De: Adriana
Mónica Roelofs
Enviado: Martes 18 de Agosto de 2009 23:43
Asunto: Envíenos su texto.
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Texto corregido:
Una casa en las sierras
Soy
una casa sencilla. Diferente a la de los Uribe, un matrimonio de rosarinos que
llega al pueblo a principio de diciembre y se queda a veranear hasta bien entrado
marzo. Esa casa está cerca de aquí, a unos cincuenta metros bajando
por el camino.Tiene sus ligustros siempre perfectamente podados, su portón
de madera, y hasta un pequeño badajo de bronce para que las visitas puedan
anunciarse. Buena gente, los Uribe; reservados, pero muy atentos.
Tampoco soy, ni por sombra, como la casona de los Méndez, un
chalet señorial de dos plantas, con postigones verdes y un parque poblado
de árboles hoy ya añosos y canteros siempre coloridos con flores
de estación. Está frente al vado que permite atravesar el río.
No; yo fui construída hace más de sesenta años,
como simple casa de veraneo enclavada en la montaña. Mis paredes traseras
están adheridas a ella, y he sufrido el frío y la humedad en épocas
de lluvias intensas, durante largas temporadas en que mis puertas y ventanas
permanecían cerradas. Eran meses de soledad y de tristeza, en los que
me invadía un olor a moho y a abandono. A veces llegaban por algunos
días visitantes ocasionales; entonces se abrían las ventanas,
penetraban el aire y el sol a raudales, y la cocina se poblaba de aromas fragantes
de salsas, de empanadas, de pasteles con dulce de membrillo.
Pero el verano era y sigue siendo la estación de mis
mayores alegrías. Al principio, allá en mis años jóvenes,
veraneaba una pareja tranquila, que recibía visitas por las tardes. Se
sentaban en ronda a departir bajo las arcadas de la galería que me rodea.
Yo lucía en sus contornos las hojas verdes de una vid que poco a poco
me había ido adornando. Sus racimos violáceos alcanzaban su mayor
color y dulzura a fines del verano, y hacían las delicias de todos.
Con el correr de los años fueron llegando los hijos
y los nietos.
¡Ah, el verano! Era temporada de risas, de juegos de
naipes matizados con mate y pororó, de trajes de baño aromados
de sol y de río.
Los árboles del jardín, esos que yo vi crecer
año tras año, dan sombra a una larga mesa. Allí se reúnen
los veraneantes para disfrutar de un buen asado y de las tardes apacibles, con
los mayores viendo jugar a los niños allá abajo, a la orilla del
río, a un tiro de piedra.
Hoy los que ayer fueron niños ya son abuelos. Remozaron
mis paredes con pintura de bellos colores pastel, y el jardín alberga
plantas y flores nuevas.
Cada verano, cuando llegan como bandadas de pájaros,
recobran su brillo los antiguos muebles de los dormitorios, resplandecen los
cristales de las ventanas, y se pueblan mis habitaciones con ropas ligeras,
gorras y pequeñas cañas de pescar en los rincones. Es un ritual
repetido, y sin embargo resulta siempre nuevo y emocionante.
Disfruto con las largas charlas de sobremesa, que son un remanso
en sus vidas agitadas, lejos del trabajo y de las obligaciones. A lo largo de
tantos años he presenciado cuitas y alegrías,
sueños y proyectos. He sido testigo de sus vivencias cuando exploraban
las sierras y el río, cuando se enamoraron en las tardecitas cálidas
de enero y cuando lloraban en cada despedida al finalizar el verano.
Ya he albergado y cuidado a cuatro generaciones, y sé
que soy algo muy importante para todos los integrantes de la familia. Soy
para ellos el cofre donde está guardado el recuerdo de los más
hermosos veranos, soy el nido que los llama y el nudo que los une. Ese es mi
mayor orgullo.
Sé que han conocido otros lugares, otras casas más
hermosas que yo, playas lejanas y grandes ciudades. Pero a pesar de tanto camino
que han recorrido, sé también que soy el lugar al que siempre
ansían volver.
Adriana
Roelofs
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Texto original:
Una casa en las sierras
1Soy
una casa sencilla.2
Diferente a la de los Uribe, los rosarinos,3
un matrimonio que llega al pueblo a principio de diciembre y se queda a veranear
hasta bien entrado marzo. Esa casa está aquí cerca,4
bajando por el camino, a unos cincuenta metros,5
con sus ligustros6 siempre perfectamente
podados, su portón bajo7 de madera
y hasta un pequeño badajo de bronce para que8se
anuncien9 las visitas. Buena gente,
los Uribe,10 reservados11
pero muy atentos.
Tampoco soy ni la sombra12 de la casona
de los Mendez,13 gente nacida aquí,
en el pueblo.
Es un chalet señorial de dos plantas, con postigones verdes,14
y un parque poblado de árboles hoy ya añosos y canteros siempre
coloridos con flores de estación. Está frente al vado que permite
atravesar el río.
