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En
lunfardo
(Fragmento) Yo no quería
más lola con el fatto de polleras, Ahora que estás
a tiempo, tenés que tomarte el raje |
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EL ARTE ANTES DE NACER
Sus padres, Roberto Salvador y Susana Rodríguez en sus documentos,
Roberto Rodríguez de Mendoza y María Antonia Quimino, fueron
destacados bailarines de revistas y de varietés, por lo que ese peculiar
atractivo que tienen los escenarios y el mundo del espectáculo fueron
sensaciones cotidianas para Oscar Ferrari desde el mismo vientre materno y a
los pocos días de vida, cuando su madre se reintegró al Maipú
en su quehacer artístico.
Oscar Manuel Rodríguez de Mendoza, a quien conocemos con el nombre artístico
de Oscar Ferrari, nació en la ciudad de Buenos Aires el 9 de agosto de
1924.
Su primera infancia transcurrió entre telones, bambalinas y camarines
en donde eran famosos Marcos Kaplán, Pepe Arias, Sofía Bozán,
Pedrito Quartucci y muchas figuras más de la escena porteña,
frecuentando ese maravilloso mundo del teatro revisteril. Su madre lo llevaba
a todas partes, giras incluidas. Ese contacto fue penetrando sutilmente en su
ser, aún antes de que pudiera pensar en ser cantor.
Y como el teatro lo iba cautivando, siendo aún muy pequeño llegó
a intervenir en alguna obra, entonando estrofas de alguna canción en
boga.
La revista "Careo", lo recuerda así: "
cuando sólo
contaba cuatro años de edad, hace su debut teatral en la compañía
de Antonio De Bassi, donde puede decirse que comenzó su carrera de cantor
de tangos".
EN LA BANDA ORIENTAL
Cuando Oscar cumplió seis años la familia debió trasladarse
a Montevideo, donde la Compañía de Revistas actuó en el
Teatro "18 de Julio", y la estadía se prolongó en la
capital oriental aun después del fallecimiento de su padre, de sólo
28 años, ya que su madre decidió permanecer en el Uruguay hasta
1936.
Realizó la mayor parte del ciclo primario en escuelas uruguayas en donde,
convertido en un verdadero "botija", cosechó pequeños
amigos. Todas esas circunstancias, hacen que Oscar sienta un profundo cariño
por el país allende el Río de la Plata.
VOLVER
Volvieron a Buenos Aires instalándose en el barrio de Barracas, donde
terminó los estudios primarios en el "Colegio García",
que estaba situado frente a su casa, en la calle Sarmiento entre Iriarte y Río
Cuarto.
En ese barrio se fue forjando este excelente cantor, que a los catorce años
comenzó a cantar con la orquesta característica de Antonio Felice,
oriundo de Lanús. Allí alternaba tangos con otros ritmos bailables.
CONCURSO
En 1943 Radio Mitre organizó un concurso de orquestas típicas,
en un programa que conducía Julio Jorge Nelson, y un hermano de Graciano
Gómez formó un conjunto para participar. En esa orquesta cantó
quien ya había adoptado su nombre artístico, Oscar Ferrari. El
tango elegido para participar fue "Alma de bohemio", de Roberto Firpo,
y logró tal éxito y repercusión que un espectador, al escucharlo,
supuso con acierto que estaba en presencia de un destino promisorio como cantor
de tangos, y lo recomendó al director Juan Caló. Prueba, debut,
y un año de actuación con la orquesta de Caló, en la que
fue atesorando experiencia, seguridad y reconocimiento de los tangueros.
CON ALFREDO GOBBI
Alfredo Gobbi supo de las grandes condiciones de Oscar por los comentarios favorables
que le llegaban. Fue a escucharlo y, casi de inmediato, le propuso ingresar
en la orquesta de "El violín romántico del tango". Juntos
transitaron exitosamente los escenarios principales, como el café "Marzotto"
y el dancing "Sans Souci".
IMPASSE (?) POR LA COLIMBA
Llega el sorteo. Y la tortura del servicio militar se duplica, porque le toca
alistarse en la Marina. ¡Nada menos que dos años de conscripción!
Entre guardia y guardia, se acompaña con un conjunto integrado por la
viola de Adolfo Berón y el piano de Alberto Suárez Villanueva,
llamado "Los cantores de América", con el que lograron actuar
durante seis meses en el cabaret "Chantecler".
EDGARDO DONATO
Después de la baja del servicio se integra a la orquesta de Edgardo Donato,
con la que actúa en importantes salas: Picadilly, La Real, Tango
Bar, Rucca, Marabú, y en Radio El Mundo. Ferrari despliega toda su calidad
vocal, logrando adhesiones de seguidores cada vez más numerosos. En su
repertorio comienzan a registrarse creaciones, y la serie se inicia con el tango
"Galleguita".
