Francisco Canaro
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PIRINCHO Desde aquel violín de lata que sonó en el conventillo, como nadie le dio brillo a la música del Plata. En el esplendor, el mapa La defensa del autor y compositor preclaro. |
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"NADIE TIRA PIEDRAS AL ÁRBOL…"
En la década del treinta fue el más discutido de los directores y
compositores de música popular y, paradójicamente, entre sus detractores tenía
su mejor elogio. Su hubiera sido un desconocido, si su vida y su obra fueran
vulgares, habría pasado inadvertido; Francisco Canaro sería uno del montón.
Pero, ¿quién otro hubiera podido presentar sus títulos, sus blasones tangueros,
su repertorio, sus contratos, su discografía cercana a las cuatro mil grabaciones?
Y él sabía todo eso. Por tal razón no le preocupaba la crítica, ni le molestaba
el qué dirán. Digan lo que quieran de él, pero, ¡abajo los sombreros,
que pasa un vencedor!
Un vencedor que, con sorna, solía expresar: "Nadie tira piedras al árbol que
no da frutos...".
SU FAMILIA EN URUGUAY
San José de Mayo, un pueblo sencillo y modesto del Uruguay, contaba en
su vecindad con una simpática familia, la del matrimonio Canarozzo. Don
José Francisco, oriundo de Italia, había vivido sus primeros años
de inmigrante en la Argentina, y durante la epidemia de fiebre amarilla de 1871
trabajó con su chata transportando los cadáveres que eran sepultados
en el actual Parque Ameghino de la Avenida Caseros. En San José también
era un humilde empleado del cementerio local, y era el encargado de encender
el precario alumbrado público de fines del siglo XIX.
Fueron naciendo los hijos; el primero lamentablemente fallecido. Después
Juana y Rosa. Por fin el 26 de noviembre de 1888 nace Francisco, y luego llegarían
a la decena, con la llegada de Rafael, Juan, Humberto, Luis, María Esther
y Mario.
Fue Pirincho desde el alumbramiento mismo. La partera, al tomarlo en sus manos,
exclamó al verle tanto pelo y un mechón enhiesto: "¡Parece
un pirincho!", aludiendo a un pájaro encrestado común en
el Río de la Plata.
SU FAMILIA EN BUENOS AIRES
Los vaivenes políticos del Uruguay impulsaron al padre a regresar a la
Argentina para trabajar en todo lo que podía y cómo podía,
y volver a reunir a su familia en Buenos Aires. Una vez aquí, el trabajo
escaso comenzó a provocar privaciones en el hogar. Doña Rafaela
Gatto, la esposa, debía multiplicar su trabajo para atender a los pequeños
con un sentimiento de impotencia que llenaba de llanto sus ojos.
Francisco tenía diez años; pensó en trabajar, y se convirtió
en el cacique de la casa, en cabecilla de sus hermanos menores. Trazó
un plan de actividades para él y sus hermanos: se ocuparían desde
vender diarios y lustrar calzado, repartir volantes, hacer mandados entre mercados,
changuear, hasta trabajar como albañiles y pintores de paredes.
Fue después empleado en una joyería, y más tarde pintor
de brocha gorda en el Congreso de la Nación. En ese trabajo coincidió
con otro músico, Augusto Pedro Berto, el autor whitense de "La payanca".
AYUDANDO A SU FAMILIA
Los Canaro habían vivido en la calle Humberto I, entre Pichincha y Matheu.
Casadas Juana y Rosa, se trasladaron a un inquilinato (conventillo) de la calle
Alberdi, entre Estados Unidos y Carlos Calvo. Allí debieron soportar
una epidemia de viruela que afectos a varios de ellos y se llevó la vida
de la hermana María Esther.
Pirincho redobló sus esfuerzos para aportar al hogar, no dudando en librar
peleas con otros canillitas.Incluso fue preso por esas peleas que se producían
por mantener el privilegio de una parada de diarios. Del calabozo, donde estuvo
toda una noche en la seccional 18ª, volvió a su casa con la parada
asegurada y la recaudación de ese día, cuarenta y cinco centavos
que entregó a su madre.