No,15 yo fui construída hace
más de sesenta años, como simple casa de veraneo,16
enclavada en la montaña.17
Mis paredes traseras están adheridas a ella, soy parte de ella18
y he sufrido el frío y la humedad en épocas de
lluvias intensas,19 largas temporadas
en que mis puertas y ventanas permanecían cerradas. Entonces me ganaba
el20 olor a moho y a abandono. Eran
meses de soledad y de tristeza.21
A veces llegaban por algunos días visitantes ocasionales, se abrían
las ventanas, penetraban el aire y el sol a raudales, se poblaba la cocina22
de aromas fragantes, salsas, empanadas, pasteles de23
dulce de membrillo.
Pero el verano era y sigue siendo la estación de mis mayores alegrías.24
Al principio, allá en mis años jóvenes, veraneaba una pareja
tranquila, que recibía visitas por las tardes. Se sentaban en ronda a
departir bajo la galería con arcadas que me rodea.25
Lucía26 entonces, en los contornos,27
las hojas verdes de una vid que poco a poco me fue28
adornando. Sus racimos violáceos lograban29
su mayor color y dulzura a fines del verano, y hacían las delicias de
todos.
Con el correr de los años llegaron30
los hijos y los nietos.
¡Ah!31 ¡El verano!32
Era y es aún temporada de risas, de juegos de naipes matizados con mate
y pororó, de trajes de baño aromados de sol y río.33
Los árboles del amplio34 jardín,
esos que yo vi crecer año a año,35
dan sombra a una larga mesa. Allí se reúnen los veraneantes para
disfrutar de un buen asado o de tardes36
apacibles,37 los mayores viendo jugar
a los niños allá abajo, a la orilla del río, a un tiro
de piedra.
Hoy los que ayer fueron niños ya son abuelos, Remozaron mis paredes con
pintura nueva38 de bellos colores pastel39
y el jardín alberga plantas y flores nuevas.
Cuando llegan, cada verano,40 como bandadas
de pájaros, recobran su brillo los antiguos muebles de los dormitorios,
brillan41 los cristales de las ventanas,42
se pueblan mis habitaciones con ropas ligeras, gorras,43
pequeñas cañas de pescar en los rincones.44
Es un ritual repetido45 y sin embargo46
siempre nuevo y emocionante.
Disfruto con las largas charlas de sobremesa,47
un remanso en sus vidas agitadas, lejos del trabajo y48
las obligaciones. A lo largo de tantos años fui testigo49
de sus cuitas y alegrías, de sus proyectos,50
algunos logrados y otros aún en sueños.51
Es ése mi mayor orgullo.52 Fui y soy53
testigo de sus vivencias,54
cuando exploraban las sierras y el río, cuando se enamoraron en las tardecitas
cálidas de enero55 y lloraron56
en las57 despedidas al finalizar el
verano.
Ya van cuatro generaciones que he albergado y cuidado.58
Y59sé, con certeza,60
que soy algo muy importante para todos los integrantes de la familia.61
Soy para ellos el cofre
donde está guardado el recuerdo de los más hermosos veranos.62
Soy el nido y el nudo, que los llama y los une.63
Sé bien64 que conocieron65
otros lugares, otras casas,66
más hermosas que yo, playas lejanas y grandes ciudades.
Otras vacaciones.67 68
Pero sé también69 que,
a pesar de ello, y aún con tanto camino que han recorrido,70
soy el lugar al que siempre, siempre,71
ansían volver.
Adriana
Roelofs
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Ccorrecciones:
1
Sangría al comienzo
de cada párrafo
2 Punto
seguido porque la oración prosigue.
3 La
oración gana en soltura al ordenar e integrar sus incisos
4 Construcción
más correcta que "aquí cerca".
5 Anteponiendo el
inciso "a unos cincuenta metros" se mejora el orden lógico
y se ahorra una coma.
6 Punto y seguido
porque se dejó de hablar de la ubicación de la casa, y se inicia
una descripción de su aspecto.
7 El adjetivo "bajo"
resulta superfluo. Puede causar ambigüedad con la preposición "bajo",
y produce cacofonía con los términos
cercanos "bajando" y "badajo".
8 Predicado innecesariamente
antepuesto, lo que produce dudas sobre su sujeto.
9 La expresión
"se anuncien" tiene un matiz de obligación. Es más adecuado
"puedan anunciarse".
10 Punto y coma.
11 Coma.
12 Locución dudosa.
Lo correcto es "Tampoco soy, ni por sombra, como la casona de los Méndez".
13 Conviene suprimir el inciso
"gente nacida aquí, en el pueblo" que no forma parte
del tema y sólo interrumpe el relato,
y unir las dos oraciones con una coma.
14 Sin coma antes de la conjunción
"y", porque es una enumeración.
15 Aquí el "no"
es conclusivo, por lo que a continuación debe ir punto y coma o incluso
punto seguido.
