De: Odalis Fernández Barrientos  (Kimberley, Rep. de Sudáfrica)
Enviado: Miércoles 26 de Mayo de 2010 18:13
Asunto: Poesía primaveral

Hola, envío este poema que escribí para que sea criticado. Sobre todo, el uso de los signos de puntuación. 
Me encuentro actualmente en Sudáfrica, pero soy de nacionalidad cubana.
Gracias.

    Estimada Odalis:
   De acuerdo con su pedido me he ocupado en detalle de la puntuación de su poema, y he aprovechado la oportunidad para referirme a otras cuestiones de puntuación y de teoría poética.
   La saludo cordialmente.
   Conrado


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  Versión original:

             Poesía primaveral


   Maripositas que vuelan hasta el lodazal:
¿acaso allí hay flores que puedan libar?.
Cristal de vitrales, parches de colores,
alfombra tejida de estilo oriental;
vereda de niños, regalos de dioses;
son maripositas en el humedal.
   Maripositas que vuelan hasta el lodazal:
¿acaso allí hay flores que puedan libar?.
Serán sus alitas en abrir y cerrar,
abanicos del suelo para la humedad;
¿adónde se irán con el aguacero?...
¡Arcoíris nirvana se van a pintar!

Versión corregida:

              Poesía primaveral

    Maripositas que vuelan hasta el lodazal:
¿acaso allí hay flores que puedan libar?
Cristal de vitrales, parches de colores,
alfombra tejida de estilo oriental;
vereda de niños, regalos de dioses
son maripositas en el humedal.

   Maripositas que vuelan hasta el lodazal:
¿acaso allí hay flores que puedan libar?
Serán sus alitas, en abrir y cerrar,
abanicos del suelo para la humedad;
¿adónde se irán con el aguacero...?
¡Arco iris nirvana se van a pintar!

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Sobre la puntuación de "Poesía primaveral"

   Al revisar textos anteriores he señalado que las reglas de puntuación admiten una gran variabilidad, lo que se manifiesta en cambios de criterio que a veces se producen en pocos años. Tengo algunos libros de lectura de escuela primaria de la década de 1920, y me sorprende encontrar en ellos rasgos de puntuación que actualmente son considerados totalmente incorrectos.

   El criterio general para puntuar correctamente un poema es colocar los mismos signos que corresponderían si el texto estuviera en prosa. Por lo tanto, lo primero que debe tenerse en cuenta es que el cambio de línea de un verso no reemplaza al signo de puntuación que correspondería colocar si el texto estuviera escrito de corrido.


Primera estrofa:

   El signo dos puntos colocado al final del primer verso es la puntuación correcta, porque anuncia lo que se va a decir a continuación. Un error frecuente, que suele encontrarse en el encabezamiento de las cartas, es reemplazar los dos puntos por una coma, de este modo:

Forma correcta:
Estimada Odalis:
   A su pedido voy a ocuparme...

Forma incorrecta:
Estimada Odalis,
   A su pedido voy a ocuparme...

   Otro error, frecuente en los encabezamientos de cartas, es proseguir el texto en la misma línea del saludo inicial. Lo que corresponde es pasar al renglón siguiente:

Forma correcta:
Estimada Odalis:
   A su pedido voy a ocuparme...

Forma incorrecta:
Estimada Odalis: A su pedido voy a ocuparme...

Otra forma incorrecta, que mezcla el saludo inicial con el contenido de la carta:
Estimada Odalis, a su pedido voy a ocuparme...

   En cuanto a la sangría –conviene casi siempre que sea de pocos espacios: dos o tres– no es indispensable, pero confiere elegancia al texto y facilita la iniciación de la lectura de cada párrafo, como puede verse más arriba en esta misma página.

   El poema que analizamos está compuesto por dos estrofas, y la pequeña sangría hecha por su autora permite distinguirlas y a la vez facilita su lectura. Cabría también separar con una línea ambas estrofas, otorgando así cierta independencia al tono de sus contenidos.

