De: Germán Lucas
Passerini (Chascomús, Pcia. de Buenos Aires)
Enviado: Lunes 11 de Febrero de 2008 12:23
Estimado Conrado de Lucia:
Humildemente le envío un texto de mi autoría. Sé que dista
mucho de la prolijidad, de la buena narrativa.
Pero soy herrero, y en esta profesión me amparo, más como un cobarde
que como un idiota.
Desde ya muchas gracias por su atención y por lo que le dedica al tango
y a la escritura.
Atentamente,
Lucas Passerini
Segunda
oportunidad
Le verás
los ojos secos, barnizados, los mismos ojos que no vieron el rifle ni la luz
del reflector. Tratarás de acomodarte en el sillón, de estirar
las piernas, de ver por la ventana alguna que otra rareza que aplaque tu curiosidad.
Pero él está ahí, tieso en la pared, tan poca cosa sobre
el equilátero de madera, tan mirándote, que no puedes sacarle
la vista de encima.
Quizás nadie de los presentes se fije en la pared que
lo soporta, al menos nadie desde esa posición en la que te encuentras,
de frente, en un cómodo sillón, las piernas estiradas, una revista
vanamente abierta sobre las rodillas. Puede que alguien te dirija la palabra,
alguna de esas pavadas que se dicen en las esperas, como "qué tiempito",
o "cómo pasa el tiempo". Tratarás de dar una respuesta
breve y definitiva, como: "sí, un desastre", o "bueno,
es lo que hay". Así el inoportuno sabrá que deberá
callar, o buscar a otra persona con ganas de hablar de trivialidades; sabrá
que más allá está la canasta con las revistas de años
anteriores, pero revistas al fin.
Saldrá alguien por la puerta del consultorio, y entrará
otro, hasta que llegue tu turno.
Cerrarás los ojos entonces, los cerrarás y seguirás
viéndolo, ya no tan indefenso ni colgado, sino en su mundo de espadañas,
en su mundo de río oscuro, hociqueando alguna osamenta, embarrándose
en naturales chiqueros, procreando a fuerza de colmillos y colmillazos. Lo verás
adentrándose en maizales prohibidos, rompiendo marlos y silencios nocturnos.
La luna lo sorprenderá echado hacia el cielo, la noche boca arriba te
sonará familiar, y lo imaginarás en su vida anterior su
vida posterior ya no es vida, corriendo hembras grises por vastos campos
y orillas. Así abrirás los ojos de vez en cuando, y adivinarás
detalles que tu imaginación te niega, y le verás los pelos pardos
y duros, los colmillos autolastimándole la mandíbula superior,
las orejas pequeñas, ya inútiles, la nariz redonda y plana y los
enormes orificios sin la humedad de otrora.
La puerta se abrirá de golpe, y despedirán
amistosamente al paciente, y entrarás vos, algo nervioso. Entrarás
cuando habrías descubierto la fisonomía oculta del hombre detrás
de los matorrales, cuando le oíste los pasos bajos marcando la tierra.
Lo sabrás sigiloso como un gato, allá oculto, apostado en esa
noche de luna, con esa paciencia de acero y dedo en el gatillo. Te hará
pasar y te invitará a tomar asiento, justo cuando percibías que
algo no andaba bien en aquella sombra, cuando una figura extraña se había
movido sobre los pastos. Te hablará de quien sabe qué tonterías,
y en esa voz reconocerás el sonido de corredera hacia atrás, de
bala entrando en el caño, y te pedirá que abras la boca justo
cuando piensas que tus colmillos no asustarán al cazador, cuando crees
que correr sería en vano y hacerte el muerto una premonición,
y verás que se enciende el reflector, y el hombre que se acercará
hacia tu boca, hacia tus colmillos, y un gruñido te saldrá del
hocico, y un grito te saldrá del paladar y te imaginarás sobre
una madera, colgando en la pared de cualquier consultorio. Hundirás entonces
la cabeza en la cuerina del sillón, esquivarás esa primera bala,
te acercarás al cazador veloz y ciego. Volverá a apuntar el maldito,
demasiado tarde porque habrás llegado hasta él, y caerá
con ruido de pasto, de baldosas. Será una presa fácil sobre la
hierba, será una presa fácil para este animal rencoroso que ya
muerde la garganta del hombre que grita.
Triste
LeVille
Estimado Germán:
La calidad de su cuento me impone que no lo publique, como
de costumbre, en dos versiones, la original y la corregida, sino que solamente
haga en el original algunos ajustes formales que enumero a continuación:
La sangría de unos pocos espacios facilita su lectura,
y es particularmente necesaria cuando un texto tiene la densidad gráfica
del suyo muy adecuada, por otra parte, al tema y al ritmo del relato.
Algunas comas, agregadas o desplazadas a otro lugar del párrafo
lo que siempre es discutible, tienen también la finalidad
de facilitar la lectura del cuento, ya de suyo complejo por los dos planos en
los que transcurre.
He agregado algunas comillas en expresiones que son citas,
y he reemplazado con rayas más adecuadas los paréntesis
que indicaban un comentario.
Finalmente, he agregado algunos puntos y aparte para reforzar
el efecto de los cambios de plano de la narración.
Es todo. Corrijo: Faltan las efusivas felicitaciones que su
cuento merece. No deje de enviarlo a algún concurso literario.
Conrado
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