Gardel

Para mí, lo inventamos.
Seguramente fue una tarde de domingo,
con mate,
con recuerdos,
con tristeza,
con bailables bajito en la radio
después de los partidos.
Seguramente nos dolía una foto en la pared,
algún no tengo ganas,
algún libro.

Yo creo que andaríamos así,
sonsos de aburrimiento,
solitariando viejos para qués,
sin mujer o sin plata,
y desabridos.

Seguramente nos sentimos de golpe
terriblemente solos,
muy huérfanos,
muy niños.
Tal vez tocamos fondo.
Tal vez alguien pensó en el amasijo.


Entonces, qué se yo,
nos pasó algo rarísimo.
Nos vino como un ángel desde adentro,
nos pusimos proféticos,
nos despertamos bíblicos.
Miramos hacia las telarañas del techo,
nos dijimos:

"Hagamos, pues, un Dios a semejanza
de lo que quisimos ser y no pudimos.
Démosle lo mejor,
lo más sueño y más pájaro
de nosotros mismos.
Inventémosle un nombre, una sonrisa
una voz que perdure por los siglos,
un plantarse en el mundo, lindo, fácil,
como pasándole ases al destino."

Y claro, lo deseamos
y vino.
Y nos salió morocho, glorioso, engominado,
eterno como un Dios o como un disco.
Se entreabrieron los cielos de costado
y su voz nos cantaba:
"Mi Buenos Aires querido..."

Eran como las seis,
esa hora en que empiezan los bailables
y ya terminaron todos los partidos.

                            Humberto Constantini

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Humberto Constantini, cuentista, novelista y autor teatral, nació en 1924 y falleció el 7 de junio de 1987.
Desde 1963, y hasta 1975, publicó Un señor alto, rubio, de bigotes, Tres monólogos, Más cuestiones con la vida,
Una vieja historia de caminantes, Háblenme de Funes, Los héroes de Trelew, y Bandeo. En 1976 se exilió en
México. Regresó al país en enero de 1984. Su novela De dioses, hombrecitos y policías recibió el premio Casa de
las Américas en 1979, y fue traducida al inglés, alemán, hebreo y búlgaro. Con su muerte quedó inconclusa su novela
Rapsodia de Raquel Liberman.

Acerca de este poema
Sobre Carlos Gardel se han escrito y se seguirán sin duda escribiendo toda clase de versos,
en estilos que abarcan desde la unción casi mística hasta la vulgaridad más chabacana.
Me parece que el poema que antecede reúne cada uno de los rasgos, matices, símbolos y
contenidos anímicos expresados en centenares -tal vez miles- de textos que se han propuesto
describir y hasta explicar a Carlitos y al fervor que sentimos por él..
Esta obra de Humberto Constantini me ha parecido, desde que la leí en el diario "Clarín" una
mañana de 1973 -primavera final del peronismo-, la síntesis mejor lograda de esos intentos.
Estudiaba entonces a Martín Heidegger, quien afirma en Holzwege que la poesía -la verdadera,
auténtica y gran poesía-, nombra lo sagrado, alude directamente al Ser que informa y participa
su sentido a todas las cosas.
El "Gardel", de Constantini no es tan sólo una bella y sonora yuxtaposición de versos atinados, un
homenaje más, expresión legítima pero parcial de intuiciones y de sentimientos. Es a mi entender
una clave mayor para conocer a Gardel, una síntesis verdaderamente poética -y por lo tanto,
ontológica- que no cuestiona el sentido de tantos versos que se refieren a la presencia de Carlitos en
nuestros corazones y nuestros espítitus, pero que en su singular hondura los resume y los trasciende.

                                                                                                             Conrado De Lucia

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