From: Daniel Beteta Jiménez (Lima, Perú)
Sent:
Lunes 03 de julio de 2006 7:04
Buenas Tardes:
Aquí
le escribo de nuevo adjuntándole algunos poemas nuevos que espero reciba
y disfrute. También aprovecho la oportunidad para comentarle que su taller literario
tendría gran acogida en nuestro país, y puede pasarse por aquí cuando quiera
que lo esperaremos con
los brazos abiertos.
Saludos
Materia prima
Galleta de albaricoque, zapatilla en mi pasador,
delineador de la luna, radio a todo volumen, la pisada de un pie sobre un cantautor
respingado
y una hoja que no sabe de donde cayó andan vagando.
La
pisada de un pie, zapatilla en mi pasador, una hoja que no sabe de donde cayó,
la radio a todo volumen y un delineador de la luna
andan vagando como un cantautor
respingado sin galleta de albaricoque.
El cantautor respingado usa el delineador
de la luna, pone la radio a todo volumen, come galletas de albaricoque y anda
vagando
como una hoja que no sabe de donde cayó, como una zapatilla
en mi pasador, al lado de la pisada de un pie.
Cadáver exquisito
Y la luna se hizo piedritas,
manchó
la rosa de la paciencia
que entre llantos pintaba con acuarelas
sueños
fugaces sobre tecknopor.
Las suelas sin zapatos,
y
sin relojes en las manos,
le declararon al acordeón
que nunca se
puede estar
demasiado abrigado.
Y las estrellas
se dejaron batir
con almíbar de fotos sin fechas:
siempre falta sal
cuando no hay saleros
y duele más un cuchillo sin filo
que lo puntiagudo
de tus lentes color lívido.
Pobre papel aterciopelado
que recae
en el egocentrismo de no poder ser lija,
por ser venado crucificado
sacando clavos
en los bares de los cosmonautas aletargados.
Y
en las calles, tan circulares las calles,
donde mueren los arbustos de neón,
donde
sintigo salieron a caminar
las botas de los púberes en celo
merodeando
tu falda con olor a ron,
con olor a aplausos de algodón.
Antes
que los lunes en Lima
Los domingos en Lima son domingos
en cinta, en cinta de neblina y Quispes esperando salir de las urnas, esperando
al cielo que baje un poco
para reírse de los pocos focos que aún
sonríen cuando ríen.
Reírse y vestirse a sastre gris sobre
el gris, sobre el gris río erizado por juncos rosas a ambos lados, erizado
por el frío campesino que está atiborrado por minas escarlatas que
avanzan de filo a filo.
Avanzando hacia atrás andan los domingos de
esta ciudad con sofás en los balcones mirando estatuas de nunca jamás,
mirando -porque no
hay que engordar- promesas de algodón con sal.
Un
domingo en Lima no es un domingo sin martes que le suceda, no lo es sin madrugadas
añejadas por bohemios encarcelados,
no es domingo en lima si no naufraga
un bus cada mañana entre las colinas, no lo es sin viejos genios ambulantes
mendigando en los parques
de la rebeldía, sin niños soñando
con un pan frío regalado por candidatos a ángeles caídos,
no lo es sin versos pisoteados por violencia de niños sin helados.
En
el primer ejercicio las frases de una misma oración se han traspuesto formando
tres grupos semejantes. Este texto y el que le sigue son un ejemplo del entretenimiento
que solía jugarse entre adolescentes cuando estaban cansados de las barajas.
Ambos, los encadenamientos sucesivos y las frases sin sentido aparente, han dejado
de estar de moda desde que las computadoras los hacen con igual o mayor ingenio.
El original estaba distribuido también en varias
líneas, sin por ello convertirse en estrofas ni en conjunto constituir
un poema. El texto mejora al ser eliminadas las separaciones
artificiales.
Otro tanto sucede en el segundo ejercicio -anacrónico
por lo demás-. He conservado su forma original para evidenciar la inconsistencia
de su disposición formal, además de lo caprichoso de su contenido.
André Bretón y sus epígonos solamente han perdurado en la
influencia que ejercieron en su momento sobre algunos escritores como Oliverio
Girondo, cuyo talento poético se manifiesta a pesar de las rarezas formales
de moda en su época.
El tercer texto, "Antes que los lunes en Lima" -depurado de su artificiosa separación en seudo versos-, se asemeja en su estilo al de Girondo, pero no sólo en lo más fácil de imitar, la apariencia exterior, sino en que propone un verdadero contenido. Por eso no requiere que se oculte su inanidad con meros trucos formales. .
Conrado
De Lucia
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