Julio De Caro
| SU FAMILIA Los padres de Julio De Caro comenzaron su labor artística en Italia y se casaron en Buenos Aires, donde nacieron sus doce hijos. La férrea conducta de José De Caro De Sica, traería problemas en la época de la adolescencia de sus hijos y, como se acostumbraba, aplicaba reglas a sus hijos, con carácter de ejemplo. Sobre todo Francisco y Julio debieron ausentarse de su hogar por desobedecer las órdenes de su papá. Y de dirigir un conservatorio en la Scala de Milán, en Buenos Aires instaló una casa de música (instrumentos y partituras), que incluía escuelas de música donde los hijos se perfeccionaron y con el correr del tiempo participaron como docentes de esos establecimientos. |
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La madre, Mariana, expresa la crónica,
era hermosa, pequeña, dulce como una alondra y ejercía en su alma
la vocación lírica. Sus padres le prohibieron que siguiera cantando
profesionalmente y se dedicó a su hogar y a sus hijos
Francisco, Julio, Emilio, Carlos Alberto y José, eligieron estudiar música
y tuvieron que realizar las largas jornadas impuestas por su padre.
LOS PRIMEROS CHISPORROTEOS
El padre decidió que Julio estudiara piano y su hermano Francisco violín.
Pero los niños trocaron los instrumentos y, eso enojó a don José,
el padre, casi tanto como cuando le dijeron que abandonaban el secundario, primero,
Francisco y más tarde, Julio (que estaba designado a ser médico)
y enfureció cuando se enteró que se dedicaban al tango.
Francisco, casi veinte meses mayor, siempre se llevó muy bien con Julio.
Y aunque éste último era, por su apariencia física más
débil, el regalón de la familia, compartieron el mismo cuarto,
concurrían juntos a la misma escuela primaria, el Colegio Religioso San
José y secundaria, Colegio Nacional Mariano Moreno, mientras iba creciendo
el tango en sus almas, pese a la condena social que existía sobre este
tipo de música.
Y cuando no estaba el padre, en casa, tomaban partituras de tango del negocio
y se ponían a tocar junto a la barra amiga
EL TANGO LLAMA, Y PRIMERA LECCIÓN
La mayor parte de los tangueros de esa época encontraron oposiciones
hogareñas, cuando se dedicaban a "esa" música, que traía
un mal prestigio desde diversos tugurios.
A pesar que en contacto musical se daba en el negocio como todo tipo de ritmos
más aceptados, ambos hermanos seguían prefiriendo, el sonido "pecaminoso".
PEro llegó al negocio Vicente Greco, que había compuesto un tango
muy en boga "La infanta", que ya era suceso en Buenos Aires, dedicado
a Isabel de Borbón, que llegaba por el Centenario de la Revolución
de 1810. "Garrote" la interpretó frente a ambos hermanos y
Julio corrió a buscar su violín y se puso a tocar varios tangos
que fueron elogiados por Greco, ante la furia del padre. Cuando las visitas
se retiraron recibió en condigno castigo: ocho días a pan y agua,
y en un rincón.
"
EL TANGO O LA CASA
"
En 1917, Julio se presenta, subrepticiamente, a una prueba ante Roberto Firpo,
en Palais de Glace, en presencia de Roccatagliatta, Ferrazzano y Michetti, entre
otros importantes músicos. Se había conseguido unos pantalones
largos, los primeros, y se encaramó al palquito donde con un violín,
ejecutó "La comparsita" con unas armonías, unos pizzicatos,
unas cadencias, ganando la admiración de los profesionales presentes
que veían dentro de precocidad el academicismo de ese muchachito de 17
años.
Y se produce su encuentro con Eduardo Arolas y la propuesta de trabajar juntos.
Al volver en tranvía a su casa, la madre enterada del hecho, se puso
furiosa, indicándole que ni debía soñar con tocar tangos,
tal vez previendo la reacción de su marido.
Al día siguiente "El Tigre del Bandoneón" fue a hablar
con el padre para pedirle el permiso para tocar el violín junto a él.
