De: Silvana M.G.
Enviado: Viernes 17 de Octubre de 2008   09:23
Asunto: Corrección de cuento

quisiera saber si puede corregirme el cuento que envio, el mismo es una consigna para trabajar en un taller de escritura, debia
comenzar de la siguiente manera:
"un haz de luz se colaba por debajo de la puerta,el terror me invadio....
muchas gracias

Quisiera saber si puede corregirme el cuento que envío, hecho a partir de una consigna propuesta en un taller de escritura.
Debía comenzar así:
"Un haz de luz se colaba por debajo de la puerta. El terror me invadió..."
Muchas gracias.

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Estimada Silvana:

   He revisado su mensaje porque su redacción también puede mejorarse. Para quien se ejercita en escribir es un buen hábito cuidar que la puntuación sea precisa, y evitar el uso de expresiones adocenadas como "el mismo" para referirse a algo que se acaba de mencionar . Esta modalidad, llamada festivamente "mismismo", es tolerada – por ejemplo– en el lenguaje de la policía, porque para pertenecer a esa repartición no se requiere un manejo correcto del lenguaje; pero no es admisible en un texto correctamente escrito.

   El original de su cuento utilizaba la fuente Comic Sans MS.  Es conveniente que la fuente sea estándar, del tipo de la Arial o de la Times
New Roman
.  A veces se intenta "mejorar" un texto mediante el empleo de fuentes poco comunes, colores o una disposición espacial
original –formas que suelen emplearse con frecuencia para presentar poemas–,
pero estos recursos más bien inducen a pensar que el autor duda del valor intrínseco de su obra.

Versión original:

CUENTO
Pacto de amor

Un haz de luz se colaba por debajo de la puerta, el terror me invadió.1
Sé que les resultará difícil creerme, pero tuve que hacerlo,2 lo había prometido, lo pactamos cuando nos dieron la terrible noticia3 y aunque me resultaba impensable poder llevar a cabo semejante juramento4 no podía faltar a mi palabra.
Hasta hacía5 poco tiempo, antes del informe, no sabíamos cuan6 felices éramos, pero7 como suele pasar en estos casos8 comenzamos a añorar los pequeños "dramas" cotidianos9 y hubiéramos dado cualquier cosa por volver el tiempo atrás.
Lo cierto es que el fatídico día llegó. Durante las semanas que antecedieron10 este desenlace todo hacía notar que el momento se acercaba,11 su terrible dolor se hacia12cada día mas intolerable.
Y aunque les parezca incomprensible13 tuvimos que planear la forma de hacerlo, como si estuviéramos proyectando unas vacaciones. Tal vez había llegado la hora de que "ella"14 descansara…
Aquel día no pronunció una sola palabra, hasta que dijo:
-ahora15 es el momento… necesito tu ayuda y tu compresión…16
No contesté, casi no podía mirarla…17

La abracé con fuerza18 en una eterna despedida, tratando de reprimir mis lágrimas y de disimular el deseo de que nos fuéramos juntas,19 le acaricié su mejilla, apreté su mano con fuerza y la besé en los labios. No pude hablar,20 ¡era tanto lo quería21 decirle!
No me miraba, pero actuaba seria, estoica y decidida,22 cómo23 siempre. No tenia24 miedo, se notaba.25
Le entregué el frasco y salí casi corriendo. Afuera llovía,26 caminé horas27 bajo la tormenta, hasta que supe que ya podía regresar.
Cuando llegué vi que la luz seguía encendida,28 me acerqué,29 caminando despacio hacia a la puerta, coloque30 la mano en el picaporte y la abrí.
Ahí31 estaba, tendida en32 la cama, sin vida pero también sin dolor. Todo había terminado.
La tomé de la mano durante un largo rato33, su34 mano que tantas veces me había acariciado, y lloré. Lloré, me enojé con mi puta suerte35 y con nuestro destino.
Ahora estoy aquí, declarando, por si fuera necesario,36 quería decirles que la ayudé a terminar con el sufrimiento,37 no fue un suicidio, fue38 un acto de dignidad.39
No pude negarme y40 tuve que prometerle que lo haría41 en el mismo momento42 que43 el doctor Fernández dijo44 que el tumor era maligno.
                                                                                                                                                  Silvana M.G.
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Correcciones