CON LA MÚSICA EN EL ALMA
Cuando cumple diez y ocho años, comienza a volcar sus inquietudes musicales
con una guitarra, que después cambia por el mandolín, que estaba
de moda, pero soñando continuamente con ejecutar un violín.
Un zapatero remendón, llamado Chicho, que sabía música
y tocaba la guitarra, le fue dando algunas nociones.
El niño Pirincho, entró a trabajar como aprendiz en una fábrica
de envases de aceite, en San Juan y Entre Ríos. Allí concibió
la célebre idea: no pudiendo acceder a un instrumento convencional, se
fabricó un violín con una lata de aceite y un palo de escoba,
que tenía un sonido bastante distinto al de un violín, pero que
le era suficiente, ya que podía extraerle las primeras melodías.
"El primer tango que saqué de memoria fue "El llorón",
de autor anónimo recordaría muchos años después.
El estuche me lo fabricó mi vieja, en realidad una funda de género,
y ya salí a ganar algo de plata en bailes de la vecindad." A
partir de ese momento, la música pasó a ser dominante ineludible
en el pensamiento de Francisco "Pirincho" Canaro.
A poco adquiere por ocho pesos, en un cambalache de San Juan y Entre Ríos,
un verdadero violín. Tampoco era un "Stradivarius", pero con
él pudo seguir ganándose la vida.
Una noche, tocando en "El Estribo", a raíz de una pelea se
rompe un tirante sobre el que se apoyaba el palquito de la orquesta. El violín
se convirtió en decenas de partes distintas. Canaro lo rearma, lo encola
y sigue tocando.
Aprende música en General Paz, en un pueblito llamado Ranchos, desde
donde es llamado por Rodolfo Duclós para integrar un trío. Toma
unas pocas lecciones, que debe interrumpir para trabajar con el trío
y enviarle gran parte de la paga a su madre. Él era rico con su arte,
y los veinte pesos que le quedaban le alcanzaban: los estiraba...
Pirincho forma parte con su violín del trío que completaban el
nombrado Duclós con guitarra y Martín Arrevillaga con mandolín.
En la provincia de Buenos Aires actuaron en Ranchos, Guaminí, Salliqueló,
Tres Lomas, Trenque Lauquen, y en la provincia de La Pampa, en Santa Rosa y
General Acha.
Luego, en San Pedro, Canaro toca en un cuarteto, secundado por Domingo Salerno
en guitarra, un flautista apodado "Cuervo", y "el tuerto"
Camerano, también en guitarra.
Actúa luego con la orquesta de Vicente "Garrote" Greco, que
toca en "El Estribo", en el barrio de San Cristóbal. Los sábados
se las rebusca en los bailes del popular salón de la calle Rodríguez
Peña, organizados por "El Pardo" Santillán. Luego anima
junto a Vicente Greco los bailes de carnaval de 1914 en el teatro Nacional Norte,
en los que se presenta por primera vez un grupo orquestal de ocho músicos,
hecho extraordinario para ese momento.
CANARO COMPOSITOR
Ya había compuesto su primer tango, "La barra fuerte", en 1908,
y otos cuatro en 1912: "La Flor del Pago", "Vamos a ver",
"Oro viejo" y "El Gavilán", que no tuvieron repercusión.
Sí la logra en 1912 con el tango "Pinta brava", a la postre
el primer tango-milonga, repitiendo el suceds en 1914 con el tango "El
Chamuyo".
Ya se comenzaba a hablar del trío del bandoneonista Vicente Loduca, que
completaban el violinista Francisco Canaro y el pianista Samuel Castriota.
La publicación de sus obras apenas le produce unas monedas, y su ingreso
al disco se ve impedido por el contrato de exclusividad que tenía Roberto
Firpo con el sello Odeón.
Canaro forma su propio trío con Pedro Polito y José Martínez;
el contrato que logra le otorga diez centavos por cada uno de los bailarines.