-Mi hijo no tocara tangos; será médico- fue la cortante respuesta
y, dirigiéndose a Julio, agregó con severidad - Y usted, ¡camine
adentro! - y volviendo a Arolas, dio por terminada la charla - Señor,
hemos terminado
Sin embargo con la complicidad de su mamá, acordaron actuar en el "Botafogo"
de Suipacha y Lavalle, de 9 de la noche hasta la una de la madrugada.
Cuando el padre lo descubrió, le dio a elegir: dejar el tango o la casa,
señalándole la puerta de calle.
Julio se marchó y por 20 años no volvió a ver a su padre.
EL TANGO
Integró con decisión pero con algunas culpas, el cuarteto de Eduardo
Arolas, por su puesto a cargo del bandoneón, Rafael Tuegols y Julio De
Caro en violines y el piano de Pascual Cardarópolis que al tiempo fue
reemplazado por José María Rizzuti. Luego se agregaría
también en bandoneón, Manuel Pizarro. Alternaron los fueyes del
tano Genaro y del uruguayo José Quevedo y se adicionaron el violoncello
de Alberto Paredes y otro violinista, Julio González.
Actuaron en famosos locales, Uno, El Tabarin, Royal Pigall,
Y LOS CABALLOS
En 1918 se traslada al Uruguay, junto con Arolas y su conjunto, donde se encontraría
con Francisco, que había tenido desencuentros por el padre, antes que
Julio. De su primer casamiento nace en tierra charrúa su hija Beatriz.
Se produce su separación matrimonial y se sumerge íntegramente
en la música, estudiando contrapunto, fugas, contrafugas y armonía
con Alberto Williams
Paso por las orquestas de Osvaldo Fresedo, Minotto Di Cicco y otros de menor
trascendencia.
Otro de sus refugios fue en primera instancia las apuestas a los caballos de
carrera y luego asesorado por Arturo Bullrich y con el cuidador Vicente "Tapón"
Fernández y la monta de José Canals, se convierte en propietario
de más de veinte caballos de carreras.
Tal dedicación le produce extraordinarias pérdidas, que comienzan
a enrarecer su vida cotidiana, bordeando la desesperación.
JUAN CARLOS COBIÁN
Cuando los sueños de ganar un Gran Premio Nacional, se truncaron con
la realidad esquiva, su alma tanguera con renovados ensueños, recibió
el llamado de Juan Carlos Cobián, para integrar su orquesta, junto a
Pedro Maffia y a Agesilao Ferrazzano.
Esta convocatoria le permitió nivelar su estabilidad económica
y avanzar en el reconocimiento de pares y del gran público.
EL SEXTETO DE CARO
Luego los hermanos De Caro forman su propio sexteto para actuar en Radio Sudamérica
y el Café Colón. De ese sexteto era la base era el abandonado
por Cobián, que incluía al bandoneonista Pedro Maffia, otra figura
fundamental por Julio De Caro, en violín y dirección; Emilio De
Caro, también en violín; Luís Petrucelli en bandoneón,
Francisco De Caro, en piano y Ruperto Leopoldo Thompson en contrabajo.
Con ese sexteto, tal vez con algún cambio de algunos de los integrantes,
llegó al disco, con el tema "Todo corazón", para el
sello Víctor.
Luego de actuar en cuanto salón, palco, cines y teatros.
Se vincula a la grabadora Brunswick en 1929, relación que se prolonga
hasta 1932.
Ya había, anteriormente, realizado su primera gira por el Brasil
LA ESCUELA DECAREANA
"Tanto que la escuela decareana en el plano instrumental y la escuela gardeliana
(por Carlos Gardel) en el vocal, sentadas como modelos de interpretación
del tango para la misma época pero separadamente, constituyeron desde
entonces la suprema guía en sus respectivos ámbitos.
