Julio Sosa
Dos horas antes del alba


Ríete, si quieres

Ríete, si quieres...
Tu burlona sonrisa no me alcanza.
Permanezco en la nubes.
Tú en el barro.
Tu sardónica risa equivocada
que es la mueca elocuente del fracaso
resbala inofensiva en mi coraza.

Ríete, si quieres.
No puedo pretender que me comprendas
eres tan inferior, tan poca cosa...
Un ser irracional y primitivo.
Tu vida es el estómago y el sexo
y sólo mereces por castigo
mi lástima y desprecio...

Sigue pues ostentando impasible
tu monótona risa
tus palabras torcidas de intenciones enfermas...

Te ríes porque sueño
te ríes porque amo y porque siento en mis venas
el placer de ser bueno.
Y te burlas, estúpido y grosero,
porque en vez de vengar un dolor ofendiendo
prefiero escribir versos...

Pero entérate, ciego.
Sólo es blanda mi pluma
mi corazón templado en mil luchas, de acero.
Y si tu vil palabra se acercara a mi madre
o manchara a un amigo
o a la mujer que quiero.
Pongo a Dios por testigo:
Con mis únicas armas
estas manos de hierro
borraría con sangre
tu sonrisa de necio.

Ríete, si quieres,
que tu amarga alegría
es la macabra risa del gusano en el féretro.

Qué pasa que no ríes
estás pálido y serio.
Te ruego me perdones
si en oscuro momento
olvidé que un poeta
solo debe hacer... versos.