ÁSTOR PIAZZOLLA
Requerido por Piazzolla, junto al creativo director y compositor se presenta
en Radio El Mundo y en el "Tango Bar" durante un mes, ya que Ástor
pronto disuelve el conjunto y se traslada a Europa.
JOSÉ BASSO
En la orquesta de José Basso oficiaban como vocalistas Francisco Florentino
y Ricardo Ruiz. Este último, afectado por un problema de afonía,
estaba imposibilitado para cantar, y Basso encomendó a una persona amiga
para que conversara con Ferrari, intentando un eventual reemplazo de Ricardo
Ruiz mientras durara su afección. Se estableció una cita, y Oscar
se vistió de punta de punta en blanco y se entrevistó con Basso.
El maestro pianista le propuso que comenzara a actuar al día siguiente,
pero Ferrari le contestó que podía ser esa misma noche, ya que
conocía perfectamente la rutina y podía cantar todas y cada una
de las piezas que integraban el repertorio de Ricardo Ruiz. Sucede que Ferrari
vivía en un departamento de la calle Lavalle cuyos fondos daban a La
Armonía, en donde actuaba Basso, y desde su propio hogar escuchaba cada
noche la actuación de la orquesta y de los cantores. Basso, chocho de
la vida, estuvo de acuerdo, y no hizo más preguntas. Horas después
se renovaban los aplausos para Oscar Ferrari, que había desgranado suficientemente
el tango de Canaro y Caruso "Sentimiento gaucho".
A poco de su vuelta a la orquesta Ricardo Ruiz se desvinculó de Basso,
y Oscar Ferrari pasó a ser vocalista titular. Fue una de las mejores
épocas de su carrera, y durante seis cantó junto a Fiorentino
al principio, y más tarde con Jorge Durán. De ese tramo de su
trayectoria quedó un jalón: su creación del tango "Venganza".
Las dos orillas del Plata aplaudieron sus presentaciones en giras y bailes de
clubes, en Radio Belgrano, el café "Marzotto" y el "Tango
Bar".
JUNTO A PONTIER Y JULIO SOSA
Separado de Basso, Ferrari cuenta poéticamente: "Me encontraba en
el bar, frente a Radio El Mundo, mirando la llovizna aburrida que preanunciaba
la llegada del incipiente otoño. Fue entonces cuando lo ví entrar
a Julio Sosa. Al reconocerme se dirigió resueltamente hacia mí
para decirme: ´A vos te ando buscando; Florio se va de la orquesta y nos
hace falta una voz distinta de la mía ¿Querés ser mi compañero?´
Mi respuesta duró cuatro años y medio, durante los cuales llegamos
a conocernos del revés y del derecho
".
Se produce la conjunción, junto a la orquesta de Pontier, de la reciedumbre
de Julio Sosa equilibrada con la melodiosa, dulce y cantarina voz de Oscar Ferrari.
Dos estilos diferentes y una pareja solvencia en ambos, que junto a una muy
buena orquesta lograron la atracción del público tanguero. Además
de un rosario de sucesos interpretativos, Ferrari consolidó no sólo
su condición de cantor sino también una sólida amistad
con el "Varón del Tango".
JULIO SOSA SEGÚN OSCAR FERRARI
Era "un botija pobre que no tuvo una infancia feliz, y que buscó
en el cielo la dicha que la tierra le negaba. Su canto fue un grito de amargura;
su triunfo, el elixir de la revancha; su muerte, el camino hacia la paz que
tanto merecía".
OSCAR FERRARI SOLISTA
Luego de una gira por Uruguay, en 1960, se desvincula de Pontier y Sosa e inicia
su carrera como cantor solista a pesar de la declinación ostensible del
tango y el auge de los ritmos foráneos que interesaban a los sellos grabadores,
a tal punto que se destruían matrices con grabaciones históricas
de tangos, para ser recicladas con los grupos que seguían los lineamientos
de esa música importada.
SUS LADEROS
Oscar Ferrari siguió sin pausas sus presentaciones en los principales
escenarios de la Capital y en cada rincón del país, que recorrió
en toda su extensión, así como también giras por los países
de América. Los grupos que lo acompañaron fueron, entre otros,
los de Miguel Nijensohn, Oscar de la Fuente, Jorge Dragone, Ricardo Martínez
y Pascual Mamone.
OTRA VEZ PONTIER
En 1973 lo requiere otra vez Armando Pontier, con quien reedita sus éxitos
actuando en el Marabú, con giras por Paraguay y con grabaciones para
el sello Music Hall.
