Ignacio Corsini


   
El Caballero Cantor

   Entre trinos y murmullos,
entre campo y firmamento,
el laberinto del viento
y el diapasón de los yuyos,

en esa mezcla de arrullos
con paisano sentimiento
se fue formando su acento
al sonar de los coyuyos.

   El silbar de los boyeros,
de la manada el rumor,
payadores, escoberos

y juglares de mi flor
modelaron al trovero:
¡El Caballero Cantor!

                            Tino Diez

 



SUS PRIMEROS AÑOS
Nació en Troina, provincia de Catania, en Sicilia, el 13 de febrero de 1891, como Andrea Ignazio Corsini, hijo de Socorro Salomone y de un Corsini del que no quedó nombre ni recuerdo, y al que no conoció. Llegó a nuestro país con su madre en 1896, y vivieron en el barrio de Almagro, donde ella instaló con mucho esfuerzo una fonda.
Al cumplir doce años Ignacio fue a trabajar como boyero, tarea en la que se nutrió del numen criollo, entre pájaros, gauchos, domas, yerras y rodeos.

LA PRIMERA GUITARRA
Las luces de las tardes que se marchaban lo encontraban junto a un paisano, el Negro Domingo, quien lo introducía en las primeras notas de la guitarra, en la cocina de los peones de la estancia.

DE VUELTA A ALMAGRO
Con diecisiete años volvió con su madre al barrio de Almagro, y se ubicaron en una casa de la esquina de Maza y Agrelo. Entonces comienzan a inquietarlo las cosquillas del arte, de la actuación y del canto, pero las necesidades lo vuelven a la realidad, y debe emplearse en su mismo barrio como ayudante de albañil, mientras añora los momentos de sosiego, de rasgueos y cielos claros en Carlos Tejedor. Ya el artista latía en él.

VERTIENTE DE INSPIRACIÓN: LA NATURALEZA Y...
"Los pájaros me enseñaron la espontaneidad de los cantos sin testigos en el gran escenario de la naturaleza. Aprendí a cantar como ellos, naturalmente y sin esfuerzo. Eran pájaros gauchos, embebidos de distancia y soledad, como las gentes que los oían".

...LOS PAYADORES
Varios payadores le sirvieron de modelo y escuela para desarrollar su estilo. Fundamentalmente Ambrosio Ríos, Gabino Ezeiza y José Betinotti. Llegó a vestirse y a peinarse como Betinotti, y en los años '40 Sebastián Piana y Homero Manzi escribieron para "El Caballero Cantor" la milonga "Betinotti", que resultó un suceso total.

Y LLEGA EL DEBUT
Con un grupo tan apasionado por la actuación como él se forma un conjunto filodramático al que titulan"Los Nobles Serranos". Durante muchas tardes y noches ensayaban concienzudamente. Con grandes sacrificios –todos eran de familias humildes– pudieron tener vestuario y decorados adecuados, y tener todo dispuesto para el momento en que llegara su gran día. Se fijaron y se fueron postergando varias fechas tentativas, hasta pudieron levantar el telón en el tablado "El progreso de Almagro", una salita modesta y pequeña ubicada en la calle Venezuela 3979, donde presentaron "El trovador nacional". Nacía, todavía como aficionado, el actor y cantor criollo Ignacio Corsini.
La obra permaneció vigente un tiempo relativamente aceptable para una primera vez de un grupo de teatro. En tanto, Corsini
era requerido en reuniones, encuentros y para ofrecer serenatas a hermosas niñas de toda la zona inmediata.

EL AMBIENTE
Cuando le era posible, Ignacio Corsini concurría a admirar y aplaudir no sólo a los grandes actores de los grupos nacionales, sino a los de aquellas compañías que llegaban desde el otro lado del Atlántico, especialmente cuando incluían canciones, óperas o arias. En una de esas visitas al teatro Apolo, su amigo Humberto Zurlo lo entusiasma para que interprete una canción criolla. Fue escuchado por Pepe Podestá, quien le pidió que se incorporara a su compañía. No pudo negarse, por supuesto, y debutó en la temporada 1909-1910. Allí conoció entre otras figuras a Victoria Pacheco, quien al poco tiempo fue su novia y casi enseguida su esposa. Dice la crónica: "…quedó prendado: la ductilidad, la suavidad, la femineidad de Victoria lo impactaron decididamente… A tal punto que le propone casamiento; la muchacha acepta, y se casan en 1911".

