EN CANA POR DIEZ GUITAS
En Guaminí, junto al lago Epecuén, en el oeste de la provincia
de Buenos Aires, había dos locales: "El verde" y "El colorado",
donde tocaba Francisco Canaro con un raro sueldo: diez centavos por pieza, importe
que los bailarines debían depositar en un platito. A raíz de las
bravatas de un bailarín mentado como "El Firulete", hubo una
discusión porque pretendía no depositar los diez guitas. El guapo
los esperó en la puerta, hubo un tiroteo y finalmente Canaro y los suyos
tuvieron que pasar la noche en el calabozo de la comisaría.
LOS GAUCHOS TANGUEROS
Al debutar don Francisco Canaro en el "Theatre Florida" de Montmartre,
el Sindicatos de Músicos Franceses se opuso a la presentación
de su orquesta como conjunto musical. Solo pudo hacerlo como número de
varietée. Canaro tuvo la ocurrencia de vestir de gauchos a sus
musicantes. Desde entonces perdura en Europa la costumbre de presentar orquestas
típicas argentinas vestidas de gaucho (De El tema del tango en la
literatura argentina, de Tomás de Lara e Inés Leonilda Roncetti
de Panti).
EL VIOLÍN DE LATA
Se desarrolló igual que un pájaro pirincho, sencillamente,
hechizado por las cosas brillantes como esa restallante lata vacía, que
contuvo aceite y que él (Canaro) pulió con paciencia tozuda e
inventora, hasta convertirla en un violín. ¡Un violín!;
con una lata de aceite, un violín. Iba a ser el chiche dilecto, el juguete
supremo de un muchachito que no supo de otro lujoso (...)
Cuando llegó el triunfo, solía recibir propuestas para adquirir
"aquel violín de lata". Cuatro o cinco veces quiso ver el instrumento;
ansiaba recuperarlo del desván del ayer en el que se había extraviado.
¡SI TOCÁS "LA
MARIPOSA", ME AFILIO...!
Fue el martes 24 de diciembre de 1980, a pocos días de haber cumplido
ochenta años. El maestro Osvaldo Pugliese alcanzaba el sueño acariciado
por cada uno de los artistas populares: llegar a tocar en el Teatro Colón.
La importancia de una trayectoria, la calidad innegable de un artista y el cariño
de su gente, hicieron que las puertas de la sala más importante del país
se le abrieran como un festejo de sus ochenta pirulos. Al promediar la actuación,
cuentan que entre los presentes, se escuchó un peculiar pedido: "¡Si
tocás "La Mariposa", me afilio...!" (en alusión
a la conocida militancia de don Osvaldo en el Partido Comunista Argentino).
SAPOS, GATITOS, TALCO Y PICA-PICA
Cuentan que estando Astor Piazzolla en la orquesta de Pichuco, era común
que cuando unos de los bandoneonistas abría el estuche de su fuelle se
encontrara saltando un sapo, o no poder tocar por haber introducido una gatito
recién nacido dentro del bandoneón. O porque Astor había
llenado de talco el instrumento. Por lo reiterado, era considerada casi natural
la distribución de pica-pìca en el palco del cabaret Tidibabo,
así como padecer el efecto de bombitas de olor...
PIANO MANEADO
En una ocasión, media hora antes de la actuación, Piazzolla se
dirigió al piano, que iba a ejecutar Orlando Goñi, y pacientemente
con banditas trabó cada uno de los martillos de las teclas. Cuando llegó
el momento de atacar la orquesta, Goñi se encontró con que el
piano estaba mudo, totalmente trabado.
CONTROL REMOTO
Como Pichuco ya lo había apercibido por sus macanas, Piazzolla tuvo que
ingeniarse para hacer de las suyas. Acostumbraba a poner petardos en los reservados
cuando las cortinitas estaban corridas -con una acaramelada pareja en su interior.
