De: Gustavo.V. M.
Enviado: Viernes 29 de Febrero de 2008 10:15
Asunto: Con un abrazo para Conrado
Estimado Conrado:
Acabo de cumplir 60. Consciente de que escribir no convierte a uno en escritor,
ni poeta al que intenta alguna estrofa, puedo descubrir mi propia emoción
cuando encuentro algo que considero bien escrito.
Y como la vida se encarga de enseñarnos humildad, ni siquiera puedo reconocer
tener el más mínimo talento para escribir, ni prosa ni verso.
Le estaré muy agradecido si con toda objetividad, a partir de estos renglones,
me alienta o no a intentar el difícil arte de la pluma.
Un fuerte abrazo
Brassy
Estimado
Gustavo:
Superados
los errores formales que gradualmente usted puede ir eliminando,
a mí personalmente me gustaría leer un libro de relatos como éste,
intenso y sencillo, con sabor auténtico de ambiente rural, y que sugiere
más de lo que dice. Creo que vale la pena que siga escribiendo.
Texto original
La
Señal de la Cruz - Alegoría
Noche de invierno pampa que garúa y se ensaña con la eterna soledad
del campo.1
Ni el grillo le desafía al silencio de la llovizna.2
Hace frío y sopla. Noche pampa.
Cansado de noches despiertas, ni siesta a la siesta y sin dormir, que si me
rindo a medianoche, a las 2 mis ojos se clavan en la oscuridad del desvelo.3
El escondite de las 4 mantas de lana, me recuerda que en el resto del viejo
puesto de la chacra no hay nadie más.4
¿Vale la pena?...¿hasta
cuando?... ¿para qué seguir?...
¿Por que me pregunta la mente tantas veces lo que no me animo a responder?
¿Por que no digo basta de una vez y basta?5
¿Por que siempre la duda de si terminar con todo es valentía o
cobardía?
¿Por que discuto tanto conmigo mismo si no estoy tan loco como quisiera?6
Recién son las 5. ¿Y
si amanece que?
total
el tractor está en el potrero 3 delante
de la rastra de 24 discos que no puede ni mover.7
¿Como se me ocurre que un Someca de 50 hp puede mover semejante lastre
de fierro?8
¿Y si pruebo otra vez?
¿y si esta vez mueve la rastra?...
tal vez se oreó el rastrojo y la rastra se mueva...
Tengo que arar, Dios mío, tengo que arar. Sé que es mi salvación
tal vez la única...
¿Y si pruebo otra vez?
Salto de la cama. Me abrigo. En
el alero pruebo el frío en el humo de mi aliento. Hace frío
Camino y busco en la linterna el estribo del Someca... Arrancar arranca
9
Dejalo calentar un poco... Probalo en primera... que lo tiró que ni mueve
la rastra
10
Dios mío
ayudame
tengo que arar
Entonces escucho una voz que me
dice:
- "Andá y poné una señal del otro lado del potrero
no sea cosa que al abrir la melga vayas zigzagueando" -11
Encuentro dos palos
los ato cruzados y voy por el rastrojo abrigado de
cardo y maleza. Ato la señal en el poste central y vuelvo. Empieza a
clarear
llego al tractor y
no es mi tractor
es otro... la pucha
que éste ha de tener al menos 200 cavallos.12
Me subo y lo echo a andar.
la rastra obedece. .. miro la señal
miro hacia atrás... miro hacia arriba
vuelvo a mirar la señal
Estoy llorando
estoy arando.
Brassy
Correcciones
1 "Noche de invierno pampa que garúa...". La coma después
de "pampa" evita la anfibología (ambigüedad): indica
que "pampa" es atributo (invierno pampa), y no sujeto
(pampa que garúa).
2 "Ni
el grillo le desafía al silencio...". Corresponde el pronombre "lo",
porque "silencio" es el objeto directo de "desafía"
(el silencio es desafiado por el grillo).
En cambio "le" anuncia un objeto indirecto: a quién
o para quién es el objeto directo. (ej: el silencio le trae
un desafío: el silencio trae un desafío (objeto directo)
para él (objeto indirecto).
3 Algunas pausas: coma, y punto y coma (o punto seguido, para conservar el tono entrecortado de los anteriores), sirven para indicar el ritmo del párrafo.
4 "El escondite
de las 4 mantas de lana, me recuerda que en el resto del viejo puesto de la
chacra no hay nadie más."
Dentro de lo posible, los números se escriben con palabras: "las
cuatro mantas"..
No va coma entre sujeto y predicado ("el escondite me recuerda", y
no "el escondite, me recuerda")
Puede suprimirse "en el resto", porque no agrega significado y en
cambio produce cierta cacofonía (sonido discordante) con "puesto".
5 La coma después de la "y" señala que lo que sigue no es el último término de una enumeración, sino oración nueva: "y basta".
6 Cuando están entre signos de interrogación o constituyen indirectamente una pregunta, "qué", "cuándo", "cuál", "dónde", "quién", "cómo", llevan acento.