16 Sin coma.
17 Punto seguido en vez de punto
y aparte, porque la explicación prosigue.
18 El inciso "soy parte de
ella" es redundante.
19 Debe agregarse la preposición
"durante" para indicar la simultaneidad de lo que se está relatando.
20
Más adecuado que "me ganaba el olor" es "me invadía
un olor".
21
El inciso "Eran meses de soledad y de tristeza" antepuesto y
seguido por el giro "en los que" permite no repetir el adverbio
"entonces", requerido en otro inciso
del mismo párrafo: "entonces se abrían las ventanas...".
22
Entre comas, "se poblaba la cocina" es un inciso
semejante a los que lo anteceden. Como inicia una nueva oración
coordinada, conviene señalarlo con la conjunción
"y" y poner el sujeto "cocina" antes del predicado "se
poblaba".
23 Más correcto: "con
dulce de membrillo". Se evita además una repetición de
la preposición "de".
24 Punto seguido porque el relato
prosigue con el mismo tema.
25 Conviene disponer los incisos
de modo que favorezcan la fluidez del relato: Mejor que "bajo la galería
con arcadas que me rodea." resulta "bajo
las arcadas de la galería que me rodea.".
26 Para evitar una posible ambigüedad
conviene incluir el pronombre "yo".
27 Más sencillo que "Lucía
entonces, en los contornos, las hojas verdes de una vid" resulta "Lucía
en sus contornos las hojas verdes de una vid".
28 El pretérito pluscuamperfecto
es más apropiado aquí que el pretérito indefinido.
29 Más adecuado que "lograban"
es "alcanzaban".
30 El giro "fueron llegando"
señala el transcurso del tiempo mejor que el indefinido "llegaron".
31 Una exclamación con
sus partes separadas por comas es más adecuado que dos exclamaciones.
32 Punto seguido porque la oración
continúa.
33 Deben ir dos preposiciones
"de" porque se trata de cosas distintas: "de sol" y "de
río".
34 El adjetivo "amplio"
no es necesario y sólo recarga la descripción.
35 El giro correcto es "año
tras año".
36 El giro correcto es "y
de las".
37
El nexo "con" mejora
la ilación.
38 El
adjetivo "nueva" es redundante: está implícito en "remozaron".
Se repite, además, en la misma oración.
39 Coma
antes de la conjunción, porque se inicia una oración nueva.
40 La frase reordenada resulta
más fluida porque evita uno de los incisos entre comas.
41 Término reemplazado
para evitar la repetición de "brillan".
42 La conjunción "y"
da inicio a una oración coordinada y hace más fluido el párrafo..
43 Se aligera la enumeración
reemplazando la coma por la conjunción "y".
44 Punto
seguido porque continúa el mismo tema.
45 Coma
antes de la nueva oración.
46 El verbo "resulta"
completa el sentido.
47 El giro "que son"
completa el sentido.
48 La
preposición "de" reiterada señala que se trata de cosas
distintas.
49 El
giro "he presenciado" evita la repetición en la misma oración
del término "testigo", de difícil reemplazo.
50 Prescindir de los adjetivos
posesivos aligera la oración. Se ha integrado "sueños"
a una misma oración.
51 Punto seguido porque continúa
el tema.
52 La
frase "Ese es mi mayor orgullo."debe
ir al final para cerrar el párrafo y anunciar la conclusión del
relato.
53
El pretérito perfecto
denota la continuidad del suceso en el tiempo.
54
Sin coma.
55 El adverbio reiterado "cuando"
separa los acontecimientos que se enumeran..
56 Corresponde
emplear el pretérito imperfecto.
57 El adjetivo "cada"
establece correspondencia distributiva entre el verbo "lloraban" y
el sustantivo "despedida".
58 La
sintaxis ordenada mejora la oración.
59 Coma
en vez de punto seguido, para no detener el relato.
60 El inciso "con certeza"
eliminado evita un énfasis innecesario.
61 Punto seguido en vez de
punto y aparte y línea en blanco, porque el tema continúa.
62 Coma
en vez de punto seguido, para integrar con la oración anterior.
63 Ordenar y separar las dos partes
de la frase mejora la sintaxis y evita la cacofonía entre "nido"
y "nudo".
64 El
adjetivo "bien" eliminado evita una ponderación superflua.
65 En
vez del pretérito indefinido el pretérito perfecto denota la distribución
de la acción en el tiempo.
66 La coma en medio de "otras
casas más hermosas que yo" interrumpe sin necesidad la expresión.
67 La
expresión "Otras vacaciones" no es relevante, y al quitarla
mejora la ilación con la oración siguiente.
68 Punto seguido para no detener
el remate del texto.
69 Conviene que el inciso "sé
también" se ubique junto a su continuación lógica
"que soy el lugar...".
70 Quitar incisos superfluos mejora
la oración final.
71 La repetición del adverbio
"siempre" produce un énfasis innecesario.
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