Para eludir la vigilancia colocó un espiral para mosquitos en la que
apoyó la mecha de un petardo. Esto le daba un margen como de veinte minutos
para esfumarse. El petardo explotó mientras la orquesta tocaba con Astor
incluido. Troilo lo relojió, y "El gato" -como lo llamaba Pichuco-
se encogió de hombros, como diciendo: "Yo no sé nada".
Pero sí sabía, y "El Gordo" también, como se
sinceraron años más tarde.
FRUSTRADO DEBUT
Contaba Edmundo Rivero que en un local de la calle Corrientes que tenía
un cartelito en la puerta anunciando "Concurso de cantores", se presentó
a competir un amigo suyo que era cadete de una zapatería. Sacó
número, y quedó a la espera de que lo llamaran. Cuando el momento
llegó, el pianista que lo iba a acompañar en vano trató
de preguntarle en qué tono lo iba a hacer, y lo único que le pudo
entender fue el título: "Como abrazao a un rencor". Cuando
le hicieron una seña, arrancó con el recitado, sin soltar los
paquetes de su reparto: "¡Está listo..!, sentenciaron las
comadres...", a lo que uno de los jurados murmuró, disimuladamente
pero no tanto: "El que está listo es él". El cadete
continuó nervioso, pero cuando llegó la parte cantada: "Esta
noche para siempre terminaron mis hazañas ...", otro de los jurados
no pudo aguantar y gritó: "¡Esta noche, no! ¡Ahora!".
Y dio por concluida la carrera artística más corta del mundo.
MÚSICOS DE ARMAS TOMAR
Un parroquiano que integraba una patota pidió una pieza a Roberto Firpo,
tan solo para provocar a otra patota a la que no le gustaba esa música.
Y en medio de la lucha que se desató, quedó la orquesta. Una navaja
se cruzó en el cuello de Firpo y dejó su rastro de sangre. Viejos
vecinos recuerdan que Ernesto Zambonini, llamado "El rengo", decía
ser el autor de aquel navajazo, al que Firpo habría respondido con un
disparo en una pierna con el que lo dejó rengo de nombre y de hecho,
en compensación por la cicatriz que cruzaba el cuello de Firpo.
FIJADOR DE MEMBRILLO
Según Francisco Canaro, en Barcelona Gardel se hacía lustrar los
zapatos siempre por el mismo muchacho. En una ocasión el pibe se animó
a preguntar."¿Qué se pone en el cabello para tenerlo tan
reluciente y bien peinado?". Gardel le confió: "¡Es un
secreto: Dulce de membrillo! ¡Probalo, es fenómeno!". Cuando
se volvieron a ver, Gardel le preguntó: "Pibe, ¿me hiciste
caso?". La desilusionada respuesta fue: "Sí, pero a usted no
lo siguen las moscas".
¡LARGÁ LA CANZONETA
!
El 15 de septiembre de 1931 el diario "Jornada", con la pluma de Carlos
de la Púa, "El Malevo Muñoz", publicó un artículo
crítico sobre Carlos Gardel: "Anoche andábamos por la ciudad
con Discepolo, el punto más alto de la emoción milonguera, cuando
nos llegamos hasta el Broadway, para oirte cantar (...) Después del primer
tango vino otro, luego una ranchera y después (...) vos. Carlitos, el
brillante puntero de nuestro corazón ´orre´, te adelantaste
y con la misma serenidad y con la misma entonación con la que ayer decías:
"Ahora voy a cantar un tango", dijiste "Ahora voy a cantar una
canzoneta napolitana" (...) Nos miramos con Discepolo, y con nuestro lengue
(...) nos secamos una lágrima: no podíamos creer lo que escuchábamos.
(...) Vos, Carlitos Gardel, anunciabas una canzoneta. Parecía imposible,
y sin embargo era verdad.
EDMUNDO RIVERO
"Tremendo pájaro cantor que inventó el gorjeo de ultratumba.
Se decía de él que cada vez que levantaba las manos, tapaba el
sol, en burda alusión a sus tentáculos prodigiosos. ¡Minga!
Lo hacía para espantar a los que codician la muerte del tango. ¡Esos
cuervos de siempre, esos lobos de todo!" (Eugenio Mandrin, Diccionario
del Tango [Buenos Aires Tango] ).