7 "Recién
son las 5. ¿Y si amanece que?
total
el tractor está
en el potrero 3 delante de la rastra de 24 discos que no puede ni mover.
Los números "endurecen" el párrafo. Incluso "24"
resulta de lectura más fluida expresado con palabras. El número
del potrero puede suprimirse directamente, ya que no agrega significado al relato.
8 Aunque la marca "Someca" muy popular hace algunas décadas resulte desconocida para el lector, su significado es inequívoco y confiere autenticidad al relato. Pero "50 hp" comunica a la oración un tono técnico que se puede evitar.
9 "Arrancar arranca"
requiere coma para significar: "En lo que respecta a arrancar, efectivamente
arranca".
10 El sentido exclamativo también requiere acento, y resulta
más neto iniciando la oración con mayúscula: "Qué
lo tiró..."
11 En este
caso la raya de diálogo se pone sólo al comienzo. Las
comillas indican correctamente
que no habla alguien, sino que se está mencionando lo que dice.
12 El sentido
de la interjección: "la pucha" se destaca poniéndola
con mayúscula y seguida de una coma.
Si bien es
correcta la acotación que sigue al título: "alegoría"
porque el relato alude a otra realidad, la verdadera, que subsume a todas
las situaciones y circunstancias concretas y abre la posibilidad de la fe y
de la esperanza, al quitarla se evita que puede interpretarse como una
disculpa del autor por su atrevimiento de escribir de esta manera especialmente
alegórica.
Remarco "especialmente", porque tanto la verdadera
poesía como todo texto realmente literario son siempre alegorías:
Se refieren a la realidad, tanto objetiva como subjetiva lo subjetivo
no deja de ser real, pero la presentan de tal manera que incluye toda
clase de sugerencias y matices.
De
lo contrario no se trataría de revelación o manifestación
de la belleza ocultamente contenida en el tema al que se alude arte literaria,
en suma, sino de una mera descripción neutra de datos o hechos,
al modo del inventario o de la crónica.
Texto corregido
La
Señal de la Cruz
Noche de invierno pampa, que garúa y se ensaña con la eterna soledad
del campo.
Ni el grillo lo desafía al silencio de la llovizna.
Hace frío y sopla. Noche pampa.
Cansado de noches despiertas, ni siesta a la siesta, y sin dormir. Que si me
rindo a medianoche, a las dos mis ojos se clavan en la oscuridad del desvelo.
El escondite de las cuatro mantas de lana me recuerda que en el viejo puesto
de la chacra no hay nadie más.
¿Vale la pena?...
¿hasta cuándo?... ¿para qué seguir?...
¿Por qué me pregunta la mente tantas veces lo que no me animo
a responder?
¿Por qué no digo basta de una vez, y basta?
¿Por qué siempre la duda de si terminar con todo es valentía
o cobardía?
¿Por qué discuto tanto conmigo mismo, si no estoy tan loco como
quisiera?
Recién son las cinco.
¿Y si amanece, qué?... total... el tractor está en el potrero,
delante de la rastra de veinticuatro discos que no puede ni mover.
¿Cómo se me ocurre que un Someca de cincuenta caballos puede mover
semejante lastre de fierro?
¿Y si pruebo otra vez?... ¿y si esta vez mueve la rastra?... tal
vez se oreó el rastrojo y la rastra se mueva...
Tengo que arar, Dios mío, tengo que arar. Sé que es mi salvación...
tal vez la única...
¿Y si pruebo otra vez?
Salto de la cama. Me abrigo.
En el alero pruebo el frío en el humo de mi aliento. Hace frío...
Camino y busco en la linterna el estribo del Someca... Arrancar, arranca...
Dejalo calentar un poco... Probalo en primera... Qué lo tiró,
que ni mueve la rastra...
Dios mío... ayudame... tengo que arar...
Entonces escucho una voz
que me dice:
"Andá y poné una señal del otro lado del potrero...
no sea cosa que al abrir la melga vayas zigzagueando".
Encuentro dos palos
los ato cruzados y voy por el rastrojo abrigado de
cardo y maleza. Ato la señal en el poste central, y vuelvo. Empieza a
clarear... llego al tractor y... no es mi tractor... es otro... La pucha, que
éste ha de tener al menos doscientos caballos.
Me subo y lo echo a andar... la rastra obedece... miro la señal
miro hacia atrás... miro hacia arriba... vuelvo a mirar la señal...
Estoy llorando... estoy arando.
Brassy
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De: Gustavo V. M.
Enviado: Sábado 08 de Marzo de 2008 18:00
Asunto: A Conrado De Lucia
No me duelen los nudillos. Al sonido del cencerro, la tranquera hizo un pase
con elegancia
de torero, y usted me invitó a pasar.
En eco, su comentario reverbera en lo intenso de un relato sencillo, según
usted.
Quería averiguar
si valía la pena escribirlo. Quería
empezar a aprender.
Seguiré atento
a sus notas, comentarios y sugerencias.
Seguiré agradecido,
claro.
Un fuerte abrazo
Brassy
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