Roberto Goyeneche
Consejo troileano "Polaco, ya no va
más Porque cuando vos cantás Tu voz es magia,
Polaco, si el amor
te hace feliz. | ![]() |
"CON
LA MARCA EN EL ORILLO"
"Dentro del registro de su voz de barítono,
mantiene una tesitura mediana, el equilibrio justo para ofrecer el timbre excelente
de su voz, que es el resultado natural de su personalidad porque mantiene la sonoridad
pura de su ´registro´ al conversar. Además de la condición
´que Natura otorga´, están los efectos que le marcan la influencia
del ´Paya´ Ángel Díaz, en su canto; en el detalle de
la dicción se enrola en la escuela que trajo Roberto Rufino, y por supuesto
si admiración sin límites por Carlos Gardel (...) Los ´tempos´son
para Roberto Goyeneche un juego de ingenio donde los fraseos se deslizan siempre
adelantándose, cortando o ralentando sin abandonar jamás el sentido
del compás; nunca marca a destiempo, acentúa respetando el giro
del tema, no importa si el marco musical está a su servicio o es ´un
fondo funcional´ práctico para grabar y ´engatusar a la gilada´
que supone que ´eso´es ´internacionalizar al tango´. Roberto
Goyeneche les pasa por encima. A él no lo confunden. Él canta tangos.
Es un ´auténtico cantor de tango con la marca en el orillo´...
digamos mejor, en el alma". ( Nélida Rouchetto, Los Grandes
del Tango).
SU PADRE
Nació en Saavedra, su barrio calamar.
Como dice José Gobello, su vida tiene algo del misterio gardeliano. Sus
historiadores lo daban como hijo del músico, pianista, compositor y director
Roberto Emilio Goyheneche, el autor de "Pompas". Sin embargo, ahondando
en su vida, el libro El Polaco de Matías Longoni y Daniel Vecchiarelli,
publicado en 1996, establece que su padre fue Emilio Goyheneche, tapicero, hermano
del anterior Roberto Emilio y de Horacio, todos hijos de Luis Goyheneche.
El
mismo Polaco contribuyó a la confusión, cuando alguna vez le dijo
a Oscar del Priore que habían existido otros dos Roberto Goyeneche: su
padre y su tío. Esta información se desvanece sola, ya que el citado
músico falleció en 22 de abril de 1925 y el cantor nació
el 29 de enero de 1926. Su madre "se llamaba Maríaelena, ponelo
así, todo junto." (Costa), pedía.
"Yo recibí
desde el vientre de mi madre la música de su canción; ella me cantaba
desde antes de nacer. Podría ser que desde allí me hice cantor".
(Roberto Goyeneche, 1984)
"Ella buscaba un disco de Gardel, se ponía
a cantar y yo le hacía dúo. (...) Los tangos se maman: En
la casa, en la calle, en la esquina, en el café". (Artículo
de Eduardo Rafael)
UNA INFANCIA TRISTE
En 1931, cuando El Polaco
tenía solo cinco años, falleció su padre, por lo que debió
alternar sus estudios primarios con el trabajo para ayudar a solventar la situación
de su hogar, en Avenida Del Tejar 3050, junto a su madre viuda y a su hermano
Jorge.
Criado en las calles del barrio de Saavedra, pisando sus adoquines,
esos que según sus propias palabras son iguales a los que vio en Versalles,
Francia; "cuando comprobé al mismo tiempo que los adoquines de
mi barrio eran más lindos y tenían historias más vivas, latentes
todavía...".
SU ADOLESCENCIA
Luego de aprender
a manejar automotores trabajó con todo tipo de vehículos, inclusive
camiones y colectivos, para seguir aportando el pan para los suyos.
Como le
agradaba cantar, en 1944 se anotó en el concurso de cantores del Club Federal
Argentino, que habían organizado Raúl Outeda y Roberto Cassinelli
en la sede de Conde 2565, en el barrio de Núñez. Cantaba en todas
las rondas previas de los martes y viernes, y era la atracción de los presentes,
acompañado por las guitarras de los hermanos Mirco (Roque, Roberto y Enrique).
Los temas más aplaudidos eran "Pobre gallo bataraz" y "Plegaria".
Al resultar finalista y ganador, obtuvo como premio compartir el rubro vocal con
Horacio Acosta en la orquesta del violinista Raúl Kaplún. Con 18
años debuta en LR3 Radio Belgrano con el tango de Carlos Bahr y Francisco
Troppoli "Se lo conté al bandoneón". Su madre debió
autorizarlo ante un juez, dada su minoría de edad y su condición
de sostén de madre viuda.