De Caro conservó la esencia del tango arrabalero, bravío y lúdico
de los iniciadores, pero fundiéndolo con una expresividad sentimental
y melancólica desconocida hasta entonces, reconciliando así la
raíz criollista con la influencia europeizante. Su mayor formación
académica le permitió envolver su mensaje en un lenguaje musical
depurado, de inefable seducción. Las versiones de su sexteto, a veces
remolonas, a veces vívidas, suenan como acuarelas de un Buenos Aires
de casas bajas, fachadas grises, calles arboladas, jardines floridos, adoquines
y antiguos tranvías. O, más aún, de un orden político
y social armonioso pese a los agudos contrastes, de libertad y de pujanza económica,
todo lo cual concluiría brutalmente en 1930, cuando, parida por la crisis
mundial, se inicia la era de los golpes de Estado en la Argentina."
EL PARIS SOÑADO
En 1931 viaja a Europa, teniendo oportunidad por invitación del embajador
argentino en Francia doctor Tomás Le Bretón, de hacer tango en
la mismísima Sorbona, logrando igualmente el aplauso en Francia, en el
Empire y en Italia, con la presencia de Su Alteza Real, el príncipe Humberto
de Saboya y su esposa María José de Bélgica, en Turín,
en el teatro Ópera, actuación que se transmitió por Radio
Torino y captada en Buenos Aires por Radio Splendid y en Génova en el
teatro Paganini, donde tuvo el feliz encuentro con Alberto Vaccareza, de paseo
en la península.
Precisamente en París en el Palais de Mediterranée se produce
un encuentro multiestelar, cuando se presenta con su orquesta y entre miembros
de la nobleza y otras personalidades que compartían la mesa, un hombre
esbelto, elegante, sonriente, cautivante, les pide atención, hablando
en francés.
Julio se entusiasmó y despachó toda la elocuencia de "Tierra
negra", "Flores negras" y "El monito", mientras uno
de los presentes se ponía de pié para salir a bailar con una de
las damas asistentes, haciéndolo con garbo y simpatía Era Charles
Chaplin. Y el presentador nada menos que Carlos Gardel.
Estando en rodaje la película de Gardel "Luces de Buenos Aires"
y los amigos le pidieron que trabajara en la orquestación. Diría
al respecto, Julio De Caro: "Estaban varados faltándoles (
)[la]
orquestación adecuada para la música de fondo.. Tres días
le bastaron a De Caro para preparar la música que le solicitaron.
Deja, también, grabados varios temas del repertorio, para el sello Odeón
GRAN ORQUESTA
En 1936 se aboca a la formación de la Orquesta Melódica Internacional,
agregando metales, maderas y percusión al conjunto.
Los arreglos los hicieron Julio Rosenberg, Luis Gutiérrez del Barrio,
Julio Perceval y Francisco De Caro.
Con la Orquesta Sinfónica de Radio El Mundo se presenta, en 1936, en
el teatro Ópera, con "La evolución del tango" con obras
de 1870 a 1905, la segunda desde 1905 a 1935 y la tercera, y última,
con temas de 1935 en adelante
Hubo un intento de reeditar las orquestas en los cines, en este caso en el cine-teatro
Metropolitan
DE VUELTA AL HOGAR
Regresa a Buenos Aires y realiza giras por el interior del país. En una
de las actuaciones en la Capital se produce el reencuentro familiar, que demoró
dos décadas, esperando que cicatrizaran los enojos y las desavenencias.
Fue el momento en que Julio se vuelve a abrazar con su padre.
Una tarde, a la salida del teatro Ópera, donde De Caro ofrecía
conciertos matinales, con el título "La evolución del tango",
advirtió que sus padres estaban esperándolo.
Doña Mariana, fue la primera en darle el tierno abrazo, tantas veces
esperado y añorado.
El padre, también quería abrazarle y darle un beso.
Julio desde donde estuviera iba enviando a sus padres los recortes de diarios
y revistas que reflejaban su actuación y su ascenso y consideración
de todos los públicos. Quería que más allá de todo
el tango era reconocido socialmente, dejando de ser una danza prohibida...
Poco después todos se reunían en la casa paterna.
El padre extrajo un cigarrillo y convidó otro a su hijo. Como si fuera
una tácita fumata de la paz encontrada.
Por fin don José, se refirió a la hermosa música que interpretaba
su hijo, destacando su divinidad profesional, su calidad de compositor e intérprete.
En 1950, el jefe de la familia tuvo un contratiempo de salud, del que pareció
recuperarse pero dos días más tarde, falleció.