1  La consigna "Un haz de luz se colaba por debajo de la puerta, el terror me invadió" no debe estar necesariamente al comienzo del relato.     Tendría cierto sentido incluirla en el párrafo en que la protagonista regresa a la casa, pero tampoco responde exactamente a lo que entonces     sucede. La finalidad de una consigna es proponer en forma genérica un tema, por lo que no se requiere emplearla textualmente.

2  No va coma sino punto seguido, porque se inicia otra oración.

3  Va una coma porque a la conjunción "y" no sigue el término final de una enumeración, sino una nueva oración.

4  Va una coma para indicar que concluye el inciso (el comentario "y aunque...").

5  Corresponde el tiempo verbal presente, porque la expresión adverbial no requiere correlación de tiempo con el verbo siguiente.

6  "Cuán" debe llevar acento porque su significado es exclamativo.

7 y 8  Deben ir comas para indicar el comienzo y la finalización del inciso "como suele ocurrir en estos casos".

9  Idem punto 3.

10  Falta la preposición "a" (antecedieron a algo: "antecedieron a este desenlace").

11  Punto y coma porque se inicia una nueva oración.

12  Acento en "hacía".

13  Va coma para separar la oración siguiente.

14  La palabra "ella" no debe ir entre comillas porque no se la menciona sino que se la usa con su significado normal.

15  La expresión debe comenzar con mayúscula y debe señalarse con raya (–), no con guión (-).

16  Error de tipeo: "comprensión". El final con puntos suspensivos debilita el sentido conclusivo de esta oración.

17  La tensión del momento se expresa mejor uniendo las frases con puntos seguidos y sin dejar la línea de separación.

18  Va coma para indicar el comienzo del inciso "en una eterna despedida".

19  Punto y coma –puede ser hasta punto seguido– porque se inicia una nueva oración.

20  Punto y coma porque la exclamación es una nueva oración.

21  Error de tipeo: falta la palabra "que".

22  No va coma porque cada adjetivo está relacionado con la misma expresión: "como siempre".

23  El adverbio "como" no lleva acento porque no tiene sentido de pregunta ni de exclamación.

24  Acento en "tenía".

25  Es más correcto coordinar las dos oraciones con el nexo "que", e invertir su orden: "Se notaba que no tenía miedo.".

26  No va coma sino punto seguido –o punto y coma– porque son dos oraciones distintas.

27  El verbo "caminé" y el sustantivo "horas" requieren ser unidos por el adverbio "durante".

28  Punto y coma para separar la nueva oración.

29  No va coma entre el verbo y la frase adverbial "caminando despacio".

30  Acento en "coloqué".

31  En este caso "Allí" es más preciso que "ahí" para indicar la distancia.

32  "Sobre" refuerza la imagen de alguien que yace.

33  La expresión resulta más fluida anteponiendo la circunstancia "Durante un largo rato...".

34  En lugar del artículo "la", el adjetivo "esa" acentúa el tono afectivo de la expresión.

35  El adjetivo es aquí innecesario y desentona con el nivel de lenguaje del relato.

36 y 37  Punto seguido, para separar oraciones diferentes.

38  La conjunción adversativa "sino" evita la repetición del verbo y mejora la sintaxis.

39  No va punto aparte sino punto seguido porque prosigue el relato de la misma circunstancia.

40  Punto seguido en vez de la conjunción "y", para separar una nueva oración.

41  Conviene ubicar la oración "tuve que prometerle que lo haría" al final del relato, para destacar su sentido resolutivo.