SUS PRIMERAS GRABACIONES, PERO...
Con
la orquesta de Raúl Kaplún llegó a registrar algunas grabaciones
que no salieron a la venta.
CHOFER Y CANTOR
Aun no se había
consolidado económicamente, por lo que paralelamente a sus actuaciones
como cantor de la orquesta de Kaplún seguía trabajando como chofer
de colectivos, lo que aliviaba cada vez más la estrechez de medios, y la
vida cotidiana le iba enseñando lo que es vivir al día.
HORACIO
SALGÁN
Horacio Salgán, ante la partida de Horacio Deval en
1953 y buscando un reemplazante como vocalista de su orquesta, escuchó
a Goyeneche y quedó fascinado: "Por su manera de decir puede llegar
directamente al corazón de la gente y emocionarla" -explicaba
Salgán-, e incorpora a Roberto Goyeneche para formar dúo con Ángel
"Paya" Díaz. Su contacto con el "Paya" fue importantísimo,
ya que sería una de las escuelas donde forjaría ese sorprendente
modo de decir el tango que surgió de esos modelos a través del filtro
de su talento.
EL "PAYA", CULPABLE
Fue justamente Ángel
Díaz quien lo bautizó como "Polaco". En 1952 cumplen compromisos
en radios y graban los dos primeros temas en los que vocaliza Goyeneche: "Alma
de loca" y "Yo soy el mismo". Hasta 1956 totaliza diez temas grabados,
siendo el último a dúo con el "Paya" el vals "Un
cielo para los dos".
Y LLEGA A PICHUCO
Aníbal Troilo
no estaba demasiado entusiasmado con la pinta del "Polaco". Se lo escuchaba
decir: "¿Cómo voy a poner en la orquesta a un cantor con
pinta de cowboy?" . La elocuencia interpretativa del cantor disipó
la indecisión de Pichuco y el 7 de septiembre de 1956 iniciaron sus grabaciones
con "Bandoneón arrabalero", al que siguieron temas definitivos
de la conjunción del Gordo y el Polaco.
TAMBIÉN CON GUITARRAS
Como
si la simultaneidad de funciones fuera una constante en su camino, alternó
sus actuaciones con la orquesta de Aníbal Trolo con presentaciones en las
radios Del Pueblo, Libertad y Argentina, entre 1959 y 1960, acompañado
por las guitarras de Héctor Arbelo, y grabando con Roberto Pansera.
OTROS
ACOMPAÑAMENTOS
En 1960 cantó acompañado por el cuarteto
Troilo-Grela. Al año siguiente grabó con el trío Los Modernos.
En 1963 actúa como cantor solista con el marco del trío de Luis
Stazo, Armando Cupo y Mario Monteleone, con el que llegó posteriormente
a
grabar en Montevideo, Uruguay.
"¡SI NO SE VA, LO ECHO...!"
"!Si no se va, lo echo...!" le había dicho cariñosamente
Troilo, empujándolo hacia la carrera de solista que "El Polaco",
sin duda, merecía.
Lo cuenta Goyeneche: "Fue él mismo
quien me dijo un día, al cabo de ocho años de estar juntos: ´Bueno,
Polaco, vamos a tener que dejar...' y yo le pregunté: ´¿Por
qué, Gordo, las cosas andan tan mal?´ ´No es eso, es que ahora
usted está llamado a conquistar popularidad y dinero que no le voy a poder
pagar. Pero no se preocupe, ya vamos a volver a juntarnos un día".
El
18 de junio de 1963 deja su última grabación con "El Gordo":
"Pa´que bailen los muchachos".
"Y así fue. Nos
juntamos en ´Caño 14¨(...) ¡Qué sabio era Pichuco!
Ese Gordo que quise y siempre querré, y lo siento siempre como si estuviera
a mi lado, tocando el bandoneón. Escucho también su ronquero característico
con que se acompañaba al tocar el fueye..." sigue recordando "El
Polaco".
TODAS NO FUERON ROSAS
Pero el Gordo propone y
la realidad dispone. Cuenta la señora del Polaco que esa fue una instancia muy
desagradable para ellos, ya que estuvo casi dos años prácticamente sin trabajar,
a tal punto que estuvo tentado de dejar de cantar y empuñar el volante otra vez.
Luego sí llegó el aluvión de trabajo, orquestas, giras, bailes, televisión
y grabaciones.