Once años después era su madre la que emprendía en desenlace
final para reencontrarse con su compañero de toda la vida.
NO ESTABA SOLO
Julio se había vuelto a casar en 1959 con Cora Ambrosetti, proveniente
de un matrimonio de argentinos de ciencia consagrados al estudio naturista y
al folklore.
De Caro describía a su esposa, en 1977, como: "mi mujer, mi amiga,
mi secretaria, mi compañera - y agregaba - Soy feliz en esta madurez".
Cuando estaba en tratos con una emisora que le había ofrecido un contrato
importante, pero no en la misma medida para los integrantes de la orquesta,
a los que se les fijaba las tarifas en vigencia. Y no hubo contrato, por lo
abandonó la actividad, casi juntamente con su hermano Francisco.
EL VIOLIN CORNETA
Un arma fundamental en la trayectoria de Julio De Caro, fue la utilización
del llamado violín-corneta, que está identificado plenamente con
la identidad musical del autor de "Buen amigo", que había sido
el primero en usarlo en su actividad profesional
En realidad la novedad la había presentado José Bonano, que conformó
el cuarteto "La Armonía", junto a Maule Firpo, Leopoldo Thompson
y Carlos Macchi e incursionó con Juan "Maglio" Pacho.
El instrumento se lo había traído a De Caro el director general
de la RCA Víctor, de apellido Scheney, era fabricado en la fábrica
Stroh y el importe de su costo le fue descontado de los pagos que le realizaba
la empresa grabadora. Corría en año 1925 y Julio se encontraba
actuando en el Palais de Glace, que en ese momento se llamaba Ciro´s Club.
El instrumento modificado con una bocina con una membrana volátil de
volumen más lato, aunque áspero y algo gangoso. Fue usado luego
por Juan Pedro Castillo, Eugenio Nóbile, Antonio Archirey, José
De Caro y Learte Carroll
El nombre con que se lo denominaba, era alternativamente "violín
corneta", por el nombre de fábrica, pero el más conocido
es "el violín corneta de Julio de Caro".
LOS CANTORES
Solía manifestar que no escribía para cantores. Un tanto despectivamente
expresaba que no valía la pena tomarse el trabajo de dedicar largas horas
de su trabajo, durante semanas, para que después ellos "que no estudian
ni practican, aparezcan a último momento a desafinar".
Reconocía como importante el canto y que también realizarlo como
correspondía requería mucho trabajo, mucho sacrificio, mucho estudio
pero la mayoría de los cantores "no toman su labor en serio".
Finalmente conciliador se reconcilia, al expresar: "Los quiero porque en
el fondo son todos hijos de Gardel".
Por su orquesta pasaron cerca de veinte cantores, desde Félix Gutiérrez
(1927/1928); Lito Bayardo (1929); Luís Díaz (1929/1932) (1938/1939);
Pedro Lauga (1929/1932); Juan Lauga (1929/1932); Teófilo Ibáñez
(1929/1932); Carlos Marambio Catán (1931); Antonio Rodríguez Lesende
(1932); Edmundo Rivero (1936); Lydia y Violeta Desmond (1936); Héctor
Farrell (1938/1943); Agustín Volpe (1941/1942); Roberto Quiroga (1942);
Carlos Viván (1943/1944); Roberto Medina (1949/1951); Fanny Navarro (1949);
Orlando Verri (1950/1951) y Roberto Taibo (1951/1953) .
SELLOS GRABADORES
Diversas compañías discográficas se disputaron la participación
de Julio De Caro, que según sus coleccionista ronda las 450 obras, principalmente
a lo largo de los años 30 Este es el detalle: desde 1924 a 1928, RCA
Víctor; desde 1929 hasta 1932, Brunswick; en 1934, Víctor Juniors;
desde 1935 y hasta 1942, discos Odeón; desde 1943 hasta 1944, RCA Víctor;
desde 1949 a 1951, discos Odeón y sello Pathe Odeón, el período
1952 a 1953.
