Dos horas antes del alba
El único libro de poesías
de Julio María Sosa Venturini se agotó inmediatamente después
de su muerte en noviembre de 1964,
y no volvió a ser editado. Lo publicamos
en nuestro sitio como un homenaje al Varón del Tango.
Carta
de la hija de un amigo de Julio Sosa
Martes 16 de Octubre de 2001
Estimados:
Me acerco a ustedes luego de entrar al sitio Terapia Tanguera.
Quería contarles que mi padre, Marcelo Alaimo, fue amigo personal
de Julio Sosa, de quien tengo las más extensas anécdotas. Tengo
26 años, y mi padre siempre me cuenta de su entrañable amigo. Resulta
que el libro de poesías que escribió Juio Sosa lo he estado rastreando
por muchas librerías sin tener éxito, ya que nadie supo decirme
nada de él.
Con mucha sorpresa encontré sus poesías
en el sitio de ustedes, y eso me llenó de emoción, ya que el manuscrito
original fue obsequiado por Julio Sosa a mi padre luego de uno de sus recitales
en la ciudad de Azul, de la que somos oriundos.
Mi papá me cuenta que
lo recibió como un tesoro, pero que años después lo prestó
inocentemente a un conductor de radio, que nunca más se lo devolvió,
pese a sus repetidos pedidos. Él siempre me pidió que yo lo buscara
en Bs.As., ciudad en la que vivo desde hace ya ocho años, y como les contaba
nunca lo pude conseguir.
Les agradecería me hagan saber si conocen
algún lugar en donde buscarlo.
Los saluda atentamente.
Mariana
Marcela Alaimo.
P/D.: mi dirección de e mail es: marianaalaimo@fibertel.com.ar
Querida
Mariana:
Me alegró mucho recibir su mail, y le agradezco sus informaciones.
El único libro de poesías de Julio Sosa, Dos horas antes del
alba, se agotó inmediatamente después de su muerte en 1964.
Yo también lo buscaba, y lo encontré en 1967, usado, en una librería
de la calle Corrientes. Lo había publicado la editorial Logos, que estaba
justamente en Corrientes 1217.
Conozco de memoria varias de sus poesías,
y las he recitado en mi programa de radio, por lo que muchos oyentes me han preguntado
cómo conseguirlas.
Sabiendo que el libro nunca volvió a editarse,
las he publicado en mi sitio como un homenaje al Varón del Tango, de quien
soy un admirador más.
Afectuosamente,
Conrado
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