   Otro error frecuente –aclaro que no ocurre en este poema– es omitir el signo de puntuación que corresponde al final de un verso cuando el siguiente se inicia con un signo de pregunta:

Forma incorrecta:
Maripositas que vuelan hasta el lodazal
¿acaso allí hay flores que puedan libar?.

Forma correcta:
Maripositas que vuelan hasta el lodazal:
¿acaso allí hay flores que puedan libar?.

   Empero, hay un error de puntuación al final del segundo verso: Cuando una oración termina con signo de pregunta o de exclamación, éstos son conclusivos, de modo que no corresponde agregar un punto luego de ellos.

Forma incorrecta:
¿acaso allí hay flores que puedan libar?.

Forma correcta:
¿
acaso allí hay flores que puedan libar?

   En la enumeración que sigue a los dos primeros versos, es correcta la separación de sus componentes mediante comas, e incluso con punto y coma cuando –como en este caso– la lista prosigue con otra clase de elementos, menos descriptivos y más conceptuales::

Cristal de vitrales, parches de colores,
alfombra tejida de estilo oriental;
vereda de niños, regalos de dioses;
son maripositas en el humedal.

    Pero para que el verso que concluye la estrofa no sea un elemento más de la enumeración –como lo indica el punto y coma–, y funcione en cambio como una síntesis de toda la estrofa, la puntuación puede modificarse así:

Forma original:
vereda de niños, regalos de dioses;
son maripositas en el humedal.

Forma propuesta:
vereda de niños, regalos de dioses
son maripositas en el humedal.

   En el original el verso final separado por el punto y coma resulta el último elemento de la enumeración, y su significado es un tanto redundante porque reitera el del primer verso del poema.

   En cambio, al quitar el punto y coma luego de "dioses", el significado de este inciso se integra con el del verso siguiente, y el conjunto funciona como una síntesis:

 . . . . . . . . . . , regalo de dioses
son maripositas en el humedal.

   En donde el significado es: "Las maripositas del humedal son un regalo de los dioses.", lo que constituye una buena síntesis del contenido de la estrofa.

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Segunda estrofa:

    En el segundo verso de la segunda estrofa puede señalarse nuevamente que los signos de cierre de pregunta o de exclamación son conclusivos, de modo que cuando están al final de una oración  no va punto después de ellos. En cambio si la oración prosigue corresponderá colocar coma, punto y coma, etc., según lo requiera la sintaxis.

   En el penúltimo verso la pregunta concluye con puntos suspensivos. Aunque éstos pueden estar colocados luego del signo de cierre de pregunta, dado su carácter conclusivo es preferible incluirlos dentro de la pregunta, y terminar la oración con el signo correspondiente.

Forma original:
¿adónde se irán con el aguacero?...

Forma propuesta:
¿adónde se irán con el aguacero...?

Finalmente, los términos de la expresión "arco iris" no deben ir unidos. Cabe señalar que, en el caso de que se unieran, corresponderia colocar el acento ortográfico en "arcoíris" para no formar diptongo entre la "o" y la "i", ya que sin él la pronunciación sería "arcóiris".

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Sobre la puntuación correcta y su adecuación a la intención del autor

   Repárese en los matices de significado que pueden cambiarse en un poema con sólo modificar la puntuación. Esto pone de manifiesto la importancia de que el poeta domine el sentido lógico de los signos de puntuación, y se percate de las diferencias que su empleo introduce en el significado.

   Con ese conjunto de recursos formales el autor procura expresar las vivencias y estados anímicos que lo han llevado a escribir el poema, e inducir en lo posible un análogo tono emocional y afectivo en el lector. La poesía es una obra estética ("aistesis": sentir; "an-aistesis" –anestesia–: no sentir), y como tal se dirige al sentimiento y al afecto antes que a la razón discursiva. Por otra parte, un poema debe poseer cierto grado de consistencia lógica para que su significado no resulte oscuro o simplemente arbitrario –rasgos que algunos "poetas" sin mejores recursos pretenden equiparar con "profundidad"–.
   
