Julio Sosa
Dos horas antes del alba


Cansancio

Sombra gris de un pasado no lejano
que se aferra al recuerdo permanente
con la ausencia de un rostro y unas manos
que no encuentro en las horas del presente.

Padre, madre, novia, hermana y amistades
se diluyen en la bruma triste y fría
de distancia inevitable que me empuja
por un mundo de callejas sin salida.

Cual bandera de adiós trágica y muda
un pañuelo flameando en el espacio
bautizado con llanto de unos ojos
plenos siempre de amor, vejez, cansancio...

Y partieron mis pasos presurosos
tras el dulce espejismo envenenado
con promesas de cielos venturosos
amor fácil, placer, dinero, halagos...

Medio siglo me ordena que regrese
y no sé a ciencia cierta si he llegado
sólo sé que de lucha tan estéril
he logrado un trofeo: mi fracaso.

Hoy sin fuerzas al borde del sendero
me he tirado en el pasto del hastío
y mordiendo un bostezo de impotencia
he querido dormir y no he podido.

Me desvela el recuerdo de mi madre
que mantiene mi ser siempre despierto
la paloma cautiva de un pañuelo
que solloza un adiós y un sueño muerto...