EL CENTENARIO
Transcurrían las fiestas del Centenario de la Revolución de Mayo. Corsini integraba un grupo criollo que realizaba bailes, cuadros gauchescos y recitados en la Exposición Ferroviaria de Palermo. Allí tuvo oportunidad de cantar ante la Infanta Isabel de Borbón –llamada por los madrileños "La Chata"–, ilustre visitante, y ante los doctores José Figueroa Alcorta y Victorino de la Plaza, presidente y vice de la Nación. Datos de la época aseguran que Ignacio Corsini interpretó "El carretero", de Arturo de Nava, y luego bailó el "Pericón Nacional" junto a su novia, siendo entusiastamente aplaudidos. Si la Infanta hubiera preguntado quién era ese cantor quizás nadie habría podido responderle. Era un total desconocido, que se presentaba en sociedad juntamente con una música que cautivó los oídos de cincuenta representantes extranjeros, y que un lustro antes había indignado a la sociedad porteña por su inclusión en los bailes de carnaval; esa danza libertina, tan mal vista y de oscuro origen: el tango. En plena Avenida de Mayo, frente al palco presidencial, una banda de música interpretó el tango "Independencia", de Alfredo Antonio Bevilacqua y Augusto Arturo Timarni –o "Iván Diez"–.

OTRA VERSIÓN
Otra versión destaca que el actor circense Antonio Pacheco, cuando Corsini, ya era novio de su hija Victoria, es convocado por José "Pepe" Podestá para reemplazar a Humberto Zurlo, quien estaba enfermo, en el papel de Martín Fierro, que presentaban en el teatro Apolo. Pacheco estaba muy nervioso por la responsabilidad que encaraba, y se llevó a Corsini para que le cantara acompañándose con la guitarra mientras él se maquillaba. De pronto don Pepe en persona apareció en la puerta del camarín. El cantor calló, temeroso, pero don Pepe le palmeó la espalda, reconfortándolo, y le dijo: "Muy bien, muy bien... ¿Querés entrar en al obra…?"

BAHÍA BLANCA Y GARDEL
Luego de casados, Corsini actuaba en las obras y como cantor criollo. Su esposa Elvira era trapecista y también solía cantar para amenizar las funciones circenses. La pareja actuaba en el circo Casano, y también lo había hecho en los circos Cassel, Arraigada y Colombo. Tantas giras a través del país los trajeron a la ciudad de Bahía Blanca, y en una fonda ubicada en la manzana fundacional de esta ciudad tuvo lugar el primer encuentro con Carlos Gardel.
Recordando el lazo amistoso entre los dos artistas, dijo el doctor Ignacio Corsini –hijo–: "Los unió una amistad de mutuo respeto y admiración y, aunque parezca mentira, alrededor del tango "Caminito" se enhebró la relación Corsini-Gardel (…) Cuando lo oyó cantar el tango "Caminito", de Filiberto y Coria Peñaloza –que él había grabado sin especial éxito–, Gardel autorizó a Corsini para que también lo registrara, y fue todo un suceso". A partir de entonces se inició la eterna la amistad entre "El Francés" y "El Tano".

EL TEATRO
A raíz de una invitación de Pepe Podestá, Corsini debuta en el teatro Apolo, en la obra "Panete", y en 1915, ya como galán cantor, vuelve a actuar en el Apolo y en el Teatro de Verano, instalado en la esquina de San Juan y Entre Ríos, con "La piedra del escándalo", de Martín Coronado. Allí recibió una ovación consagratoria, que le produjo un estremecimiento de placer, inquietud y un poco de temor.
Al año siguiente, actuando con la compañía de Luis Arata en la obra "Caminito", de Juan de Dios Filiberto, una noche asistió al teatro Carlos Gardel, quien le dejó entrañables frases de aliento que sellaron aquella relación iniciada en Bahía Blanca. Corsini evocaba: "Conservo de ese suceso un recuerdo emocionado e imborrable. Carlos Gardel, que actuaba en una sala como número de "fin de fiesta", me felicitó sin reservas en un bar cercano, en el que nos encontramos al finalizar la función".

