Dos minicuentos

From: Germán Lucas Passerini.
Sent: Viernes, 05 de enero de 2007 13:36
Subject: Minicuentos

Estimado Conrado De Lucia:
Por casualidad encontré esta página que tanto placer me ha causado recorrer. No puede resistirme a la maestría de sus comentarios.
Mi nombre es Germán Passerini. Escribo narrativa. Le envío dos cuentos breves a modo de prueba, considerando que no sé
si funciona así nomás, sin ningún tipo de requisitos.
Muchas gracias
Germán

La desgracia.

Algo se movió entonces, apenas, como un segundo. Cuando la mujer se perdió tras las rocas, él sintió ese movimiento en los ojos: un torrente de lluvia, una descomposición carnal. Dejó el garrote contra la pared de la caverna, se rascó los cabellos enmarañados, amasó la barba hacia abajo, dejó tiesos los ojos y se dio cuenta de lo sucedido. En esa furia se arrancó las pieles que llevaba encima y se arrojó al suelo boca abajo, tragó el polvo y pateó el suelo. Luego giró, miró la roca del techo, el cielorraso de yeso, la lámpara, un cuadro en la pared, la puerta que acababa de cerrarse. Rodó de la cama y cayó sobre la alfombra; respiró pelusas. Algo se movió entonces en los ojos, apenas, como un segundo, como un siglo, como miles de siglos… y el hombre inventó el tiempo, el dolor, la tristeza, el abandono y la lágrima; sobre todo eso: la lágrima. O el desamor.

                                                                                                                                                                                          Germán Lucas Passerini

Estimado Germán:
Efectivamente, este Taller Literario funciona gratuitamente y sin otro requisito que la disposición de los participantes para aceptar correcciones y sugerencias.

Me he deleitado leyendo sus dos cuentos una y otra vez. Agrego a continuación algunas propuestas, pensando menos en corregir que en ilustrar a quienes visitan el Taller Literario en busca de indicaciones para escribir mejor.

He cambiado una coma por un punto y coma en "...cayó sobre la alfombra; respiró pelusas. Algo se movió...", dado que se trata de una nueva acción, o de un nuevo momento dentro de la misma acción.

Incluso cabría el punto y seguido, aunque probablemente afecte, interrumpiéndolo, el swing del relato: "Rodó de la cama y cayó sobre la alfombra. Respiró pelusas. Algo se movió...".

A riesgo de caer en cierta cacofonía, también podría ponerse una "y": "Rodó de la cama y cayó sobre la alfombra y respiró pelusas".

O, a pesar de la simultaneidad que debe indicar el gerundio, se podría cometer la transgresión de emplearlo –al estilo policial– para un suceso posterior–: "Rodó de la cama y cayó sobre la alfombra respirando pelusas. Algo se movió..."
Se atenúa en parte el efecto del gerundio si se conserva la coma:" "Rodó de la cama y cayó sobre la alfombra, respirando pelusas.".
Podría también cambiarse el verbo de acción "cayó" por uno de estado: "quedó", que recupera la simultaneidad requerida por el gerundio: "Rodó de la cama y quedó sobre la alfombra respirando pelusas."

En el final, me pareció oportuno reemplazar una coma –que podría sugerir una inexistente continuidad con la enumeración que la antecede– por un punto y coma que anuncia la inminente conclusión, y aumentar la fuerza de ésta separándola con un punto y seguido. En vez de: .
"… y el hombre inventó el tiempo, el dolor, la tristeza, el abandono y la lágrima, sobre todo eso: la lágrima, o el desamor."
queda:
"… y el hombre inventó el tiempo, el dolor, la tristeza, el abandono y la lágrima; sobre todo eso: la lágrima. O el desamor."

Por cierto que se trata de sutilezas, y también en textos de autores consagrados se encuentran a veces verdaderos errores. Pero analizar prolijamente este minicuento es una manera de corroborar su excelencia.

 

La inventada

¿Cómo puedo escribir un relato ambientado en el Moulin Rouge de París en 1884, cuando en realidad el edificio fue construido en 1889? "Soy escritor –pensó– me importa una mierda el año". Así inventó el año y construyó una historia, un lugar, un molino, unas mesas, un escenario… Del mismo modo inventó una mujer (no la sacó de ninguna costilla), y habiendo una mujer le fue fácil inventar un amor. Pero la mujer estaba en el lugar, debajo del molino, sobre las mesas y el escenario, y el amor dolía en el pecho y los dientes. Entonces escribió (inventó) una desgracia, un dolor, una lágrima, una cosquilla en la panza. Luego se supo negado, obviado, estúpido, y escribió un arma. Se inventó un status para entrar al lugar, un camino para llegar hasta el escenario, un bolsillo para esconder el arma, una sonrisa para ser sarcástico, y un dedo para apretar el gatillo.

                                                                                                                                                                                        Germán Lucas Passerini

Moulin Rouge y status van en itálicas, porque no son palabras del español.

Agregué la coma que se necesita para cerrar el comentario "pensó", ya que los incisos deben ir entre comas: "Soy escritor", pensó," me importa una mierda el año".
Una alternativa, que además evita tener que cerrar y volver a abrir las comillas, es colocar el inciso entre rayas: "Soy escritor –pensó– me importa una mierda el año".

Debe ir una coma –requerida por el nuevo enunciado– luego del paréntesis en "...inventó una mujer (no la sacó de ninguna costilla), y habiendo una mujer...". Quitando el paréntesis se percibe mejor la necesidad de que esté la coma: "...inventó una mujer, y habiendo una mujer le fue fácil..."

Lluego de esta tediosa –pero concédame que no mezquina– búsqueda de los errores más sutiles, permítame decirle, Germán: ¡Felicitaciones!

                                                                                                                                               Conrado De Lucia
  
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