42  No es exacto que la promesa se hizo "en el mismo momento...".  Debe decir –por ejemplo– "Esa misma tarde..."

43  Se debe intercalar la preposición "en": "En el mismo momento en que..."

44  Debe anteponerse el pronombre "nos" para indicar que quien habla se dirige a personas determinadas.

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Versión corregida:

Pacto de amor

   Sé que les resultará difícil creerme, pero tuve que hacerlo. Lo había prometido, lo pactamos cuando nos dieron la terrible noticia, y aunque me resultaba impensable poder llevar a cabo semejante juramento, no podía faltar a mi palabra.
   Hasta hace poco tiempo, antes del informe, no sabíamos cuán felices éramos, pero, como suele pasar en estos casos, comenzamos a añorar los pequeños "dramas" cotidianos, y hubiéramos dado cualquier cosa por volver el tiempo atrás.
   Lo cierto es que el fatídico día llegó. Durante las semanas que antecedieron a este desenlace todo hacía notar que el momento se acercaba; su terrible dolor se hacía cada día mas intolerable. Y aunque les parezca incomprensible, tuvimos que planear la forma de hacerlo, como si estuviéramos proyectando unas vacaciones. Tal vez había llegado la hora de que ella descansara…
   Aquel día no pronunció una sola palabra, hasta que dijo:
   –Ahora es el momento… necesito tu ayuda y tu comprensión.
   No contesté. Casi no podía mirarla. La abracé con fuerza, en una eterna despedida, tratando de reprimir mis lágrimas y de disimular el deseo de que nos fuéramos juntas; le acaricié su mejilla, apreté su mano con fuerza y la besé en los labios. No pude hablar; ¡era tanto lo que quería decirle!
   No me miraba, pero actuaba seria, estoica y decidida como siempre. Se notaba que no tenía miedo.
   Le entregué el frasco y salí casi corriendo. Afuera llovía. Caminé durante horas bajo la tormenta, hasta que supe que ya podía regresar.
   Cuando llegué vi que la luz seguía encendida; me acerqué caminando despacio hacia a la puerta, coloqué la mano en el picaporte y la abrí.
   Allí estaba, tendida sobre la cama, sin vida pero también sin dolor. Todo había terminado.
   Durante un largo rato la tomé de la mano, esa mano que tantas veces me había acariciado, y lloré. Lloré, me enojé con mi suerte y con nuestro destino.
Ahora estoy aquí, declarando, por si fuera necesario. Quería decirles que la ayudé a terminar con el sufrimiento. No fue un suicidio, sino un acto de dignidad. No pude negarme. Esa misma tarde en que el doctor Fernández nos dijo que el tumor era maligno, tuve que prometerle que lo haría.
                                                                                                                                          Silvana M.G.

Comentario                                                                                                                                                  

   Se han empleado acertadamente expresiones lacónicas para indicar el estado de ánimo dolorido y a la vez conflictivo de la protagonista, quien intenta disculparse pero también reivindicar su conducta y el pacto establecido con la persona enferma.
   Esas breves expresiones deben ir separadas por punto y coma –o, como en la versión corregida, con puntos seguidos que acentúan su dramatismo–. No corresponde separarlas por comas porque, si bien son sucesivas, se refieren a contenidos distintos.
   Cada modalidad que se emplea en un relato –por ejemplo las oraciones breves, casi telegráficas– debe responder a una finalidad expresiva, que en este caso se ha logrado con acierto: las frases pronunciadas por una persona que acaba de vivir una circunstancia límite y se encuentra en un intenso estado emotivo surgen como a borbotones y dejan implícitos otros comentarios. Si se tratara de un hecho distante en el tiempo el narrador podría emplear otro estilo, con oraciones más largas y descriptivas.
  El cuento está muy bien logrado. Solamente se debe cuidar que los aspectos formales no desmerezcan su calidad.

                                                                                                                                          Conrado De Lucia

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