JULIO DE CARO COMPOSITOR
Es extensa e impresionante la producción de De Caro. Crearon una escuela
permanente de tango. Sus temas instrumentales, tienen una calidad y una vigencia
en el tiempo, que dejaron claras influencias en los compositores que llegaron
después. Los títulos cantados tienen participación de los
mejores, poetas y letristas del tango. Por citar algunos dejamos los nombres
de Lito Bayardo, Ernesto Sábato, Francisco García Jiménez,
Cátulo Castillo, Homero Manzi, Dante A. Linyera, Enrique P.Maroni, Enrique
Cadícamo, Horacio Basterra, Luis César Amadori, Juan Andrés
Caruso, Celedonio Esteban Flores, entre otros muchos.
De su extensísima obra de compositor pueden destacarse varios tangos
fundamentales. Además de los mencionados "Boedo" y "Tierra
querida", sobresalen "Colombina" (con Francisco De Caro), "Copacabana",
"Chiclana", "El arranque", "El bajel" (con Francisco),
"El monito", "Guardia vieja", "La rayuela", "Loca
ilusión", "Mala junta" (con Láurenz), "Mala
pinta" y "Mi queja" (ambos con Francisco), "Moulin rouge",
"Orgullo criollo" (con Laurenz), "Tierra querida", "Tiny"
(con Maffia) y "Todo corazón".
LOS FUEYES
Se alternaron los mejores bandoneonistas, como Pedro Maffia, Pedro Láurenz,
Armando Blazco, Carlos Marcucci, Gabriel Clausi, Félix Lipesker y Romualdo
Marcucci, por citar solamente a los más relevantes.
SU HERMANO FRANCISCO
No puede trazarse un semblanza total de Julio De Caro, sin citar a su hermano
mayo Francisco, tanto en lo musical como en todos los aspectos de sus respectivas
tareas profesionales, cuya trayectoria los hace inseparables desde raíz,
en lo cualitativo y estilístico.
Los De Caro contribuyeron a transformar al tango para darle una nueva y definitiva
fisonomía. Se complementaron con sus diferencias, mientras Julio era
enérgico, dinámico y ejecutivo, Francisco se conformó con
una posición pasiva, con una entrega fraternal, humilde adorador de las
propiedades humanas y artísticas de su hermano Julio.
Francisco, hecho en la escuela de Juan Carlos Cobián, produjeron la definición
del piano como conductor de la orquesta típica, con la manifestación
de toda la gama del lenguaje estético, romántico, y espiritual
del instrumento y de tan eximio ejecutante como fue Francisco De Caro.
Fue también un inspirado compositor, con tangos que son verdaderos poemas,
insuflados de una originalidad creativa singularísima y de una penetración
romántica profunda.
Francisco fue estudioso, trabajador, un verdadero fanático de la música,
dentro de la cual se sabía bueno y con la que se sentía bien.
EN PRIMERA PERSONA
En su libro "El tango de mis recuerdos", Julio de Caro, dice:
"Nací el 11de diciembre de 1899, Piedad al 2000 (hoy Bartolomé
Mitre), por más datos, "Sagitario". Mi llegada al mundo fue
constante preocupación de mis padres, contrastando apreciablemente mi
frágil aspecto, con el de Francisco, mi hermano mayor. Cuando llegarían
Gilda, Emilio, Ermelinda, Rosa, Carlos Alberto, Margarita y Genoveva (mellizas
fallecidas), Alfredo (fallecido), José y Élida.
Hijos todos de José De Caro y de Mariana Ricciardi Villari, ambos de
ascendencia ilustre, (Menciono especialmente sus orígenes, en homenaje
al culto respetuoso que rendían a sus antepasados: poetas, literatos,
diplomáticos, políticos y artistas; de ahí nuestro carnal
entroncamiento con el famoso actor-director cinematográfico, Victorio
De Sica, primo segundo mío)".
DÍA DEL TANGO
El 11 de diciembre fue declarado Día del Tango porque en esa fecha, aunque
de diferentes años, nacieron Carlos Gardel y Julio De Caro.
Tino
Diez
Fuentes: Fascículos "Los
Grandes del Tango"
Nota de Gabriel Clausi en www.todotango.com/spanish/main.html
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