No deberíamos establecer
diferencias en el cuidado y esmero con que escribimos textos presuntamente literarios
y otros meramente informativos. Todo texto correctamente escrito es un rasgo
de cortesía que pone de manifiesto la gentileza y la educación
de su autor, y como tal constituye una objetiva carta de presentación.
A este respecto, es conocido el siguiente párrafo de una carta que el
escritor ruso Ivan Turguenev dirigió a su hija Paulina:
"Oigo decir que trabajas bien
desde hace algún tiempo y que están contentos de ti. Eso me alegra
mucho, pero te conjuro a concentrar un poco tu atención: Toma la costumbre
de reflexionar, hija mía, que es indispensable en la vida.
Insistir tanto sobre la ortografía como lo hago parece una pequeñez;
sin embargo, aparte de que tenemos perfectamente el derecho de juzgar la educación
de cualquiera por su modo de escribir, también hay motivo para suponer
que si falla la atención en las cosas chicas, ella será todavía
más débil en las grandes. En fin, cometer faltas de ortografía
es muy feo, es lo mismo que si te sonaras la nariz con los dedos."
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De: Lupita
Recibido: Viernes 19 de Marzo de 2004 23:52
Es, o quiere ser un cuentito, para una nieta,fue una pequena reflexion, de una
visita de su papa,
o sea mi hijo.que vive en Cabo San Lucas Baja California.
Texto original:
ESTRELLAS Y FLORES
Milagro de vida
Quien fabrico las estrellas sabia que un dia las tomaria un nino, un nino travieso.
Sus manitas, querrian formarlas de nuevo.
Las pintaria de colores, y quizas...les agregaria mas piquitos, poniendole a
cada uno su nombre.
!Serian especiales!
Como solo un nino sabe ta a los ninos.
?Que no sabes mama?,Decia el nino a su madre, que yo puedo hacerlas mas grandes
y mejores, lo compartia con la inocencia del no saber nada, tan solo creer que
si estiraba sus manos y tocaba a esa luna arqueada, con ella podria jalar la
estrella que deseara...
la madre le veia y pensaba, Si hijo, fabrica suenos que es tu tiempo de tenerlos,
juega a ser invencible, con el poder de caminar sobre el arco iris y por el
poder resbalar hacia el mar , y acunado en sus olas llegar a la playa.
El tiempo paso..El nino se convirtio en adolecente se olvido de que podia ser
creador.
La madre observaba,moviendo su cabeza. El joven no se daba cuenta de que el
milagro era el.
Continuo la vida...
El joven, ya convertido en hombre, requeria de la audacia y atrevimiento del
sonador, para dar a su vivir el gozo de aquella lejana edad.
Hoy, es padre de una nina que regala risas, y llanto, en la mirada de Karimita,
se refleja el deseo de cambiar las cosas, !Las flores no estan lo suficientemente
brillantes!,Ella las pintaria de colores atrevidos, y sobre todo de mejor sabor,
porque las a comido a escondidas, y no le saben nada bien,!Que ocurrencia de
no llenarlas de miel, con chocolate al centro!.
Nadie,me entiende, se dice asi misma, estan mal hechas,En el siguiente segundo
sus ojitos siguen a una luminosa mariposa que revoloteaba en su flor, el colibri
le distrajo al susurrarle al oido, invitandole a caminar junto al prado de violetas.
Diviso que las florecitas tenian escondida su carita,Son timidas, dijo a su
amigo, y siguio por el sendero al aldo de la pequena ave. Se fijo que los bracitos
de las florecillas se estiraban arropandoles, solo un pedacito del intenso color
delataba su presencia.
Su aroma tan vibrante y fino atrae a las abejas, ellas llenan sus pancitas de
rica miel pintada de color lavanda, felices con su tesoro regresan a casa.
La ninita, junto al colibri se acomoda en el prado a disfrutar el aroma de violetas,
los dos se inclinaron encima de las flores, pidiendole a su amigo el viento,
les mandara un poco de brisa para descubrir los rostros de sus amigas, las florecitas,
y poder saludarlas, admirados de los petalos, aterciopelados color anil, les
felicitaron por tab singular belleza. Como su papa en su nines deshacia estrellas,
para darles el toue de nino, Ella tambien cambiaria los sabores de las flores,
para que todos los ninos de la tierra escogiera su preferido sabor.
MADRE ABUELA.