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ANÍBAL TROILO ASTOR PIAZZOLLA OTRA DE ASTOR
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LENGUA CON BORRADOR
Raúl Berón cantaba con Miguel Caló en la boite "Singapur"
con el éxito conocido por todos. Raúl tenía la costumbre
de frasear las letras de los tangos, y entre rastrees, rulos y apoyaturas las
palabras le salían borrosas. Una noche, a la salida del local, un cliente
le dijo que de las letras que cantó no había entendido ni jota.
Y Berón le contestó: "Si quiere saber la letra, ¡cómprese
´El Alma que canta´".
FIDEOS AL HUEVO
Cuando Azucena Maizani cantaba en Radio Belgrano, tenía una admiradora
muy fanática, Angela Boticcelli, que todas las noches de actuación
la esperaba en la puerta de la emisora con un paquete de fideos al huevo, amasados
por ella.
"YA TE ATENDIO CHIQUITO"
Él mismo lo contaba: "Una noche, en plena calle Corrientes quiso
asaltarme un tipo.´¿Cómo, no me conocés?´,
le dije. Y automáticamente le expresé que era Alberto Marino,
a la vez que le pedía que me dejara dos chirolas para el viaje... El
ladrón me miró y me espetó: ´ Bueno, tomá
y tené en cuenta que de acá a dos cuadras te va a asaltar otro
tipo. Decile que ya te atendió ´Chiquito´, que soy yo".
Efectivamente, a las dos cuadras apareció otro revólver al cruce,
pero no pasó nada; ya iba recomendado por el ¨Chiquito´".
"ME AGARRÓ UN HAMBRE
BARBARA!"
"En mayo de 1943 conocí a Aníbal Troilo, ´Pichuco´.
Tuve la sensación de estar tocando el cielo con las manos. ´Siéntese,
tome un whisky´, me dijo ´Pichuco. Le agradecí, pero le dije
que yo no tomaba. Al insistir nuevamente acepté que me invitara con un
cortado. ´Pichuco´, pidió un vermouth con ingredientes: ¡aceitunas,
cubitos de queso, de jamón, de salame...! Me agarró un hambre
bárbara! Pero no pude hacer nada: ya había pedido un cortado".
¿UN GOL CANTADO?
El excelente cantor Héctor Pacheco jugó al fútbol en "Sportivo
Rufino" (de la ciudad santafesina de ese nombre), y le tocó enfrentar,
defendiendo el arco del club "Buenos Aires-Pacífico" (nombre
del aún inconcluso Ferrocarril Trasandino) al gran Amadeo Carrizo. Llega
un tiro libre desde más de 35 metros, del que se encarga Pacheco. Amadeo
acomodó su defensa; seguramente iba a ser un centro y podía haber
peligro. Sonó el silbato. Carrizo se movió instintivamente y se
quedó ahí clavado, mirando la pelota picar dentro del arco, después
de haber entrado por el ángulo. "El Príncipe" todavía
se ufana de ser el único que le hizo a Carrizo... ¡un gol desde
35 metros!.
CHISTES DE CIRIACO ORTIZ
Sobre Tania (que vivió casi un siglo):
"Su primera cédula de identidad fue firmada por el comandante Cuitiño"
(Jefe de la Mazorca, en la época de Rosas).
"La gallega Tania llegó a América como azafata de una de
las carabelas de Colón".
"Durante su niñez se la pasó saltando, para no quemarse;
aún la Tierra no se había enfriado".
"Con la piel que sobró de una operación de papada de Tania,
se pudieron fabricar los parches de doce bombos legüeros".
Sobre Edmundo Rivero (de grandes extremidades, por padecer de acromegalia):
"Cuando era chico jugaba a los trencitos... pero con trenes de verdad en
la Estación Retiro".
"Una vez quiso aprender flamenco, y tocaba las castañuelas con las
tapas del inodoro".
"Otra vez, en un colectivo, sin querer pisó a alguien, ycomo era
caballero pidió disculpas... y 20 pasajeros dijeron: '¡No es nada!'".
