Julio Sosa
Dos horas antes del alba


Las seis

Son las seis.
La noche escapa furtiva y misteriosa.
El grito rojo del sol la ha puesto en fuga.
Se ha ido con su esencia de tabernas y alcobas.
La noche.
Eterna protectora de Afroditas desnudas...
Ha escapado misteriosa y altiva la noche,
mi noche amiga...
Son las seis.
Los tejados orinasn la vereda
un borracho mastica maloliente
una canción obscena.
El sacerdote de Baco tambalea blasfemando estridente.
Su aliento me golpea...
Y el cielo recibe indiferente
el luto que le escupen insolentes
cuatro chimeneas...
Son las seis y no llegas
y tal vez cuando sepas
que esperando pasé la noche entera
la espada doble filo de tu risa
de santa o de ramera
será el premio que otorgues generosa
a esta inútil espera...
Pero qué has de venir. Si cuando impura
no he logrado que vengas,
hoy no habrás de llegar hasta mi puerta,
pues ya supe que a tu flamante esposo
le presumes de buena...
Son las seis, seis y media...
y yo sigo clavado en esta espera
haciendo el Jesucristo, o el idiota
detrás de mis ojeras...