EL GALÁN CANTOR
Corsini continuó en el teatro en 1921 con la compañía Blanca Podestá-César Ratti, actividad en la que se encontraba "como pez en el agua", y al año siguiente estrenó "Patotero sentimental", de Manuel Jovés y Manuel Romero, uno de sus tangos más aplaudidos. En 1923, en la obra "Canción de cabaret", tenía como compañera a una casi niña: Azucena Maizani. Afianzado en su trabajo incansable, luego de su nueva incursión con la compañía de don Luis Arata formó su propio grupo teatral junto a Gregorio Ciccarelli y Alberto Vaccarezza –éste último como autor y director– otra vez el Teatro Apolo.
Dos años después volvió a integrar la compañía de Luis Arata y Carlos Morganti, cerrando así su carrera de actor.

CANTOR SOLISTA
En 1928 Ignacio Corsini debuta en el teatro Astral como cantor solista, junto al autor y guitarrista Enrique Maciel, con una extraordinaria aceptación por parte del público.
A partir de entonces se suceden los éxitos cantados por Corsini. "...su voz peculiar, desmayada como la luz de los atardeceres campesinos, habrá de enhebrar los motivos más famosos del cancionero ciudadano" expresa un comentario del escritor Héctor Nicolás Zinni. Por citar algunos: "Patotero sentimental", "Malevaje", "Caminito", "Ventanita florida", "Clavel del aire", "La que murió en París" y tantos otros.

SU LLEGADA A MEDIOS MASIVOS
El sello "Disco Nacional" –hoy EMI Odeón– le presta el marco de las guitarras de Pagés y Pesoa, junto a otro notable: "Rata" Iriarte, que ya había grabado con Gardel. Al poco tiempo el grupo se complementa con el concurso de Enrique Maciel.
Y mientras registra temas con sus guitarristas en los discos de pasta, se presenta en Radio Belgrano, en Radio Prieto y en casi todos los escenarios del país con una aureola cada vez más marcada de éxitos, motivados por su voz tan especial.

BLOMBERG Y MACIEL
Fue providencial su relación con el poeta Héctor Pedro Blomberg y con el compositor Enrique Maciel, "creadores de la canción histórica nacional", de quienes interpretó temas relacionados con Juan Manuel de Rosas y su tiempo . De su autoría surgirían las consagraciones definitivas de "La pulpera de Santa Lucía", "La mazorquera de Monserrat", "Los jazmines de San Ignacio", "La guitarrera de San Nicolás", "La canción de Amalia", "La china de la mazorca", estilo que continuó con "Juan Manuel" y "Bailecito del sur", de Homero Manzi y Salvador Piana.

DE LOS PAYADORES Y DE LA TIERRA
Matizando ese repertorio rosista mechaba temas dedicados a los payadores, como "Betinotti", "El adiós de Gabino Ezeiza", "Esquinas porteñas" y "No te apures, Carablanca".
También interpretaba canciones de raigambre criolla como "Hopa, hopa, hopa", "El rosal de los cerros", "Gajito e' cedrón", "Caminito del indio" y otros que han caído en el olvido y sólo son preservados por los coleccionistas.