"Si en el aire tibio hay olor a menta, es que Rivero está mascando
un chicle".
"Tomaba baños en las Cataratas del Iguazú".
Sobre Alberto Gómez (siempre vestido como un dandy):
"Cuando se despertaba, la mujer le llevaba a la cama el mate y el sombrero".
¿PIENSA TOMAR MATE?
Relataba Francisco Lomuto una gira por interior del país en 1937: "Ah,
sí, figúrese usted que con el trajín del viaje llegábamos
a cada pueblo cubiertos de tierra... Y una vez llegamos a un hotel pensando
en las tibias sensaciones de un baño reparador... y limpiador. Preguntamos
al hotelero: ´¿Tiene agua caliente?´ Y nos respondió
: ´¿Qué, piensa tomar mate?´".
¿EN COLOR ES MÁS
CARO?
Nunca sabremos si fue en broma o en serio. Pero en una oportunidad en que Roberto
Grela fue al canal A.T.C.
(Argentina Televisora Color) para acompañar a Edmundo Rivero, preguntó
si por salir en colores se cobraba más.
"EL TATA"
Floreal Ruiz era desde niño para familiares y amigos "Piruco",
pero este apodo no trascendió los límites de su entorno hogareño.
Su sobrenombre más conocido, el que quedó para siempre como sello
identificatorio, se originó en un comentario del recordado cantor Mario
Bustos. Fue durante la gira que realizaba la Embajada del Tango por Colombia.
Floreal había sido designado tesorero de la delegación, y cuidaba
los fondos económicos con celo y paternalismo. En una oportunidad el
ex vocalista de D´Arienzo se disponía a solicitarle dinero, y exclamó
"Voy a pedirle a Tata Dios que me afloje unos pesos" Su ocurrencia
fue muy festejada, y a Floreal le quedó el apodo para siempre.
"6ª DEL R.2"
Cuando Pedro Maffia tocaba en el cabaret "Pelikan", interpretaba un
gran tango titulado "6ª del R.2" (abreviatura de Sexta Compañía
del Regimiento Dos de Infantería), compuesto por Peregrino Paulos. A
pesar de su hermosa melodía, para el público pasaba inadvertido.
Un día se le cambió el nombre por el de "Inspiración",
y la letra de Luis Rubinstein junto con la voz de Ernesto Famá, lo convirtieron
en el éxito que todos conocemos.
SE NON È VERO...
En una de sus tantas presentaciones en Córdoba, el morocho Argentino
Ledesma actuaba en la sede del Club "Talleres". El primer tango que
cantó fue "Cuartito azul". Cuando entonó la estrofa
que dice: "Ya no soy más aquel muchacho oscuro...", uno del
público gritó socarronamente: "¡No, si ahora sos rubio
de ojos celestes!".
ASADO PARISINO EN EL BALCÓN
Cuenta Argentino Ledesma que, reunido con un grupo de amigos en París,
como es de suponer hablaban con nostalgia de Buenos Aires. Mientras se engañaban
con un aperitivo, sintieron el típico y tentador olorcito de carne asada.
Para tratar de ubicar el lugar de donde provenía salieron a la calle
y recorrieron la plaza persiguiéndolo, hasta comprobar que salía
desde un edificio de departamentos. Casi se quisieron morir al verlo al poeta
Homero Expósito haciendo flor de asado en el balcón.
EL ÚNICO VESTIDO DE PERSONA
Manuel Pizarro había citado a Argentino Ledesma para contratarlo y le
había dicho que lo esperaba en la estación ferroviaria de París,
sin darle referencias personales pese a que ambos no se conocían personalmente
ni por fotos. El Negro se bajó en la estación parisina y miró
a su alrededor. Como era verano, había turistas de todas clases, pero
la mayoría eran turcos, chinos, árabes, pakistaníes y de
otras nacionalidades exóticas: una mezcla de turbantes, túnicas
y kimonos. Entonces lo vio, y sin esperar le gritó : "¡Pizarro!".