CANTOR DE MODA
En 1967 Goyeneche era el cantor
de moda, y ya incursionaba en su nuevo estilo: el decidor de letras iba suplantando
al cantor. Desde la RCA Victor, el director artístico Aquiles Giacometti
había decidido promoverlo con todos los medios a su alcance, en vista del
éxito que obtenían sus presentaciones personales.
CON TODAS
LAS ORQUESTAS
Desde entonces "El Polaco", como solista, fue acompañado
por los conjuntos de Armando Pontier, Roberto Pansera, el trío Baffa-Berlingieri-Cabarcos,
la Orquesta Típica Porteña, Astor Piazzolla, Atilio Stampone, Raúl
Garello, Osvaldo Berlingieri, el Sexteto Tango, Carlos Franzetti, José
Luis Castiñeira de Dios, Osvaldo Pugliese, Julio Dávila y Héctor
Marconi.
EL CINE
Su enorme popularidad y su condición de
mito viviente lo llevaron al cine, para participar en dos filmes de Pino Solanas,
"El exilio de Gardel" y "Sur"
"MOSTRALE EL TANGO
AL MUNDO":
Francia
Ya había cantado en el Teatro Colón
de Buenos Aires, en el Carnegie Hall de Nueva York y en Real Academia de Hollywood,
cundo llega el momento de cruzar el Atlántico en la aventura del Viejo
Mundo y, en él, París: "Yo no conocía Europa"
(...) El público con mucho entusiasmo se acercaba al escenario y nos tiraba
flores, nos gritaban ¡Gracias! en francés (...) Por la calle, en
pleno día, también nos tiraban flores, nos daban las manos, nos
saludaban con alegría (...) Fuimos contratados por seis conciertos y hubiéramos
seguido varios meses más (...) Yo empezaba con "El motivo", después
"Malena", que arrancaba una ovación tremenda, increíble.
Luego "La última curda", y por último "Garúa"(...)
Ahí canté acompañado por la orquesta de Horacio Salgán
y por el Sexteto Mayor, todos juntos en una gran formación. Diría
que canté con la Orquesta Sinfónica del Mundo."
Esta
embajada, denominada "Tango Argentino" fue pergeñada, escrita
y producida por Claudio Segovia y Héctor Orezzolli, y actuó en el
"Theatre Chatelec"de París desde el 14 de septiembre de 1984
hasta el 11 de octubre de 1984, con los cantores Roberto Goyeneche, Raúl
Lavié, Jovita Luna, Elba Berón y María Graña, con
coreografía de Juan Carlos Copes y dirección musical de Horacio
Salgán, José Libertella y Luis Stazo, el Sexteto Mayor y Salgán-De
Lío.
Japón
En 1988, a pesar del temor que le producían
los viajes en avión, accedió a los requerimientos del empresario
Yoshio Nakanishi y participó en Japón del espectáculo "Tanguísimo",
en el que junto con el Polaco, Nelly Vázquez y Néstor Marconi actuaba
un gran elenco integrado por Daniel Binelli, Orlando Tripodi y Reynaldo Nichele,
entre otros.
EL ÚNICO "MARTÍN FIERRO"
Fue
el único cantante de tangos que recibió el premio "Martín
Fierro".
LOS ESPEJOS
Alguien, refiriéndose al Polaco,
dijo alguna vez que los principales maestros para cincelar el "modo Goyeneche"
se fueron colocando como en postas, pasándole las inflexiones, los recursos
valederos, los secretos para seguir dentro de la canción con las raíces
gardelianas firmes y a su vez "redescubriendo" matices que cada uno
aplicó de su inspiración y su sentir, y además con un solo
efecto: ser único y lograr influir en sus pares y en las nuevas voces que
son atraídas por esos reflejos tangueros. Esos espejos se enlazaron a partir
de Gardel, pasando por Díaz y Rufino.
"Carlos Gardel fue el
creador (el inventor) de la primera y única modalidad cantable básica
existente en el tango." (Boris Puga, en su Discografía de Carlos
Gardel, Montevideo, Uruguay)
El "Paya" es un ejemplo de musicalidad,
de sensibilidad estética tanguística en donde lo criollo y lo ciudadano
se unen en un juego cuyos recursos son secretos del intérprete. Cada palabra
llega fresca, pura y con toda su carga dramática en ascenso, sin desbordes,
con la justeza del hondo sentimiento que la historia trae y los recursos de la
música envuelve.
Y Rufino: A veces casi al desborde interpretativo,
pero siempre a tempo para no evadir el compás, las marcaciones que
hacen al tema musicalmente. Como lo comprobamos después en Roberto Goyeneche,
quien toma la posta de este creador y en esa misma línea.