La milonga cobra notoriedad, la frecuenta "El Cachafaz", Benito Bianquet.
Los sábados continúa con los bailes que seguía regenteando
"El Pardo" Santillán.
Debe soportar de vez en cuando las peleas de las patotas, hasta que "El
Cachafaz" logra restablecer el orden y el conjunto musical prosigue con
su cometido.
LA GRAN ORQUESTA
Canaro continúa su carrera ascendente. Su producción era abundante,
y en 1921 se presenta en el teatro de la Ópera, al frente de un gran
conjunto de treinta y cuatro músicos (doce bandoneones, doce violines,
dos violoncelos, dos contrabajos, dos pianos de cola, un clarinete y una flauta).
Su carrera ya tiene seguidores y su tarea de compositor continúa sin
pausas; cuando emprende la primera gira a Europa ya tiene una treintena de temas
propios. Es contratado por la empresa Lombart, al frente de ocho músicos
(Francisco Canaro y Agesilao Ferrazano en violines; Carlos Marcucci y Juan Canaro
en bandoneones; Fioravanti Di Cicco en piano; Rafael Canaro en contrabajo; Romualdo
Lo Moro en batería, y la cancionista Teresa Asprela) para debutar en
el dancing "Florida" de París.
LOS GAUCHOS TANGUEROS
El Sindicato de Músicos de Francia, debido a la reglamentación
vigente, vigilaba con atención la invasión vencedora del tango
y no les permitía actuar como músicos, por lo que, vestidos con
vestimentas gauchas, se convierten en un número de varieté, ya
que en Francia había una orquesta que ejecutaba "argentina",
pero ninguno de los integrantes hablaba en español.
El éxito de Canaro es tal, que su orquesta borra de las carteleras a
los malos imitadores e impone su ritmo.
En un local, el "Hermitage" les pagan para que no actúen en
el "Claridges". Luego pasan a Alemania, en donde incorpora a ocho
parejas de baile, que Canaro mismo prepara y dicen que "Pirincho"
no sabía bailar. Se las ingenian, ensayan, trabajan y triunfan.
Giras posteriores lo conducen a actuar en Madrid, Barcelona, Berlín y
Hamburgo. También en Norte América logra los halagos del éxito,
en Nueva York, con este elenco: Fioravanti Di Cicco en piano; Juan Canaro, Ernesto
Bianchi y Luis Petrucelli en bandoneones; Francisco Canaro y Emilio Puglisi
en violines, Romualdo Lo Moro en batería; El vasco Aín y su partenaire
como pareja de baile, y en los cantables Linda Telma, quien a último
momento, por enfermedad, debió ser reemplazada por Carmen Alonso.
SADAIC
En 1918 se funda la Sociedad de Autores y Compositores (SADAIC), con la participación
activa de Francisco Canaro, Agustín Bardi y otros músicos interesados
en proteger la producción de los artistas argentinos. Un gran busto de
bronce de Pirincho preside actualmente la sala principal del edificio de Sadaic,
en Lavalle 1547.
CANARO PISA FUERTE
Como corolario de su irrupción internacional, Canaro vuelve cargado de
fama y dinero. Y mientras aprovecha de una disfruta del otro, y continúa
su producción creadora. Entre otros reconocimientos logra el primer premio
de discos Odeón con su tema: "Sentimiento gaucho". Participa
en la música de obras de teatro con singular e importante éxito,
y tiene resonantes fracasos artísticos y económicos cuando incursiona
en el cine. Por supuesto que el sello Odeón ya lo tenía contratado,
desplazando a Roberto Firpo.
Musicalmente sus conjuntos no cultivaron un estilo definido. Canaro prefirió
adaptarse a cada momento, encontrando siempre la manera de conservar su espacio
sin entrar en competencia con otros astros del género.
OTRA VEZ EN "CANA"
En Guaminí volvió a estar en "cana", a raíz de
la bravatas de un bailarín mentado "El Firulete", Discutieron
porque no quería pagar los diez centavos que se cobraba por bailar. El
guapo lo esperó en la puerta, hubo un tiroteo, y Canaro y los suyos pasaron
la noche en el calabozo.
