De: Maria Esther G.
Enviado: Sábado 21 de mayo de 2005 17:26
Asunto: Obtener una opinion sincera sobre mi poema (humildemente).
Muerte absurda
...
Y llegaste a mí,
misteriosa, fría;
penetraste hondo
y me enfrentaste
al
dolor y a la agonía.
Te
sentí recorriéndome,
estremeciéndome,
para derramarte luego
en el charco púrpura
que era toda mi vida
en ese instante deshecha,
quedándote
serena,
satisfecha.
A mi alrededor
todo
era doloroso,
confuso;
oí gritos y sirenas,
todo en vano;
una
gran pena.
Y me arrastraste
por oscuros laberintos
donde
nada es,
donde nada existe,
sin importarte que
yo era, existía.
Sin importarte
que
yo vivía...
María
Esther G.
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Estimada María Esther:
He cambiado solamente algunos signos de puntuación
y he agregado acentos. En cuanto al contenido de su poema, el acierto de algunas
imágenes induce a proponerle que siga escribiendo sobre otros temas y
circunstancias, para alcanzar con la práctica la universalidad que requiere
la poesía.
El tema de la muerte nos concierne a todos, pero la universalidad
de la obra estética no se refiere meramente a su extensión cuantitativa
sino y sobre todo a su validez cualitativa, es decir, a que ofrezca
una visión superior desde la que sea posible contemplar y entender lo
que nos es común a todos.
El poeta no inventa la realidad; se refiere a ella y a las
vivencias semejantes de muchas otras personas, pero lo hace mediante metáforas,
imágenes y analogías que, al aportarles una nueva significación,
las esclarecen en su propio conocimiento de lo que han vivido o imaginado.
Su texto puede considerarse todavía un "escrito
de circunstancias", en este caso motivado por la interiorización
de una situación conocida, o por la propia vivencia de la inexorabilidad
de la muerte. Un tema tan manido requiere que su tratamiento sea decididamente
original, que aporte una nueva manera de considerarlo o que ilustre algún
aspecto latente y hasta ahora oculto de esta eterna cuestión. La
pena del poeta es la misma que la de todos, pero lo diferencia su capacidad
de transmutarla en dolorida y universal belleza.
La saludo cordialmente.
Conrado