EL CINE
El cine no podía dejar de incorporar la atracción que significaba Ignacio Corsini con sus dotes de actor, sus cualidades de extraordinario cantor y su imponente figura de galán. En la época del cine mudo aparece en tres filmes: "Federación o muerte", en 1915, con el director Atilio Lipizzi y las actrices Lea Conti y Aurelia Ferrer; "Santos Vega", en 1918, dirigida por Carlos de Paoli, en donde también actuaban José "Pepe" Podestá, Susana Vargas y Carlos Perelli, y "Milonguita", rodada en 1922, del director José Bustamante y Ballivián, con María Esther Llerena. Ya en 1934, con el sistema sonoro, actúa en la película "Ídolos de la radio", dirigida por Eduardo Morera, junto a las cantantes Ada Falcón, Tita Merello, Olinda Bozán y Dorita Davis, y con la participación de Francisco Canaro y Tito Lusiardo.
En 1941 interviene en "Fortín alto", de Luis Moglia Barth, con Niní Gambier y Juan Sarcione. En ese film canta a dúo con Agustín Irusta "Pampa lírica", de Manzi y Piana.
Como en una especie de carrera de postas, en esta filmación aparece –vistiendo ropaje de gaucho y cantando en una fugaz escena– un desconocido que en poco tiempo dejará de serlo: Edmundo Rivero.

SUS ESTRENOS
Luego del éxito con el estreno del tango "Patotero sentimental", Ignacio Corsini interpretó con diversa suerte muchos temas, principalmente en las obras de teatro en las que le tocaba actuar: en 1924, en la obra "La estrella del infierno", fue quien cantó por primera vez el tango "Sombras", de Francisco Pracánico y Herminio Servetto, y al poco tiempo, en el sainete "La garçonniere", el tango del mismo nombre, de Juan Caruso y Francisco Canaro.
En 1925 Corsini estrenó "Adiós para siempre", de Antonio Scatasso y Alberto Vaccarezza, en el sainete "Conventillo nacional"; "Macho y hembra", también de Scatasso; "El caballero negro", de Alberto Ballesteros; "Medias de seda", de Juan Caruso y José Bohr; "Un cansado de la vida", de Julio Escobar; "Destellos", de Francisco Canaro y Juan Caruso, en la pieza "Un escándalo social", del mismo Caruso, y "Amigazo" de Juan de Dios Filiberto, Juan Velich y Francisco Brancatti, en la obra de Vaccarezza "Sunchales".
Un año después, en el teatro Apolo y dentro de la obra del mismo nombre, estrenó el tango "El poncho del olvido", de Adolfo Avilés y Enrique P. Maroni. También "Pobre corazón mío", de Pascual Contursi y Antonio Scatasso, en la obra del mismo Contursi"En el barrio de los tachos", y en la obra "La vida comienza mañana", de Pablo Suero, el tema "No te engañes, corazón" de Rodolfo Sciammarella.

CORSINI AUTOR
Su faz de autor fue importante. Su poesía simple, transparente y auténtica, dibujó períodos de la vida real. De su inspiración nació la letra de cerca de cincuenta temas. El último fue "Aquel cantor de mi pueblo", con música de Enrique Maciel, que Corsini no llegó a cantar pero que fue grabado por Edmundo Rivero, Alberto Marino y otros intérpretes.

LAS GUITARRAS
Como sucedió con Gardel, Corsini mantuvo siempre una relación de cordial afecto y amistad con sus guitarristas. Los sabía puntales del éxito de sus interpretaciones. Las violas del "Caballero cantor", Armando Pagés, Rosendo Pesoa y Enrique Maciel, tenían el sueldo asegurado durante todo el año independientemente de si actuaban con Corsini o no. En ocasión de una gira que debía realizar Gardel, José Razzano intentó llevarlo a Pagés para secundar al Morocho. Le ofrecieron una suma que era difícil de rechazar. Antes de dar su palabra Pagés fue a hablar con Corsini. Enterado del importe que le ofrecían, Ignacio le dijo:" Yo le pago esa cantidad, y usted se queda acá". Gardel comentó: "Está bien… al fin y al cabo el Tano es un gran amigo, y yo no le puedo hacer una cosa así…".

"EL CABALLERO CANTOR"
Su don de gentes, la delicadeza de su estilo como cantor y como persona, su refinado respeto, le valieron entre sus colegas, amigos y admiradores el reconocimiento de ser designado como "El Caballero Cantor", tal como lo registra la historia de la canción popular.