MATARON AL FUEYE DEL TANO GENARO
Otra vez, en Suárez y Necochea, en el barrio de La Boca, se armó
la bronca entre los concurrentes y en el intercambio de disparos una bala perdida
se incrustó en el bandoneón de Genaro Espósito. El Tano,
rápido en reflejos, se había escondido debajo de una mesa.
LAS VOCES
El primer vocalista de Canaro fue Roberto Díaz, a quién siguieron
Charlo, Agustín Irusta, Roberto Ray, Ernesto Famá, Roberto Maida,
Francisco Amor, Carlos Galán, Carlos Roldán, Eduardo Adrián,
Domingo Conte, Ricardo Ruiz, Roberto Arrieta, Alberto Arenas, Guillermo Coral,
Carlos Dante, Enrique Lucero, Mario Alonso, Juan Carlos Rolón, Marcelo
Paz, Ernesto Herrera, Ada Falcón y Nelly Omar. También cantaron
con Princho María Ester Gamas y Alba Solís, sin olvidar a Carlos
Gardel y a Francisco Fiorentino.
LOS PIANISTAS
Luego del primero, que fue Vicente "Garrote" Greco, tocó junto
a Samuel Castriota, Lucio Demare, Normando Lazara, Mariano Mores y Oscar Sabino,
entre otros.
CANARO EN PARÍS
Mientras Canaro triunfaba en Europa, el bandoneonista Alejandro Scarpino y el
guitarrista Juan Caldarella decidieron componer un tango en su homenaje, que
no tenía título aún. Hasta que durante una siesta en la
que el tano Caldarella se sentía atacado por infinitas ideas, un diario
dejó resaltar una noticia: "La Nación", en base a las
notas que cotidianamente enviaba su corresponsal en París, el inolvidable
periodista Fernando Ortiz Echagüe, comentaba la actuación explosiva
de Pirincho en Francia, y decía: " Canaro hace declaraciones en
París sobre el tango".
El diario, sobre el piso del bulín del Tano, tenía un doblez que
permitía solamente leer en la línea superior: "Canaro",
y en la inferior: "en París". El Tano dio un salto, dio un
puñetazo sobre la mesita y exclamó: "¡Ya está!:
¡Canaro en París!"
SU OBRA DE COMPOSITOR
Fue un inspirado compositor, más allá de la maledicencia que habla
de que compraba por unos pesos temas de autores ignotos y no tanto procedimiento
por otra parte habitual en el ambiente artístico: el bandoneonista whitense
Abel Guallán recibió de su representante cien pesos por la partitura
de un vals que ni siquiera se llegó a editar. La lista provisoria
de las composiciones de Canaro abarca más de 300 títulos, en su
mayoría tangos, pero incluyendo también todo tipo de música
nacional e internacional.
EL TEATRO
La primera obra teatral fue "Nobleza de Arrabal", en el teatro Variedades,
el 8 de octubre de 1919, sobre textos de Juan Andrés Caruso, donde se
estrenó el tango "Sentimiento gaucho" y otro como secuela:
"Nobleza de arrabal". En 1932 presentó "La muchachada
del centro", estrenada el 17 de junio, con la autoría de Ivo Pelay
y con un elenco excepcional: Tita Merello, Elsa O´Connor, Tito Lusiardo,
Francisco Álvarez y muchos artistas más.
El 17 de julio de 1934, en el teatro Sarmiento, surge la tercera comedia: "La
canción de los barrios", con Manuelita Poli, Francisco Charmiello,
Francisco Álvarez e Ignacio Corsini, entre otros.
El 26 de junio de 1935, se estrenó "Rascacielos", con María
Esther Gamas, Dringue Farías y Ernesto Famá en los principales
papeles. Hubo que postergarla debido a la trágica muerte de Carlos Gardel.
Después, "La Patria del Tango", de José González
Castillo, con Roberto Fugazot en el papel central..
