Tres amores
Tener un trozo de tierra en cualquier valle
adornado con álamos, custodiado por cerros
y en el mullido verde de los pastos
una vieja cabaña construida con leños.
Y sentada en el pórtico contemplando el paisaje
la sublime figura de cabellos de plata.
Mi madre.
Y en la alcoba en penumbra, recostado en el lecho,
contemplar mientras fumo en silencio
un amigo que duerme en el suelo.
Mi perro.
A la izquierda un hogar crepitante de leños
cuyas lenguas rojizas aprisionen recuerdos
dibujando en las sombras mil figuras inciertas.
Mis sueños.
Y en la mesa que guarda recuerdos
de incontables afanes y besos
mis ideas revueltas.
Y cruzando la puerta, a cien pasos apenas
un arroyo que cante y se pierda
arrastrando consigo por siempre
esta mala palabra.
Tristeza.
Y en mi valle de dicha serena
tres amores cuidar con empeño.
Mi madre, mi perro y mis sueños...