DESPEDIDA POR AMOR
El 28 de mayo de 1949 Radio Belgrano puso en el aire su audición "Argentinidad", de la que participaban Ignacio Corsini, la orquesta de Juan de Dios Filiberto, el concertista Abel Fleury y el gaucho Fernando Ochoa. No iba a ser una audición más. Hacía unos meses había fallecido Victoria Pacheco, la compañera de siempre de Ignacio, "esa mujer de pequeña estatura, cabellos castaños y grandes ojos del mismo color" –según la recuerda su hijo–, su sostén en la vida. El cantor ya no estaba motivado y, en la plenitud de su arte y de su capacidad artística, se despidió definitivamente del público. Nada ni nadie logró cambiar el rumbo decidido. El transcurso de la audición fue tenso, doloroso, y a modo de despedida Corsini cantó "El arriero", "Vengo a contarte mis penas", "Soy un gaucho peregrino", "Por el camino" y "La Pulpera de Santa Lucía".
Solamente volvió a cantar dos veces durante los dieciocho años que vivió hasta volverse a reunir con su amor: en 1957, en el Luna Park, en un aniversario de la muerte de Gardel, y dos años más tarde en el programa de Blackie y Carlos D´Agostino "Volver a vivir", donde treinta años después de su estreno, acompañado al piano por Paloma Efrom –Blackie–, volvió a entonar las primeras estrofas de "La pulpera de Santa Lucía".

GRABACIONES
En los años 1914 y 1915 Corsini grabó en sistema acústico, para el sello RCA Víctor. Después, hasta 1946, sus temas –alrededor de setecientos– se editaron en el sello Odeón. Quienes han seguido en detalle sus actuaciones afirman que debido
a la Segunda Guerra Mundial, con la consecuente falta de materia prima para elaborar discos, pueden haber quedado sin grabar casi quinientos títulos más que entonaba Corsini.

"PRÍNCIPE DE LA CANCIÓN POPULAR"
La revista "El Suplemento" llevó a cabo en 1936 un concurso en el que se postularon todos los cantores argentinos vigentes en ese momento. Ignacio Corsini obtuvo entonces el título de "Príncipe de la canción popular", con una cifra cercana al millón de votos.

EL CANTOR QUE NO FUE
En la década del '20 el hijo de Corsini grabó para el sello Odeón, junto a su padre, seis obras camperas. Tenía entonces diecisiete años de edad, y ya estaba estudiando en la facultad de Medicina. Le gustaba la carrera de sus padres, pero don Ignacio padre le hizo privilegiar su carrera universitaria. En una charla que mantuvo en 1950 en el domicilio de la calle Otamendi 676 de Almagro, con el escritor Héctor Nicolás Zinni, le confesó: "Mi hijo cantaba mejor que yo, pero de chiquito le inculqué la idea del estudio. Y ya ve…": su mano señaló la puerta de calle, donde una placa decía: "Ignacio J. Corsini. Médico".

UN PÁJARO ABANDONABA LA TIERRA
Corría el año 1967. El 26 de julio, en su bella casa de Almagro, su barrio de toda la vida, rodeado de su hijo, su nuera y sus dos nietos, cuando promediaban las cuatro de una tarde lluviosa, "El Caballero Cantor" abandonaba el mundo de los vivos, como consecuencia de una trombosis cerebral que había sufrido cuarenta días antes. Su estado depresivo, y una complicación pulmonar, habían hecho estéril la lucha por su recuperación. En el panteón de SADAIC, donde se depositaron sus restos, Lito Bayardo estuvo a cargo de la despedida: "Estamos en la morada de los pájaros muertos… Ignacio ha muerto físicamente, pero no ha dejado de vivir un sólo instante en nuestros espíritus y en nuestro recuerdo… porque pudo y supo dejar, sembrando en terrenos propicios, la semilla maravillosa de su exquisita personalidad de hombre y artista…".
Tenía setenta y seis años de profunda experiencia, de caminos recorridos, de aromas saboreados, de olores jamás olvidados. Había muerto "el príncipe de la canción".

                                                                                                                               Tino Diez

Bibliografía consultada:
Héctor Nicolás Zinni, Ignacio Corsini, voz, presencia y emoción de una época, reedición 1997.
"Los Grandes del Tango" Nº 13, "Ignacio Corsini", enero 1991.

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