En 1937 "Mal de amores", de Ivo Pelay, pasó al olvido sin el
favor del público.
En 1939 se estrenó "El muchacho de la orquesta" en el teatro
El Nacional, con Pepita Muñoz, León Zárate, Ernesto Famá
y Francisco Amor. Allí dio comienzo a su labor músico-teatral
Mariano Mores.
El bailarína Benito Bianquet, "El Cachafaz", fue en 1941 la
principal figura de la comedia "La historia del tango". También
actuaban Eduardo Adrián y la pareja de Miguel Bucino y Beba Bidart.
Canaro e Ivo Pelay escribieron en 1943 el libreto de "Buenos Aires de ayer
y de hoy", otra vez con Tita Merello, Eduardo Adrián y otros artistas.
Hacia 1944 realizaron en el teatro Presidente Alvear "Dos corazones",
con Tita Merello, Pedro Quartucci, Elena Lucena, Carlos Roldán y Chola
Luna.
"El tango en París" de 1945, fue una adaptación de la
obra de Enrique Suárez Velloso, que realizó Canaro con Mariano
Mores. Allí surgió el tango campero "Adiós, pampa
mía"
Y siguieron en 1946 "La canción de los barrios", con Virginia
Luque, y en 1947 "Luna de miel para tres", con ambiente mexicano-argentino
y la actuación de Jorge Negrete.
En "Con la música en el alma", de Homero Manzi, debutó
Andresito Poggio (Toscanito) y trabajó también "Pirincho".
En sus bodas de oro como artista puso en escena "Tangolandia", con
libro de Ivo Pelay y encabezado por Tono Andreu, María Esther Gamas y
Tito Lusiardo.
EL CINE LE DICE "NO"
No lo acompañó el cine a Francisco Canaro; sus filmes resultaron
verdaderos fracasos. Su primera incursión fílmica sonora fue realizada
en los galpones de la calle México, entre Tacuarí y Piedras, con
la producción de Federico Valle, y son los famosos cortos de Carlos Gardel.
Produjo luego "Los ïdolos de la radio", en 1934. El 31 de octubre
de 1935 se estrenó "Por buen camino", y la siguieron "Ya
tiene comisario el pueblo"(29-10-1936), "La muchacha del circo"
(03-05-1937), "Dos amigos y una amor" (08-02-1938), "24 horas
de libertad" (21-05-1939), y "Las exequias de Carlos Gardel".
También realizó un corto metraje de Eduardo Morera, y "Tiburón"
.
Finalmente "El diablo andaba en los choclos", con Luis Sandrini, (17-05-1946),
y "Con la música en el alma", que se estrenó el 10 de
enero de 1951, le trajeron el éxito tanto artístico como económico,
aunque en la segunda película nombrada la demora en la liquidación
fue excesivamente prolongada.
RUMBO A JAPON
En noviembre de 1961, en la embajada de Japón, se realizó una
despedida a la orquesta de Francisco Canaro, que emprendía su gira por
Japón. Estaban presentes además del embajador señor Massao
Taudia, autoridades nacionales y artísticas, entre ellos Juan de Dios
Filiberto, Hugo del Carril, Mariano Mores y Benito Quinquela Martín.
La orquesta de Francisco Canaro se nutrió de figuras importantes como
Domingo Federico y Oscar Basil en los bandoneones, Veber, Sarmiento, D´Alessandro
y Scaglione en los violines, Oscar Sabino al piano, y los cantantes Ernesto
Herrera e Isabel De Grana, con la pareja de baile de Gloria y Eduardo. Partieron
el 25 de noviembre y su presentación se llevó a cabo el 1º
de diciembre en el teatro "Koma" ante dos mil quinientos espectadores.
Tres días después estuvieron en el "Kyoto Assambly Center"
de la ciudad de Kyoto, "La capital del kimono".
Prosiguieron el 5 y el 6 en el teatro "Shochiku", de Osaka; el 8 en
el "Aichi Cultural Auditorium" de Nagoya; el 9 en Shizuoka, en su
encantador "Sumpu Kwalkan".