Cuando el aludido llegó hasta él, le preguntó: "¿Cómo
me conociste, pibe?" Y Ledesma le contestó: "¡Por el
traje gris y la corbata oscura!" ¡Era el único que estaba
vestido de "persona"!
YUYO BRUJO
El tango se atribuye a B.García y Sos Taita. En realidad tiene música
de Héctor Varela y letra de Carlos Waiss. Waiss buscó un seudónimo
para no desvirtuar el equipo autoral que formaban D´Arienzo, Varela y
Waiss. Había un boxeador amigo de la orquesta, Oscar Sostaita, y a Waiss
se le ocurrió hacer un juego de palabras separando el apellido del muchacho
para que se convirtiera en "Sos Taita". Por su parte, Benjamín
García era un bandoneonista cuya mujer trabajaba en el Chantecler; ambos
eran amigos de Varela, y andaban muy mal. "Bueno, le dice Varela, te vamos
a hacer un tango para que te ganés unos mangos; lo vamos a poner en planilla,
en fin, vos sabés que tocándolo y grabándolo D´Arienzo,
unos mangos te vas a hacer con SADAIC"
MI NOCHE TRISTE
En la película "Mi noche triste" interpretada por Jorge Salcedo,
Jorge Casal hace el doblaje en los tangos "Qué querés con
esa cara" y "Ventanita de arrabal". Cuando llegó el momento
de grabar "Mi noche triste" Casal no pudo hacerlo y lo reemplazó
Oscar Alonso.
EL DEDO DE D´ARIENZO
Las relaciones entre Mario Bustos y "El Rey del Compás" no
fueron realmente buenas desde el principio, posiblemente por causa del asunto
del dedo: D'Arienzo había tomado la costumbre de acercarse a los cantores
y demostrarle al público que él los dirigía, y Mario le
decía: "Maestro, saque el dedo cuanto canto". "Usted acá
hace lo que digo yo, porque soy el director de la orquesta y porque soy Juan
D´Arienzo", fue la respuesta.
"Y yo soy Mario Bustos, y saque el dedo". Así quedaron las
cosas, hasta que en una actuación en público, cuando el dedo se
acercó lo suficiente, Mario se lo mordió. En serio. Aunque en
ese momento despertara carcajadas.
LA TERNERITA
La inmigración italiana aportó de todo: motivos, intérpretes,
poetas, actores. El tango está nutrido por italianos, y el músico
Francisco Lauro ha sido uno de ellos. Con el sexteto "Los Mendocinos"
grabó en la RCA Víctor hasta 1947. Su repertorio abarcaba, como
se estilaba entonces, todo tipo de música, especialmente la folklórica.
Como tantos otros inmigrantes, a pesar del tiempo de residencia no había
podido eliminar su acento peninsular. En una ocasión, actuando en radio,
anunció él mismo el tema a interpretar: " E a continuatsione,
tocaremo La ternerita..." Nadie conocía ese tema. Hasta que arrancó
la orquesta con las notas del tango de Mario Canaro "La eterna herida".
UNA DEL ROLO
Rodolfo Lesica había dado parte de enfermo y estaba "milongueando"
lo más contento en el "Maipú Pigall ", cuando de una
mesa un amigo le preguntó: "¿Y el flaco?" -refiriéndose
a Héctor Varela-, y él, lo más fresco, le contestó
en voz alta: "Lo tengo trabajando en el 'Chantecler'" . No terminaba
de decirlo cuando de una mesa se levantó el propio director, que estaba
circunstancialmente allí con un empresario. Casi se lo come crudo, y
no era para menos. Varela aceptó las disculpas de Lesica, pero el asunto
no le gustó nada.
OTRA DEL ROLO (Sic)
"Yo estaba actuando en el Chantecler. Allí concurría noche
a noche un tipo de los más original. (...) Sostenía que las orquestas
en los dancings debían tocar exclusivamente música bailable, y
que no había ningún motivo para la intervención de cantores.