   Estas diferencias –evidentemente opinables y sutiles– carecen de importancia en un texto utilitario, por ejemplo en un contrato legal. En esos casos los matices meramente literarios son irrelevantes, y en cambio se cuida escrupulosamente la lógica interna del discurso para evitar errores de intepretación involuntarios –o capciosos, que luego serán explotados por los abogados–.

   En cambio, buena parte de la belleza de un poema depende de la habilidad de su autor para utilizar sutilezas, tanto en la elección de los términos como en su orden sintáctico, e incluso –como acabamos de mostrar– en la puntuación, que agrupa o separa las partes de la oración de modo semejante a como lo hace la ubicación de los versos en diferentes líneas, y las líneas en blanco que separan las estrofas.

   En este aspecto, también suele cometerse un abuso por parte de aficionados que creen embellecer el poema alterando su distribución normal en la página: textos centrados, que obligan a la vista a buscar cada vez el punto en donde comienza (¡no "arranca", por favor!) el verso siguiente.

    Otros eligen disponer los versos con sangrías crecientes, en forma de escalera. Otros, aún, aprovechan las malhadadas "facilidades" del Word y alinean el texto sobre el margen derecho, lo que facilitaría la lectura de un texto en hebreo o en cualquier otro lenguaje que se escriba de derecha a izquierda, pero que la dificulta en muchos otros idiomas.

   En tren de "embellecer" su obra, algunos autores eligen fuentes del Word "artísticas" –cuya forma en realidad sólo añade dificultad a la lectura. Lo adecuado es presentar el poema en una fuente sobria como Times New Roman, Verdana, Arial, Helvética u otra de semejante legibilidad.

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Sobre la elección del título más adecuado para un poema

   A propósito del poemita "Primaveral", cabe señalar la importancia que tiene el título de una obra, tanto en verso como en prosa, ya que también el título forma parte de la obra. "Poema", para designar una creación literaria (en griego: poiésis), por lo común en verso, es término más ajustado que "Poesía", cuyo significado, más amplio, incluye al propio arte de componer poemas.

   En una primera aproximación a esta cuestión –que puede parecer mínima–, el título debería ser ("debería ser", en modo potencial, no: "debiera ser", que está en modo subjuntivo, y es un error que se oye con frecuencia) entonces "Poema primaveral"

   Por otra parte, el título más preciso "Poema primaveral" podría ser redundante, ya que es obvio que se trata de un poema. "Primaveral", a secas, sería entonces el título más adecuado, puesto que se refiere al tipo de contenido e implica cierta forma de clasificación, como si se dijera: "Este es un poema del tipo de los que se refieren a la primavera".

   Pero aquí aparece el factor que realmente decide cuál debe ser el título más adecuado, y es la intención del autor, aquello que las palabras del poema –incluidas las del título– intentan destacar y mostrar al lector.

   En el caso que analizamos puede considerarse totalmente adecuado el título elegido por su autora: "Poesía primaveral", que no constituye una redundancia sino que sintetiza la conclusión: "Las maripositas en el lodazal son un poema de la primavera.".

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Sobre el sentido de la poesía en general

   Puede ser oportuno recordar que un auténtico poeta no es un "componedor de versitos" –de los que abundan–, sino alguien que descubre y pone en palabras dimensiones y aspectos del Ser no percibidas con anterioridad.

   En esto estriba precisamente la poiesis, la creación, que se refiere por antonomasia a la creación poética.
El poema parte de una intuición ine-fable, inexpresable, del poeta, que se ha tornado "fablable" –hablable– a través de su palabra.

   El poeta nos revela así una dimensión original del Ser, que su particular lenguaje ha convocado y
que permanecía hasta ese momento oculta entre la inmensa y desconocida riqueza de los entes reales –creados–, que su imaginación re-crea en esos bellos entes ideales que constituyen la poesía.

   El auténtico poeta no sólo es un artesano que domina el oficio de combinar palabras para otorgarles belleza mediante el ritmo, la rima y demás recursos literarios, sino que es un demiurgo ("demi-urgo": en griego, "semi-creador" –ya que el único totalmente creador es Dios–) que con su palabra hace visible la realidad que nos rodea, y nos descubre su belleza.

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