Luego volvieron a Tokio, al mismo teatro "Koma", durante tres días,
y completaron la gira visitando las ciudades de Toyama, Nilgata, Kortyame y
Sanday.
Sobre un símbolo de ojos rasgados, se había agrandado la visión
embajadora del tango, en jornadas en que los kimonos parecían de percal
esquinero, mientras malvones, glicinas y cerezos se intercambiaban reverencias
y aromas.
CINCUENTA AÑOS DE TANGO
En 1956, cuando se cumplieron los cincuenta años desde su primera actuación
en Ranchos, Francisco Canaro publicó un libro con los principales acontecimientos
de ese medio siglo, que es un importante aporte para la historia del tango.
Coincidentemente, el sello Odeón, en reconocimiento al aporte fundamental
de su discografía, le entregó un Disco de Oro.
DISCOGRAFÍA
Sobre el abultado número de sus grabaciones no hay estimaciones coincidentes:
las cifras varían entre 3500 y 7000.
Ingresando al sitio http://www.esnips.com/web/FranciscoCanaro
se tiene acceso a casi toda la discografía de la orquesta de Francisco
Canaro y su "Cuarteto Pirincho", y desde allí se puede ingresar
en la discografía del "Quinteto Pirincho" y sucesivamente a
los cantables de Ada Falcón, Azucena Maizani, Nelly Omar, Tita Merello,
otras cantantes, Agustín Irusta, Argentino Ledesma, Alberto Arenas, Carlos
Gardel, Carlos Galán, Carlos Rolón, Guillermo Coral, dúos,
otros cantores, Luis Díaz, Mario Alonso, Charlo, Ernesto Famá,
Carlos Roldán, Francisco Amor y Antonio Maida.
Recientemente febrero
de 2010 se ha publicado una nueva discografía completa de Canaro,
a la que puede accederse en http://sites.google.com/site/franciscocanarodiscografia/
EL ÚLTIMO VIAJE
Mientras se encontraba en su despacho de trabajo, a raíz de un síncope
cardíaco producido a las 15:30 del 14 de diciembre de 1964, Francisco
"Pirincho" Canaro dejó de existir.
DICEN DE FRANCISCO CANARO
Comentan los hermanos Bates en su libro "La historia del tango": "Agradezcamos
su esfuerzo (
) y pensemos que mientras haya valores de su naturaleza el
tango no puede morir. Y dejemos que hablen de él, de Canaro, todo lo
que quieran. El hacha que hiere al sándalo sale perfumada del tronco.
Los que difaman a Pirincho, salen silbando sus tangos. Y la música, como
el perfume, tiene la virtud de diferenciar a los gustos en buenos y malos (
)
Él es símbolo de la época y, por sobre todas las cosas,
es un digno símbolo de la música popular argentina."
Su fortuna dio pábulo, además, a un dicho popular: "Tiene
más plata que Canaro", con el que se aludía a la opulencia
de alguna persona. Se cuenta que estando Canaro con Gardel en el hipódromo,
éste le pidió quinientos pesos (una suma entonces enorme) para
apostar, pero advirtiéndole también que se olvidara de la deuda:
"Yo soy pobre, y vos tenés toda la guita (dinero) del país."
Es que al lado de Canaro, hasta Gardel era pobre.
Por su parte Francisco García Jiménez, en "Memorias y fantasmas de Buenos Aires", expresa: "Canaro tenía la estampa recia, el carácter impulsivo, retaba violentamente a los suyos, exigía siempre. Todas virtudes, al fin y al cabo, que sirvieron para llevar el tango a una posición expectable.( ) Era un tipo de individuo que en el tiempo presente también tendría definición esencial: ´el jefe´".
"La influencia de
los cantores como parte integrante del conjunto orquestal se lee en "Historia
de la orquesta típica", de Luis Adolfo Sierra se debe también
a la iniciativa de Francisco Canaro, pudiéndose aceptar que data exactamente
de 1932, con la intervención de Ernesto Famá en ´La muchachada
del centro´".
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