Por eso, sin
dejar de advertir sus valores personales de creatividad, hallamos una relación
que unifica la escuela del "maestro Gardel" pasando por la del "Paya"
Díaz, la del "Nene" Rufino y la que expone "El Polaco Goyeneche".
Algunos
ejemplos nos lo dicen todo: "Alma de loca", con modulaciones gardelianas
a punto. "A Homero", en donde las inflexiones unidas, en refinado deslizamiento
de la melodía bien armonizada hace lo del "Paya". En "Afiches"
recurre a los giros rufinianos: "Cruel../ en el cartel.../la propaganda/
manda cruel.../ en el cartel.../". Y por último surge su propia
identificación: ya canta "De barro", en donde la palabra tiene
vida propia y sin embargo sigue ligada a la música. Casi como una vuelta
de tuerca en donde de un giro surge Gardel, y del otro, Goyeneche.
EL
REPERTORIO
Cuando le preguntaban si en la elección de los temas
tomaba en cuenta la letra o la música, contestaba que le importaban por
igual: "Si un tema me llega a través de la letra pero no encuentro
el clima en la música, o al revés, me va a costar mucho darle forma
en mi voz. En cambio si tropiezo con un tango como ´El Gordo triste´,
´Cordón', o ´Chau... no va más´, es distinto.
´Chau...´, fue un hallazgo interesante, cuya forma poética
es revolucionaria. Lo estudié, lo analicé bien, puntos y comas,
pausas, recitado, hablado... ¡todo! Allí no se respetan los
moldes clásicos conocidos. ¿Y la música, como será?,
era mi pregunta. Le aseguro que en este caso el primer impacto de la letra me
llevó a la música, y ésta no me defraudó. Quien lea
sin conocer, sin sentir bien todas las formas musicales del tango nuestro como
género artístico, tal vez crea que esa forma ´irrespetuosa´
de Homero Expósito para escribir no se podía cantar. Pero además
estaba el talento de Virgilio Expósito, que le dio el toque perfecto a
la composición" (...) "Yo creo que el oyente entra en clima conmigo
y no le importa si el tango es viejo o nuevo, le importa el contenido, y en este
caso también el ´envase´... Bueno, el ´envase´
vengo a ser yo...".
EL CANTOR DE LA ORQUESTA
"...aquel
que canta en una orquesta tiene que estar de acuerdo con lo que el director o
el orquestador le dicen. Por ejemplo, le indican: aquí pianísimo
y acá fortísimo, y después matizá fraseando... y
a lo mejor el cantor lo siente distinto. Y fíjese qué notable: Pichuco
(...) sabía dónde me gustaba cada detalle. Entonces se da la relación...
Por eso yo canté tan a gusto y tan cómodo, tan tremendamente bien.
(...) Cantar con Salgan era mucho más difícil y sobre todo ¿quién
elegía? También aquí se da la relación entre director
y cantor que indistintamente sugieren. Mire, yo me acuerdo que muchas veces leíamos
varios temas y coincidíamos." (Roberto Goyeneche reporteado por
Nélida Rouchetto, Los Grandes del Tango).
PORQUE TROILO
"ES"
"... cuando escucho a alguien que me pregunta qué
fue Troilo para mi´, no puedo soportarlo. Porque Troilo "ES",
sigue siendo. Es mi guía, mi corrector, mi Ángel de la Guarda. Te
juro que cuando estoy cantando, todavía escucho detrás de mí
el ronquido, ese rumor que lo caracterizó siempre" (Beto González,
reportaje a Roberto Goyeneche en "Tiempo Argentino", 23 de junio de
1986).
MITO VIVIENTE
Eran los últimos tiempos de un Goyeneche
mimado por el público pero notablemente deteriorado en su ventilación
pulmonar, lo que no le permitía sino recitar, con toda su experiencia,
los tangos en los que nadie manifestaba darse cuenta de su notoria declinación.
A
partir de 1980 "...empezó la disminución vocal. El caudal
de voz y la claridad interpretativa ya no eran los de antes. Comenzaba, tempranamente,
el descenso. Justamente cuando la fama había llamado a su puerta (´Ahora
que estoy reventado me llega el trabajo´, repetía ´El Polaco´)
Y entonces, para salvar su carrera, su poderosa intuición y su innato talento
de intérprete inventaron toda una nueva atmósfera tanguera: recargó
el sentido en cada expresión y en cada palabra; marcó silencios
y puntuaciones e incorporó gestos, pataleos incluidos, que ayudaban a disimular
la declinación. El público, que lo amaba, incluidos los más
jóvenes, y cierta prensa del espectáculo, disimulaban y silenciaban
piadosamente la crisis, Fueron sus cómplices en los últimos tiempos.
