenario, el Gordo me tiraba una mirada de aprobación; ya con eso se respiraba una paz y una confianza que a uno le daban ganas de cantar toda la noche."

"El Gordo iba muy seguido a Mar del Plata; una vez estaba por ir al balneario y un periodista le preguntó si le gustaba, y Pichuco le respondió: "Sí, sí, dicen que hay mar allí, ¿no? Yo no sé...".

"Yo no entiendo cómo el Gordo no se convirtió en un mito como Gardel. Tenía todas las condiciones para serlo. No tuvo un tango que no haya trascendido, todos fueron éxitos. Gran melodista y entendedor de poesía."

"La gente lo amaba, se desvivían por verlo. No les importaba si Pichuco tocaba bien o mal, la cuestión era estar cerca de ese ángel que él irradiaba. Desgraciadamente no pude grabar con él; cuando teníamos proyectado hacerlo nos dejó. Fue una verdadera lástima."

"Hay veces que la vida da señales y uno, como camina rápido, no las puede ver. Me acuerdo que cada vez que terminaba la obra Simplemente Pichuco, se retiraba del escenario con las mismas palabras: 'Gracias, Buenos Aires'. Unos días antes de morir se despidió del público con: 'Gracias, Buenos Aires, aguantáme un cacho más'."
(Testimonio recogido por Ariel Fontanet, publicado en La Maga).

"EL TANGO ESTA DE DUELO: MURIO ROBERTO ACHAVAL" (Diario Crónica, 28–6–96)
"Profundo dolor causó en la colonia tanguera y artística en general la muerte del popular cantante Roberto Achával, quién en la tarde de ayer falleciera a consecuencia de una crisis cardíaca, que lo sorprendió mientras viajaba en un colectivo. Los restos de Achával, de 64 años, fueron inhumados en las primera horas de la tarde de hoy, en el panteón que Sadaic dispone en el cementerio de Chacarita" (...)
"Achával estaba casado con Juana Dodero, con quien tenía dos hijos, Mirtha, de 40, y Leonel, de 35, los cuales a su vez tienen dos hijos cada uno. Fue precisamente el amor por los nietos lo que animó los últimos días del cantante, sentimiento éste que se trasladaba a su inseparable esposa, a quien él siempre llamó cariñosamente ´La Negra´, y a sus descendientes directos, ya que siempre hizo de su familia uno de los principales incentivos para continuar adelante la siempre difícil tarea de vivir.
A la hora de su muerte, Achával se encontraba aún vigente en el espectro tanguero de Buenos Aires, ya que se hallaba realizando con marcada repercusión presentaciones junto a la orquesta del maestro Osvaldo Piro en el Teatro Nacional Cervantes. Mas allá del prestigio artístico que logró ganar a lo largo de su extensa y notable trayectoria, Roberto Achával había alcanzado entre sus amigos y conocidos el reconocimiento unánime de ´gran tipo´, algo reservado para muy pocos."

UNA DEFINICIÓN:
"Su corazón era un cristal que al fin se rompió" (de su amigo personal Marcelo Guaita)

"CARLOS MILLÁN"
"He escuchado sus nombres artísticos: Alberto Randall, Roberto Achával, pero nadie menciona el de su inicio, Carlos Millán, nombre que adoptó en sus primeras interpretaciones por la antigua LU2 de la calle Donado.¿Quién hubiera pensado que llegaría a ser ni más ni menos que el último cantor de Aníbal Troilo?
Y llegó, pero no olvidó sus raíces, sus compañeros, su pueblo natal. Siguió siendo el muchacho noble, sencillo y leal que, en cada visita a la ciudad, telefoneaba a los amigos. (...) Quedó la promesa de compartir un asadito en el viejo Club Argentino, como lo hacíamos en aquellos años. Pero no pudo ser." (Jorge Rossit)

(Nota: El presente artículo incluye datos proporcionados por Leonel Tanguito Crudeli,
            Juan Carlos Ocaña y Raúl A. Crudeli, y nota de Alberto Cosentino)
                                                                                                                                                 Tino Diez                                                                                    Volver a La página de Tino Diez
                                                                   Volver a la Página Principal