(...) Gritaba todas las noches, e imaginarán que nosotros, los vocalistas,
lo teníamos atravesado. (...) Comenzaba a cantar yo, y el tipo se tapaba
los oídos con las manos. (...)Y como muchos se reían, el punto
seguía haciéndose el cómico.(...) Una noche me resolví
a actuar... (...) Al entrar al cabaret, se lo advertí a Varela: 'si esta
noche el candidato vuelve a taparse los oídos, le juro que salto a la
pista y le hago volar la cabeza de un botellazo'. Varela no estuvo de acuerdo,
pero yo estaba decidido a todo. (...) Salgo a cantar en la primera entrada y
el tipo se tapa los oídos, provocando una carcajada general. Yo, enloquecido,
salté, agarré la primera botella que tuve a mano y se la descargué
en la cabeza. El tipo, en gesto instintivo, alcanzó a protegerse con
los brazos, pero igual quedó bastante averiado". El patrón
le ordenó a Varela que lo echara. Esto provocó la solidaridad
de las chicas del cabaret: Si lo echaban al Rolo, se iban ellas. Y Lesica siguió
cantando.
LOCO EL Y LOCO YO
Edmundo Rivero, que era muy amigo de Lesica, enterado de que Troilo necesitaba
un cantor, le propuso a Pichuco: "¿Por qué no lo llevás
a Lesica? Me parece que va a venir justo a la medida para tu orquesta".
Y la respuesta de Troilo fue: "¿A Lesica? No, viejo. Yo estoy bastante
loco y si lo traigo a él, que es más loco que yo, vamos a formar
un manicomio completo".
LOS FALTAZOS DE ORLANDO GOÑI
Orlando Goñi estaba aumentando la frecuencia de sus faltas a los compromisos
que tenía la orquesta de Aníbal Troilo Hugo Baralis le pidió:
"Che, Goñi, cuando sepas que vas a faltar, avisame, así aprovecho
la noche". Una tarde recibió el aviso convenido: Goñi iba
a pegar el faltazo, y Hugo se decidió a pasar una noche distinta. Pero...
Pichuco era un hombre bueno, pero cansado de esta situación había
llegado al lugar de actuación de la orquesta con un escribano, y a medida
que iban llegando los músicos anotaba prolijamente sus nombres en una
especia de acta. Esa misma noche Troilo lo rajó a Orlando Goñi,
y con el mismo impulso lo echó a Hugo Baralis.
El padre de Hugo fue a preguntarle al Gordo qué había hecho el
pibe, y Troilo, con cara de Buda. contestó: "¿Qué
me hizo? No una, ¡diez me hizo!". "¡Pero decime qué!",
insistía Baralis. "¡No diez, cien!". "Pero aunque
sea una contame, Gordo!" "¡No cien, mil!; ¿querés
que te siga contando?". Baralis no insistió, y las cosas quedaron
así.
CAMBIÓ LA HISTORIA
Remo Recagno, el italiano que llegó a Buenos Aires de pibe y que quería
ser cantor a toda costa, logró que le tomaran una prueba en Radio del
Pueblo. Decidió que lo anunciaran como Alberto Román. El locutor
se equivocó y lo nombró Morán. Su prueba fue exitosa, y
así quedó bautizado Alberto Morán.
SE LO REPARTIERON
El director de orquesta Manuel Buzón y el cantor Armando Moreno eran
hermanos. El intérprete, de la mano del pianista, debutó junto
con él en Radio Prieto en 1932. Lo curioso es que el verdadero apellido
de ambos era Buzón Moreno. Se lo repartieron.
MORIR BAILANDO
Benito Bianquet, "El Cachafaz", uno de los más grandes bailarines
de tango, murió como hubiese preferido, en un tablado. Fue en el "Rancho
Grande" de Mar del Plata, el 8 de febrero de 1942. Junto con él
se encontraba su partenaire, Carmencita Calderón.
MANO A MANO
Esteban Celedonio Flores se inspiró para escribir su inmortal tango "Mano
a mano" en un relato que le hizo el cantor Fernando Nunziata, quien, fallecido
repentinamente, no llegó a escucharlo.
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