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De: Lupita
R ecibido:
Domingo 21 de marzo de 2004
sENOR cONRADO, NO HAGA CASO DE MI CUENTINTO QUE MANDE A TALLER LITERARIO DE
TERAPIATANGUERA, LO E CORREGIDO YA DOS VECES, Y TODAVIA DUDO DE EL, CUANTAS
PERSONAS COMO YO, LE MANDARAN COSAS, QUE NO VALEN LA PENA, CUANDO NO SIRVA,
DIGAMELO NO PASA NADA, SALUDOS QUE TENGA UN BUEN FIN DE SEMANA. LUPITA
Estimada Lupita:
Me alegra saber que corrige una y otra vez sus textos es una de las mejores
maneras de aprender a escribir, y por ello le reitero mi invitación
a cotejar detalladamente su envío con la versión que ya había
corregido para usted cuando recibí su nuevo mail, dado que coincide con
su interés manifiesto de corregir sus errores.
Me veo también en
la necesidad de pedirle que disponga su teclado en idioma español, para
poder escribir sus textos con eñes, acentos y demás signos que
en inglés no se requieren. El trabajo de corregirlos, y aun su mera lectura
resultan por causa de esta omisión una tarea laboriosa y expuesta
a errores de interpretación.
Del mismo modo todo texto
debe respetar las mayúsculas y minúsculas, pues cuando está
escrito totalmente en mayúsculas, además de resultar de difícil
lectura se interpreta que quien escribe nos
está gritando, aunque esa no haya sido la intención de su autor.
Le propongo como ejercicio
cotejar el texto que me envió con el que aparece corregido más
abajo. Podrá identificar así varias normas y criterios para mejorar
sus habilidades de escritura.
La saludo afectuosamente.
Conrado
Texto corregido:
Estrellas
y flores, milagro de vida.
Quien fabricó las estrellas sabía que un dia las tomaría
un niño, un niño travieso.
Sus manitas querrian formarlas de nuevo. Las pintaria de colores, y quizás...
les agregaria más
piquitos, poniéndole a cada uno su nombre. ¡Serían especiales!
Como sólo un niño sabe ta (¿) a los niños.
¿Es que no sabes, mamá decía el nino a su madre
que yo puedo hacerlas más grandes y mejores?
Lo hacía con la inocencia de no saber nada, de creer que con sólo
estirar sus manos y tocar esa luna arqueada, con ella podria jalar la estrella
que deseara...
La madre lo veía y pensaba: Sí, hijo, fabrica sueños, que
es tu tiempo de tenerlos; juega a ser invencible, a caminar sobre el arco iris
y por él resbalar hacia el mar, y acunado en sus olas llegar a la playa...
El tiempo pasó. El niño se convirtió en adolescente y se
olvidó de que podía ser creador. La madre observaba, moviendo
la cabeza. El joven no se daba cuenta de que el milagro era él.
Continuó la vida...
El joven, ya convertido en hombre, requería de la audacia y atrevimiento
del soñador para dar a su vivir el gozo de aquella lejana edad.
Hoy es padre de una niña que regala risas y llanto. En la mirada de Karimita
se refleja el deseo de cambiar las cosas: ¡Las flores no están
lo suficientemente brillantes! Ella las pintaría de colores atrevidos,
y sobre todo de mejor sabor, porque las ha comido a escondidas, y no le saben
nada bien.
¡Qué ocurrencia, no llenarlas de miel, con chocolate al centro!
Nadie me entiende se dice a sí misma, están mal hechas.
En el instante siguiente sus ojitos siguen a una luminosa mariposa que revolotea
en su flor. Un colibri la distrajo al susurrarle al oído, invitándola
a caminar junto al prado de violetas.
Vio que las florecitas tenían escondida su carita. "Son timidas",
dijo a su amigo, y siguió por el sendero al aldo (?) de la pequena ave.
Notó que los bracitos de las florecillas se estiraban arropándose;
sólo un pedacito de intenso color delataba su presencia. Su aroma tan
vibrante y fino atraía a las abejas, ellas llenaban sus pancitas de rica
miel pintada de color lavanda, y felices con su tesoro regresaban a casa.
La niñita, junto al colibri, se acomodó en el prado a disfrutar
el aroma de violetas. Los dos se inclinaron sobre las flores, pidiéndole
a su amigo el viento que les mandara un poco de brisa para descubrir los rostros
de sus amigas las florecitas, y poder saludarlas.
Admirados de los pétalos aterciopelados de color añil, las felicitaron
por tan singular belleza. Como su papá en su niñez deshacía
estrellas para darles su toque de niño, ella también cambiaría
los sabores de las flores, para que todos los niños de la tierra escogieran
su sabor preferido.
Madre Abuela