De: Anclas
(T.B., San Francisco, Pcia. de Córdoba)
Enviado: Lunes 13 de Julio de 2009 18:25
Asunto: Revisión poema
Muchas gracias por su interés por los noveles escritores
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Original: Obstinado
y abrumador el silencio se adueña de la casa La mesa
del desayuno compartido durante muchos y felices años. Angustiada
estreno un día inédito en mi vida. Te marchaste
de repente, sin un último abrazo, |
Corregido: Obstinado
y abrumador, el silencio se adueña de la casa La mesa
del desayuno compartido durante muchos y felices años. Angustiada,
estreno un día inédito en mi vida. Te marchaste
de repente, sin un último abrazo, |
Comentario
Formalmente sólo se han requerido algunos cambios en
la puntuación. La presentación gráfica del texto aparenta
la disposición espacial propia de un poema, pero la ausencia de ritmo
denota que se trata de una prosa que, aunque distribuida en forma fragmentaria,
puede leerse como tal sin medra ni desmedro de su contenido:
Silencioso adiós
Obstinado y abrumador, el silencio se adueña de la casa y
de mi alma; secos los ojos, agotadas las lágrimas, el corazón
destrozado.
La mesa del desayuno compartido durante muchos y felices años. Las tazas
en orden. El periódico doblado, esperándote. Tu silla vacía.
Angustiada, estreno un día inédito en mi vida. Comienza a cubrirme
con sus negras alas de cuervo esa indeseada compañera llamada soledad.
Te marchaste de repente, sin un último abrazo, sin presentir el vacío
doloroso que dejó tu ausencia.
Como un mantra, sólo puedo repetir: Te amo. Te extraño. Te amo.
Un
texto literario no es ni más ni menos valioso por el hecho de estar construido
en prosa o en verso. Su calidad emana de
la riqueza de su contenido y de la mayor o menor adecuación de la forma
empleada para expresarlo. Antonio Machado ha escrito "La tierra de Alvargonzález"
(Poesías completas, 5ª ed., Madrid, Espasa-Calpe, 1979, pp.
159-191) en dos versiones: como romance octosílabo y como cuento en prosa,
y ambas se distinguen por su excelencia literaria.
La pérdida de un ser querido ha inspirado infinidad
de textos como el enviado por "Anclas", dentro de un amplísimo
rango de valor artístico. Basta transcribir el primer verso de un poema
que escribió Juan Ramón Jiménez sobre este tema inagotable,
para percibir la intensidad de su ritmo:
"¡Qué
goce triste este de hacer todas las cosas como ella las hacía!
Tomás Navarro Tomás dice que el concepto
de verso no se puede encerrar "en una estrecha definición sometida
a medida de sílabas, ajuste de acentos y correspondencia de rimas. Basta
representarlo como serie de palabras cuya disposición produce un determinado
efecto rítmico." (Arte del verso, México, Compañía
General de Ediciones, 1969,
p.10). La prosa, por el contrario, se caracteriza por su cadencia irregular,
lo que no excluye que se la pueda considerar "poética". tal
como se ha dicho de Platero y yo, del mismo Jiménez.
Tal
"prosa poética" se percibe también en "Una elegía",
de José Martínez Ruiz (Azorín):
"Julín
aparece sentada en un banquillo rústico; su cara es más ovalada y más fina que
cuando yo la vi
por última vez; su cuerpo es más delgado, sus ojos parecen más pensativos
y más grandes; sus brazos caen
a lo largo de la falda con un ademán supremo de cansancio y de melancolía."
(de
Los pueblos)
La poesía parece disfrutar de un mayor prestigio que
la prosa, y esta valoración popular motiva que a menudo se intente jerarquizar
un texto imitando meramente la disposición espacial de un poema. Resulta
más provechoso adquirir y utilizar, mediante el estudio y el ejercicio,
las herramientas conceptuales que requiere la correcta expresión escrita.
El verdadero prestigio del escritor, sea cuentista, novelista, poeta o autor
de cualquier otro tipo, surge de la calidad de su producción y de la
forma impecable en que la presenta al lector.