Sonetos a Homero
| I Ese tango crecido entre glicinas, entre malvones presos tras las rejas, después del paredón, en esa esquina, ese tango te aguarda con sus quejas. En
la luz de almacén que te ilumina, Y el Gordo y
tu poesía fueron tango, los
versos subalternos de sus letras. II Presa
del fin que inexorable llega Trajina
con su lucha sin cadenas, Se
desgarran los clavos de sus manos soportando
el acecho del esplín. |
|
Volver
a la página de Tino Diez
Volver
a la Página Principal