Gardel
Para
mí, lo inventamos. Yo creo que
andaríamos así, Seguramente
nos sentimos de golpe
"Hagamos, pues, un
Dios a semejanza Y claro, lo deseamos Eran como las seis, Humberto Constantini |
|
Humberto
Constantini, cuentista, novelista y autor teatral, nació en 1924 y falleció
el 7 de junio de 1987.
Desde 1963, y hasta 1975, publicó Un señor
alto, rubio, de bigotes, Tres monólogos, Más cuestiones
con la vida,
Una vieja historia de caminantes, Háblenme
de Funes, Los héroes de Trelew, y Bandeo. En 1976 se
exilió en
México. Regresó al país en enero de 1984.
Su novela De dioses, hombrecitos y policías recibió el premio
Casa de
las Américas en 1979, y fue traducida al inglés, alemán,
hebreo y búlgaro. Con su muerte quedó inconclusa su novela
Rapsodia
de Raquel Liberman.
Acerca de este poema
Sobre
Carlos Gardel se han escrito y se seguirán sin duda escribiendo toda clase
de versos,
en estilos que abarcan desde la unción casi mística
hasta la vulgaridad más chabacana.
Me parece que el poema que antecede
reúne cada uno de los rasgos, matices, símbolos y
contenidos
anímicos expresados en centenares -tal vez miles- de textos que se han
propuesto
describir y hasta explicar a Carlitos y al fervor que sentimos por
él..
Esta obra de Humberto Constantini me ha parecido, desde que la
leí en el diario "Clarín" una
mañana de 1973
-primavera final del peronismo-, la síntesis mejor lograda de esos intentos.
Estudiaba
entonces a Martín Heidegger, quien afirma en Holzwege que la poesía
-la verdadera,
auténtica y gran poesía-, nombra lo sagrado, alude
directamente al Ser que informa y participa
su sentido a todas las cosas.
El
"Gardel", de Constantini no es tan sólo una bella y sonora yuxtaposición
de versos atinados, un
homenaje más, expresión legítima
pero parcial de intuiciones y de sentimientos. Es a mi entender
una clave mayor
para conocer a Gardel, una síntesis verdaderamente poética -y por
lo tanto,
ontológica- que no cuestiona el sentido de tantos versos que
se refieren a la presencia de Carlitos en
nuestros corazones y nuestros espítitus,
pero que en su singular hondura los resume y los trasciende.
Conrado De Lucia
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