CUARTO FESTIVAL DEL TANGO
Momentáneamente debe dejar a Pontier al ser invitado al Cuarto Festival
de Tango de la ciudad de Medellín, Colombia. Lo acompañan Floreal
Ruiz que en ese viaje se ganó el apodo de "El Tata",
Jorge Valdez, Alberto Marino, el Sexteto Tango, Jorge Maciel, Nelly Vázquez,
el sexteto de Armando Lacava, Mario Bustos, el animador Norberto Malbrán
y la pareja de baile "Los de Cobre", junto a Héctor Cabrera,
Raúl del Mar, Pepe Jaramillo y otros artistas.
DISTINCIONES
En 1985 fue distinguido por el programa "Argentina de Noche", conducido
por Omar Saganías, con el "Zorzal de Oro", con motivo del "Año
Gardeliano" y en mérito a su notable trayectoria.
En 1989 recibió el "Discepolín de Oro" en el Bauen Hotel,
reconocimiento otorgado a relevantes figuras del quehacer artístico y
cultural de nuestro medio.
ACTUACIONES
Fue figura fundamental del programa "Grandes Valores del Tango", conducido
por Silvio Soldán, y en tradicionales locales como "Vostango"
de Buenos Aires, "La Casa de Walter Berón" en Mar del Plata,
y en Montevideo, en 1991, junto a Carlos Maidana, que lo había acompañado
en la orquesta de Armando Pontier en un espectáculo que estrenaron en
el Teatro del Centro, denominado "Los Maidana están cantando",
al que completaba el hijo de Maidana, también cantor.
MÁS DE LA NOTA DE "CAREO"
"
digamos que es hincha de Boca Juniors; su jugador más admirado
es Ángel Clemente Rojas; su jockey preferido es Justo Torres; el boxeador
que más le gusta es Hugo Rambaldi, y sus simpatías se vuelcan
por Carlitos Gardel".
EL "OTRO" OSCAR FERRARI
Que en realidad es el mismo. Solamente que aquí se expresa con sus propias
palabras y reemplaza la música de fueyes y violines por el latido de
su corazón, y el micrófono por la pluma. Es el Oscar que vuelca
en el papel, en prosa o en verso, su amor y su comprensión hacia los
demás seres humanos; que a veces se pinta a sí mismo, que otras
refleja certeramente experiencias de vida, y testimonia, solidariamente, las
penas y alegrías de otros como si fueran suyas (
) A su manera,
con sencillez, con una visión dolorida pero esperanzada de la vida, no
sólo sabe radiografiar a los "cosos y las cosas" de la multitud,
sino también pintar con hondura y fidelidad a sus amigos los cantores.(
)
DIJO JULIÁN CENTEYA
"Se le advierten a Oscar Ferrari, y sin necesidad de cometer ningún
esfuerzo para esto, que es una sensación, las enormes ansias en función
de motor, para realizar cosas (
) procura darse a los demás (
)
en conjugación del verbo desinteresado. La actitud es hermosa, por lo
romántica; le permite ser él, tal como es, como no dejará
de ser.(
) Oscar Ferrari está siempre en la comunicación
que el hombre actual se impone y que constituye como respuesta al mandato de
hacer
hacer
y siempre hacer cosas. Aun las de este tipo, claro está,
que no rinden balance gordo. Pero, ¡qué importa! ¡qué
le importa a Oscar Ferrari! En éste, como fenómeno posicional,
tiene conmigo un parecido. Los dos vamos en las perdidas, pero felices. No entendemos
de la "no ganadas" por las que otros se mueren. A Ferrari y a mí
las "no ganadas" nos hacen vivir.".
FERRARI POR FERRARI
Oscar Ferrari es un porteño de ley, y como tal se preocupa por todo lo
vinculado con la difusión del tango, y en especial por los aspectos inherentes
a su esencia tradicional. Es por ello que antes de finalizar nuestra charla,
como pensando en voz alta, este hombre sencillo, sensible y enamorado de la
poesía que aprendió cantando y escuchando tangos, nos dice: "Yo
le sugiero a todos quienes "hacen" tango, que respeten las músicas,
que respeten las letras y que antes de grabar se metan dentro del argumento
de las letras, precisamente por una razón muy simple y honesta: Nosotros
estamos usando el talento de los escritores y los músicos, y lo menos
que podemos hacer es respetar lo que ellos escribieron. No deformar la música
a nuestra conveniencia. Hoy escucho grabaciones donde la música no tiene
nada que ver con lo que escribió el autor. No, muchachos, no. Al deformar
la música el tango pierde armonía, pierde belleza, porque el que
la escribió se quemó las pestañas para encontrar los acordes
y para lograr la debida armonía. Lo menos que podemos hacer es respetarlo,
cantar según la música tal cual la escribió el autor y
no acomodar la letra a nuestra conveniencia. No, no, respetemos, ya que estamos
usando ese talento sin pagar nada y viviendo de él". (José
Pedro Aresi, en Todo Tango).
Fuente:
Los Grandes del Tango.
Tino Diez
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