Entre ellos estuve yo" (Gaspar Astarita).
"POLACO, CANTATE
UN TANGO MÁS"
"No me jodan. Eso es lo que deseo.
La gente me pide temas (...) Pero viejo, no soy de bronce. Estoy cansado. Canto
en Michángelo todas las noches porque son amigos. Y tres, cuatro temas,
nada más. El Gordo Troilo decía que lo bueno, si breve... vos sabés.
Al que rompe, le digo que venga mañana. Y chau. Tengo 2800 temas grabados
sin repetir, ¿entendés? Y 102 discos. No es joda..." (Reportaje
en "Clarín", 26 de marzo de 1993).
GRABACIONES
A
pesar de las declaraciones de Roberto Goyeneche sobre la cantidad de títulos grabados,
la realidad es muy distinta. La revisión de las distintas discografías disponibles
coincide en que los registros grabados totalizan alrededor de 430.
LOS
HOMENAJES:
La "Peña" Propia
Un grupo de "fanas"
admiradores del barrio crearon la "Peña Roberto Goyeneche" en
el Club El Tábano, con la pasión de la muchachada sin otra aspiración
que demostrarle su afecto y contribuir desde allí al benficio social de
su propia gente, con donaciones a escuelas y hospitales.
En Rosario
En
la ciudad de Rosario, durante la gran fiesta de "La noche de las Estrellas",
le entregaron a Roberto Goyeneche el "Carlos Gardel". Fue por iniciativa
del productor y gran soñador Víctor Valentín.
Ciudadano
ilustre de Mar del Plata
El 8 de febrero de 1988 se realizó un recital
homenaje a Roberto Goyeneche, en el Auditorio de Mar del Plata. Dirigió
el acto Aída Musumeci, directiva del "Grupo de tango de Mar del Plata",
gestores de la idea. Festejaron además la vigésima tercera temporada
del "Polaco" en esa ciudad, entregándole entonces por Decreto
Municipal la orden de "Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Mar del Plata".
CIUDADANO
ILUSTRE DE BUENOS AIRES
De acuerdo con un proyecto del edil Jorge Argüello,
porque así "se llena un vacío legislativo, puesto que el "Polaco"
hace ya mucho tiempo que es ilustre vecino de la metrópoli", se lo
nombró "Ciudadano Ilustre de Buenos Aires".
LA LEYENDA
Los
homenajes comenzaron a sucederse. Leopoldo Federico y Horacio Ferrer, componen
"El Polaco"; Cacho Castaña, "Garganta con arena"; Ernesto
Pierro y Guillermo Mieres, otro tango llamado "El Polaco", que obtuvo
el primer premio del Festival de Cosquín de 1994, en la voz de Silvana
Gregori
"TIRATE A MENOS..."
El Café "Homero",
de Palermo viejo, tiene entre sus duendes una anécdota que permite perfilar
el mundo generoso del artista, que supo y sabe "cuánto cuesta llegar"
y más aún mantenerse en un escalón alto. Dentro del elenco
cantaban allí Roberto Goyeneche con su cartel sobresaliente en los avisos,
y el joven Luis Filipelli, que estaba cantando en el escenario, acompañado
por Osvaldo Tarantino. Lo hacía con tal delicadeza, tantos recursos técnicos
y matices y tanta sensibilidad a flor de piel, que el "Polaco" en un
momento determinado, luego del aplauso aprobatorio del público, filtró
su voz desde la platea del local, diciéndole: "Pibe, tirate a menos
que después canto yo". Era una manera de alentar, de felicitar
sin egoísmos por la calidad y calidez logradas por el intérprete.
EL ÚLTIMO CANTOR DE TANGO
Cuando daban las 14:30 del sábado
27 de agosto de 1994, "El Polaco" calló para siempre su voz.
Un diario comento entonces: "Se fue el último gran cantor del tango".
"Sería
una simplicidad imperdonable afirmar que Goyeneche fue sólo un buen cantor.
Inauguró todo un cosmos tanguístico al fabricar climas con voz y
gestos en cada uno de sus tangos, como si se tratara de un decorado añadido
y preciso" escribió Jorge Göttling a su muerte.
Bibliografía utilizada: Los Grandes del Tango; Tango nuestro; Los tangos del siglo.
Tino
Diez
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